En el Día del Padre, reflexionamos sobre el rol crucial de las mujeres que, además de ser madres, asumen el papel de padres para hijos con discapacidad. Esta realidad, a menudo invisibilizada, resalta la carga desproporcionada que recae sobre ellas en términos de cuidado y responsabilidad.
Cuidado invisible y desigualdad de género
En Costa Rica, como en muchas partes del mundo, son principalmente las mujeres quienes se encargan del cuidado de personas con discapacidad. Este trabajo abarca desde tareas físicas como alimentar y vestir, hasta la coordinación de terapias y el acceso a servicios médicos.
Según informes, las mujeres dedican significativamente más tiempo a estas labores no remuneradas en comparación con los hombres, lo que subraya una persistente desigualdad de género.
Experiencias compartidas, opresiones únicas
Laura Alcaide, periodista deportiva y madre de tres hijos, uno de ellos con discapacidad visual, comparte cómo el cuidado se convierte en una red compleja de opresiones sociales y económicas.
Para ella, la maternidad de un hijo con discapacidad no solo implica enfrentar los desafíos físicos, emocionales del cuidado diario, sino también luchar contra estigmas sociales arraigados y un sistema de salud que a menudo se queda corto en ofrecer respuestas adecuadas e interdisciplinarias.
Necesidades ignoradas por el sistema
Karina Herrera, comunicadora y madre de dos hijos dentro del espectro autista, describe cómo el sistema de salud pública y privada a menudo falla en proporcionar un soporte efectivo.
Desde el momento del diagnóstico, las madres como Karina se ven obligadas a navegar por un laberinto burocrático para acceder a servicios esenciales, terapias, mientras enfrentan miradas de cuestionamiento y responsabilización injusta por las condiciones de sus hijos.
Redes de apoyo y resistencia
En respuesta a estas dificultades, mujeres como María Emilia Ruiz han creado iniciativas como «Hacer Vidas Cuidando», que proporciona espacios de apoyo y talleres para mujeres que cuidan hijos con discapacidad.
Estas redes no solo ofrecen un lugar para compartir experiencias y estrategias de afrontamiento, sino que también se convierten en una plataforma para exigir cambios estructurales en políticas públicas y sistemas de cuidado.
Un llamado a la solidaridad y al reconocimiento
En conclusión, el cuidado de personas con discapacidad debería ser una responsabilidad compartida por toda la sociedad y no recaer únicamente sobre las madres.
Es imperativo que se reconozca y valore el trabajo de cuidado que realizan estas mujeres, no solo en el contexto familiar, sino también en términos de políticas públicas que garanticen su apoyo integral, su participación equitativa en la vida económica y social del país.
En el Día del Padre, recordemos que el verdadero reconocimiento hacia estas mujeres no solo implica celebrar su esfuerzo, sino también trabajar activamente para crear condiciones que alivien su carga y promuevan la igualdad de oportunidades para todos los miembros de la familia, independientemente de su capacidad.







