El Gobierno de Costa Rica ha iniciado una serie de acercamientos estratégicos con figuras clave del Partido Republicano en Estados Unidos, anticipándose al regreso de Donald Trump a la presidencia. Este esfuerzo diplomático tiene como objetivo mantener y fortalecer los vínculos históricos con el país norteamericano, particularmente en áreas de comercio, seguridad y política exterior.
Preparando el terreno
Manuel Tovar, Ministro de Comercio Exterior, confirmó que ya se están llevando a cabo reuniones con representantes republicanos, mientras el Canciller Arnoldo André planea viajar a Washington en diciembre para estrechar relaciones con congresistas y senadores afines al entorno de Trump.
“Hemos sido socios confiables en temas cruciales como el narcotráfico, la inmigración y la producción de dispositivos médicos y semiconductores. Costa Rica ha demostrado ser un aliado estratégico para la seguridad nacional de los Estados Unidos”, afirmó Tovar.
Un enfoque pragmático y transaccional
La estrategia diplomática costarricense busca adaptarse al estilo de Trump, caracterizado por su enfoque transaccional. Según el Canciller André, las prioridades estarán en temas como la migración, el narcotráfico, las relaciones comerciales y los vínculos con China.
“Es importante filtrar los mensajes de campaña y enfocarnos en las políticas de estado que definirá la nueva administración. Estamos abiertos a conversaciones que permitan una relación de beneficio mutuo”, explicó André.
Perspectivas para el comercio
Una de las mayores expectativas es la posibilidad de que Costa Rica sea incluida en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta iniciativa ha sido impulsada por el proyecto bipartidista Americas Act , que menciona específicamente a Costa Rica como un candidato potencial para unirse al bloque comercial.
Aunque esta incorporación aún está en proceso legislativo, la propuesta refuerza el interés estadounidense en fortalecer sus relaciones con el hemisferio occidental. “Es una oportunidad que podría abrir nuevas puertas para la economía costarricense, especialmente en términos de acceso a mercados y estabilidad comercial”, agregó Tovar.
Desafíos y oportunidades
La transición en la Casa Blanca también genera incertidumbre. Entre las preocupaciones está el posible impacto de políticas proteccionistas o tensiones comerciales, como las recientes amenazas de aranceles entre Estados Unidos y México.
Por otro lado, la representación de Costa Rica en la ceremonia de toma de posesión de Trump estará a cargo de la embajadora Catalina Crespo, ya que no se espera la presencia de jefes de estado extranjeros.
Un camino de diplomacia estratégica
Costa Rica mantiene su compromiso de trabajar con gobiernos tanto republicanos como demócratas, apostando por la estabilidad y el fortalecimiento de su relación con Estados Unidos. En este contexto, los esfuerzos actuales buscan posicionar al país como un socio confiable en un entorno político global en constante cambio.
Con la mira puesta en enero, el Gobierno costarricense avanza en la construcción de puentes que prometen asegurar oportunidades y minimizar riesgos en una nueva etapa de relaciones bilaterales.







