George Rodríguez / Foto-Medios
La Asociación Nicaragüense Pro-Derechos Humanos (Anpdh) declaró hoy que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, quien hace semana no aparece en ninguna actividad, ha abandonado el cargo, por lo que urge constituir un gobierno de transición que, en un máximo de un año, convoque a elecciones.
Ello, luego de que el mandatario no respondió al emplazamiento, con plazo de 72 hora, que la Anpdh le formuló, el 6 de abril, a la 09.30 hora de Nicaragua, para que apareciera públicamente, demostrando, así, que se mantenía en el cargo, indicó la Anpdh, en un extenso comunicado leído por su presidente, el abogado y activista de derechos humanos Alvaro Leiva.
El plazo fijado por la asociación venció esta mañana, a las 09.30 hora de Nicaragua, de acuerdo con lo indicado en el extenso texto que Leiva leyó en la oficina de la Anpdh en San José, la capital costarricense, donde opera en el exilio, y donde su presidente está asilado, hace casi dos años.

“Cumplido el plazo no compareció el señor José Daniel Ortega Saavedra. Y no se puede gobernar un país desde la clandestinidad”, planteó la asociación, además de indicar que, de ese modo, el mandatario no confirmó “si estaba o no al frente de la gestión pública administrativa del Estado y Gobierno de Nicaragua ni dio señales de vida”.
Al indicar que la pandemia se sumó a la violenta crisis sociopolítica que hace casi dos años golpea a Nicaragua, la Anpdh planteó, además, que “no se puede gobernar un país desde la clandestinidad”.
Por ello, la asociación, “tutelando y defendiendo los derechos humanos de los nicaragüenses”, y con apoyo en disposiciones constitucionales, “declara que el señor José Daniel Ortega Saavedra ha abandonado su cargo de Presidente de la República de Nicaragua de forma fáctica o de hecho, al desaparecer sin dar ninguna explicación a la ciudadanía de su ausencia física desde hace 48 días”, señaló.
La entidad aludió así al hecho de que la última aparición oficial pública de Ortega ocurrió el 21 de febrero, cuando prorrogó, por cinco años, el mandato del general Julio César Avilés como jefe del Ejército de Nicaragua.
Casi tres semanas después, el mandatario participó en una videoconferencia de jefes de Estado y de gobierno del Sistema de la Integración Centroamericana (Sica), para abordar, como tema central, la situación regional en el marco de la pandemia del nuevo coronavirus –que causa la Enfermedad Coronavirus 2019 (Coronavirus Disease 2019, COVID-19)-.
Respecto a la pandemia, la actitud de Ortega, “como jefe de gobierno, y que se replica en sus subordinados, es de completa indiferencia, y más bien se le ha visto con una política de promover el contagio masivo de la población”, denunció.-
Ello, “solo es explicable por el odio y menosprecio que este personaje siente por el pueblo de Nicaragua, por haberle dicho en su cara que se vaya, que renuncie, que quieren el fin de su dictadura para lograr una verdadera democracia y respeto a los derechos humanos”.
La Anpdh hizo así referencia a la masiva oposición que, desde el estallido de la violenta crisis –en abril de 2018-, el gobierno de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, reprime policial y paramilitarmente, con saldo, hasta ahora, de más de 700 víctimas fatales, más 800 detenido y desaparecidos, y miles de heridos.
En ese momento, “Nicaragua quedó sumergida en una profunda crisis política, económica, social y humanitaria, y ahora se suma una crisis de salud pública”, agregó.
Tal situación “pone en inminente riesgo la vida de todo el pueblo de Nicaragua”, denunció, para agregar que, además, revela “el desinterés, y la marcada mal intención de que la población sea severamente azotada por la pandemia del COVID-19 o Coronavirus”.
“Ha sido la gota que rebasó el vaso, y que configura a Nicaragua como un país totalmente acéfalo, sin gobierno, sin Estado, tan solo gobernado por una pandilla de delincuentes que desde hace mucho tiempo no gobiernan para la nación, sino tan solo para un círculo cerrado de su mafia narcoterrorista”, siguió denunciando.
Al citar documentos redactados en diferentes momentos de procesos históricos de distintos países –incluidas las revoluciones estadounidense y francesa-, lo mimo que la Constitución nicaragüense, la Anpdh destacó “el derecho y el deber de los pueblos de rebelarse contra toda forma de esclavitud y opresión”
“Y siendo que se ha constatado que el soberano, el pueblo, se encuentra en inminente peligro de perder su vida, por el abandono fáctico o de hecho de sus obligaciones”, por parte de Ortega, “nos dirigimos a todos los nicaragüenses, tanto los que se encuentran sufriendo exilio como los que están secuestrados en el territorio nacional, a las organizaciones políticas, y de la sociedad civil, y a toda la nación, a proceder a unirse y coordinar la conformación de una ‘JUNTA DE GOBIERNO DE TRANSICIÓN”, expresó.
Esa junta debe ocuparse, ”inmediatamente entre otros de los siguientes puntos: Restaurar la libertad del pueblo y de los presos políticos; Evitar el caos y el desorden, procediendo con el apoyo internacional a desarmar los paramilitares; Proceder a implementar un plan contingente de salud pública para salvar la vida de los nicaragüenses frente a la amenaza del COVID-19 o Coronavirus; Organizar el retorno seguro de los exiliados; Reordenar el Estado de Nicaragua; Reformas electorales; Elecciones generales y nacionales; Justicia universal para las víctimas del régimen Ortega-Murillo”, precisó.
También llamó al Ejército de Nicaragua y a la Policía Nacional a respetar la Constitución, y cesar la represión.
En cuanto a cómo superar la dramática situación que golpe al país centroamericano, la asociación planteó que “la urgencia en restaurar los derechos humanos de los nicaragüenses, aconseja que a partir de este momento debe quedar abolido todo dialogo ye lecciones oficiales”.
De modo que “todas las fuerzas vivas de la nación que estén interesadas en participar en la construcción de esta nueva Nicaragua que reclama el pueblo, en la refundación de esa nueva REPÚBLICA, donde reine verdaderamente la democracia y libertad para todos, deben avocarse a conformar la JUNTA DE GOBIERNO DE TRANSICIÓN, en vista que hay un vacío de poder político visible y comprobable”, propuso.
“El pueblo se encuentra sin líderes que se pongan al frente de sus torales problemas, y no hay tiempo para prolongar esta época oscura que vivimos”, denunció, además.
“Hay que proceder a darle norte y dirección a nuestro país, organizando un Estado verdaderamente funcional que organice en un lapso de 12 meses elecciones generales y nacionales que resuelva cívica y pacíficamente la crisis política, social, económica y humanitaria que vivimos los nicaragüenses”, siguió planteando en el último de los 12 puntos del comunicado, contenidos en cuatro páginas.







