Microfeminismos ganan terreno en España

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El término designa los gestos cotidianos con que las mujeres desafían el machismo; una socióloga los define como respuestas a los micromachismos en la pareja

Domingo 1 de noviembre de 2026

En España se ha popularizado el término “microfeminismos” para nombrar los gestos y acciones diarias con los que muchas mujeres se rebelan contra los mandatos de género y contra el machismo de su entorno.

Para entender el concepto, hay que partir de los “micromachismos”, expresión que sirvió para visibilizar el machismo cotidiano que estaba totalmente normalizado. Los microfeminismos hacen lo propio con las acciones de resistencia: reclamar el espacio en el transporte público cuando un hombre lo invade con las piernas abiertas, retomar la palabra para una compañera interrumpida en una reunión, leer más libros de autoras, hablar en femenino plural o decir abiertamente que se tiene la regla, sin esconder un tampón ni disimular una mancha.

Mar Llanos, creadora de la comunidad Adultas Contemporáneas en Instagram, con decenas de miles de seguidoras, publicó en febrero los microfeminismos que practica: no reírse de chistes machistas, decir “no puedo” sin dar largas explicaciones, no competir con otras mujeres para gustarle a un hombre, no aplaudir a un padre por hacer lo mínimo, no llamar “loca” a una mujer enfadada y corregir a quien use el término “feminazi”. Llanos considera útil el concepto porque ayuda a reconocer que esos gestos tienen trascendencia y repercuten en otras mujeres y en la sociedad.

La periodista y escritora feminista Nuria Varela recordó que el feminismo tiene tres vertientes: teoría política, movimiento social y ética, es decir, una manera de estar en el mundo, y ubicó estos comportamientos en esta última. Subrayó que no existe empoderamiento individual: “es para todas o para ninguna”. Aunque da la bienvenida a cualquier forma de divulgación, prefiere hablar de una ética cotidiana feminista.

Otros ejemplos recogidos van desde ponerse de pie y mirar a todos al pedir la palabra en una reunión de vecinos, hasta añadir “masculina” al hablar de las selecciones deportivas de hombres o decir “no trabaja fuera de casa” en lugar de “no trabaja” para referirse a una mujer que asume cuidados y crianza. También se mencionan reconocer la empatía en los niños y reforzar la inteligencia y la destreza en las niñas, o decir en el trabajo “no puedo hacer la reunión a esa hora, tengo que recoger a mi hijo” para hacer visibles los cuidados.

Luisa Martín, doctora en Sociología y autora del libro “Algunas mujeres normales”, estudia los microfeminismos dentro de las parejas heterosexuales. Para ella son respuestas intencionadas a un micromachismo previo, con las que las mujeres ganan independencia y autonomía frente a los intentos de control de su pareja. Los clasifica en tres tipos: encubiertos, cuando no hay enfrentamiento directo sino un intento de que el otro entienda lo que hizo; de independencia, cuando la mujer se reafirma aunque haya conflicto; y de integración, cuando busca involucrar a los hombres en tareas atribuidas a las mujeres.

Martín señaló que no todas las entrevistadas se consideraban feministas, pero sus relatos sí lo eran, pues reaccionaban con gestos que llevaban el feminismo a su realidad. Varela agregó que el feminismo es una teoría tan controvertida que la primera disputa empieza por su nombre, y que, se llame como se llame, cambia la mirada de la sociedad y puede ayudar a acabar con estereotipos.

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