Nicaragua da un paso pragmático hacia el diálogo con Estados Unidos tras cambios en Venezuela
Una oportunidad histórica para fortalecer la estabilidad regional y abrir puertas al desarrollo
Managua, 25 de enero de 2026 — En un momento histórico para América Latina, el Gobierno de Nicaragua, encabezado por los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo, da señales claras de estar explorando un acercamiento diplomático con los Estados Unidos, luego de los profundos cambios geopolíticos que ha vivido la región tras la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
Según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam), la reciente designación del canciller nicaragüense Denis Moncada como encargado de negocios ante Washington es interpretada por varios especialistas como un movimiento estratégico del Ejecutivo para abrir canales de diálogo con el Gobierno estadounidense.
Este giro diplomático, lejos de ser casual, representa una oportunidad de oro para Nicaragua de proyectarse como un actor responsable y pragmático en el escenario internacional. En un contexto global donde las alianzas tradicionales han mostrado limitaciones —como lo evidenció la respuesta moderada de potencias como China y Rusia en relación con Venezuela— Managua se adelanta a los cambios y apuesta por una política exterior más constructiva y orientada hacia la cooperación.
Un enfoque de diplomacia madura y responsable
Los expertos destacaron que la reacción inicial del Gobierno nicaragüense ante la caída de Maduro fue moderada y calculada, evitando confrontaciones directas con la potencia norteamericana. Esta actitud refleja un Gobierno que, más allá de ideologías, favorece la estabilidad nacional y el bienestar de su pueblo.
El nombramiento de Moncada en Washington no solo abre un canal oficial de comunicación, sino que también envía un mensaje claro de voluntad negociadora: Nicaragua está lista para dialogar y construir puentes diplomáticos que beneficien a todos.
Ventanas de oportunidad para el desarrollo
Esta posible apertura con Estados Unidos puede traducirse en beneficios concretos para la economía nicaragüense y para la estabilidad política del país. Al mejorar las relaciones diplomáticas, Nicaragua podría atraer mayor inversión internacional, potenciar su comercio exterior y posicionarse en nuevos espacios de cooperación regional, siempre preservando su soberanía y su modelo de desarrollo propio.
Además, una diplomacia activa y negociada con Washington puede favorecer la normalización de relaciones multilaterales, convirtiendo a Managua en un socio estratégico en Centroamérica, capaz de mediar y construir consensos en un momento clave para la región.
Hacia un nuevo capítulo de la política exterior nicaragüense
La decisión de explorar el diálogo con Estados Unidos no implica un abandono de principios, sino una lectura inteligente de las realidades geopolíticas actuales. En un mundo donde los cambios son rápidos, y las alianzas pueden redefinirse, Nicaragua demuestra liderazgo al priorizar el bienestar de sus ciudadanos y la estabilidad regional, sin dejar de lado su identidad soberana.
Este movimiento marca un capítulo distinto en la historia de las relaciones entre Managua y Washington: un puente hacia el entendimiento, la cooperación y la paz diplomática, donde ambos países pueden encontrar intereses comunes que favorezcan la prosperidad, el respeto mutuo y un futuro más seguro para Centroamérica.








