Marvin Calderón/Foto-Medios
El pasado 21 de enero, en las inmediaciones de la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en San José, unos 50 nicaragüenses solicitantes de refugio, realizaron un plantón en el que denunciaron las limitantes que han tenido en Costa Rica, como el vencimiento de su carnet y la compleja burocracia para atender sus procesos.
Costa Rica ha otorgado refugio a 3345 nicaragüenses, y otras 5334 solicitudes han sido rechazadas. En total, son 8679 expedientes revisados por las autoridades. Sin embargo, esto equivale solamente a un 7.48% del total de 116 000 solicitudes de refugio realizadas, según las cifras brindadas por la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME).
En otras palabras, hay 107 321 solicitudes de refugio en espera, incluyendo los de 64 256 nicaragüenses (equivalentes al 55.3%) que han obtenido carnets provisionales de refugio; otros 30 000 (25.8%) que están pendientes de formalizar su solicitud, y 3500 (3%) que han desistido de la solicitud y optaron por regresar a Nicaragua.
Situación similar ocurre en Nicaragua con un porcentaje importante de costarricenses que solicitan cedula de residencia en el país vecino, muchos llevan hasta tres años de esperar la resolución.
Para los nicaragüenses cuya solicitud de refugio ha sido denegada, las autoridades costarricenses anunciaron una nueva categoría migratoria de carácter humanitaria, que les permita seguir viviendo en Costa Rica.
Sin embargo, la gran mayoría (los más de 64 000 nicaragüenses) que solamente cuentan con un carnet provisional de solicitud de refugio están a la espera de la cita de elegibilidad y el proceso, que ya era lento, se ha retrasado aún más a raíz de la crisis sanitaria de covid-19.
El nuevo flujo migratorio nicaragüense llegó buscando seguridad, empleo y una condición migratoria regular.
De inmediato las autoridades costarricenses de Migración se vieron desbordadas por las peticiones de refugio, y a miles les extendieron carnet de refugio provisionales.
Actualmente, más de 52 000 de un total de 64 256 nicaragüenses con carnets de refugio provisionales tienen su documento caducado y con citas de revalidación programadas hasta dentro de seis meses.
Esta situación tanto para algunos nicaragüenses en Costa Rica, como costarricenses en Nicaragua provoca diversas trabas, no les atienden en bancos o casas de remesas, se les dificulta acceder a empleos.
Allan Rodríguez, jefe de la Unidad de Refugio de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica, explica que, por la pandemia de covid-19, estuvieron suspendidas las entrevistas de elegibilidad y las recepciones de solicitud de refugio durante unos ocho meses.
“El primero de diciembre de 2020 se reactivó la atención presencial, pero en más del 50% de las entrevistas programadas no han asistido los solicitantes”, indica.







