Las víctimas fatales de la violencia imperialista a la cual el sionismo belicista gobernante en Israel somete a Oriente Medio son, en brutal proporción, niños.
Ese es un componente destacado de la realidad en los frentes de guerra que, con la complicidad de aliados occidentales -principalmente, Estados Unidos-, mantiene activos en la región.
Se trata, con particular y sostenida fuerza, de la palestina Franja de Gaza, al igual que del limítrofe Líbano y el no fronterizo aunque relativamente cercano Irán.
Además, perpetra ataques contra la palestina Cisjordania, la limítrofe Siria, así como los no fronterizos Irak además de Yemen -el último, en el lejano extremo sur de la Península Árabe-.
Todo ello con el propósito de hacer realidad el plan sionista de dominación regional cuyo objetivo es la fundación de la Gran Israel (en hebreo: Erezt Yisrael Hashlema, en inglés: Greater Israel), anexando la totalidad del territorio que corresponde al fronterizo Estado de Palestina, y áreas de otros países.
Ese nefasto proyecto expansionista incluye el exterminio o la expulsión -o el sojuzgamiento- de los palestinos quienes habitan la Frana de Gaza al igual que Cisjordania.
Separadas por territorio israelí, la Franja y Cisjordania son los sectores, respectivamente, oriental y occidental, del Estado de Palestina -el mismo al cual el sionismo extremista niega, hace casi ocho décadas, reconocimiento-.
Cisjordania limita, en el norte, el oeste, y el sur, con Israel, y, en el este, con Jordania
-territorialmente separadas, ambas, de norte a sur, por el Río Jordán y el Mar Muerto-.
Gaza es fronteriza, en el norte y el este, con Israel, y, en el sur, con Egipto, además de que
es bordeada, en el oeste, por el Mar Mediterráneo.
Cisjordania, establecida sobre 5,640 kilómetros cuadrados -con algo menos de 3.2 millones de habitantes-, es el área mayor, mientras Gaza cubre apenas 365 kilómetros cuadrados -y su población es de poco más de 2.1 millones, desplazada, en un noventa por ciento, por la guerra genocida en desarrollo desde 2023-.
La relación territorio/gente hace que la Franja sea una de las regiones más densamente pobladas a nivel mundial: aproximadamente, seis mil personas por kilómetro cuadrado.
Cisjordania es gobernada por la Autoridad Nacional Palestina (en árabe: as-Sulta al-Watanīya al-Filastīnīya) -también conocida como Autoridad Palestina-, aunque su territorio está, en un 90 por ciento, bajo destructiva ocupación israelí -civiles denominados “colonos”, y fuerzas militares-.
El gobierno de Gaza es ejercido, desde 2007, por el terrorista movimiento políticomilitar palestino Harakat al-Muqawama al-Islamiya (en transliteración del árabe: Movimiento de Resistencia Islámica-, más conocido por su sigla -Hamas-.
A causa del inmisericorde bloqueo que Israel mantiene, desde ese año, y de la constante agresión del sionismo, la Franja presenta algunos de los más críticos índices socioeconómicos a nivel mundial.
El proyecto para fundar la Gran Israel, implica la toma de algunas áreas, respectivamente, de Arabia Saudita, Egipto, Irak, Siria, y la totalidad de Jordania, Líbano, y Palestina -naciones, todas, integrantes de la Liga de Estados Árabes, más conocida como Liga Árabe, cuyos miembros son, actualmente, 22-.
De los siete países, Irak no limita con Israel, mientras que Arabia Saudita comparte, con el país judío -lo mismo que con Egipto y Jordania-, el extremo norte del Golfo de Aqaba
-a su vez, angosta extensión nororiental del Mar Rojo-.
Las guerras que Israel mantiene en la región, apuntan, como objetivo supremo la anexión -el robo- de esos territorios, más los objetivos más inmediatos entre los que figuran la neutralización de la organización políticomilitar islámica Hezbollah (en transliteración del árabe: Partido de Dios) -que opera en Líbano-, la eliminación del terrorista movimiento políticomilitar palestino Harakat al-Muqawama al-Islamiya (en transliteración del árabe: Movimiento de Resistencia Islámica, Hamas), y la derrota de la brutal teocracia musulmana que instalada, en 1979, en Irán.
En tal contexto, el régimen israelí justifica la masacre de poblaciones civiles, como daño colateral bélico, victimizando, principalmente, a mujeres y a menores de edad, de acuerdo con datos de agencias de Naciones Unidas lo mismo que organizaciones no gubernamentales especializadas en derechos humanos.
Según esas fuentes, en el caso del genocidio lazado, en Gaza, la noche el 7 de octubre de 2023 -en presunta defensa contra una acción terrorista perpetrada, en territorio israelí, por Hamas- el saldo, a abril de 2026, es de más de 21 mil menores y superior a 38 mil mujeres y niñas asesinados.
En el caso de Irán, la guerra lanzada, el 28 de febrero de 2026 -hace poco más de dos meses-, por los regímenes israelí y estadounidense, ha cobrado la vida, hasta el final de abril, a por lo menos 400 menores -incluidas 165 alumnas de una escuela para niñas- y a algo más de 500 mujeres.
Simultáneamente, en Líbano, en aproximadamente dos meses de agresión militar israelí
-iniciada el 2 de marzo- el saldo de niños y mujeres asesinados es de, respectivamente, casi 180 y alrededor de 280.
Para el sionismo y sus cómplices, se trata de saldos de guerra, y cualquier crítica a esa barbarie se simplifica, con criminal indiferencia, como antisemitismo.
Es la etiqueta que también utilizan numerosas organizaciones judías que, con razón, defienden la existencia del Estado de Israel, y mantienen vigente la memoria histórica del holocausto (persecución antijudía en 1941-1945, en Europa), pero, sin razón, justifican -o ignoran- el genocidio en Gaza, la constante agresión -militar y por civiles armados- contra comunidades palestinas en Cisjordania, los asesinatos -mediante bombardeos- contra Irán y contra Líbano.
Lo que, en realidad, hacen tales organizaciones es justificar que palestinos y otros árabes sufran persecución tal como los judíos europeos la sufrieron, injustamente, por ejemplo, bajo el régimen nazi alemán (1933-1945).
Por ejemplo, La Agencia Judía para Israel (The Jewish Agency for Israel), promueve, en su sitio en Internet -en inglés y en español-, la Alia (inmigración judía hacia Israel), e impulsa lo que define como el fortalecimiento del país y de los judíos -todo ello, hacer mención de, por ejemplo, la necesidad de convivencia pacífica con el pueblo palestino-.
La organización fue creada, en 1908, en la nororiental y costera ciudad de Jaffa -entonces palestina, ahora israelí- como la Oficina de Palestina (Palestine Office) de la Organización Sionista Mundial (World Zionist Organization, WZO) -a su vez, fundada, en 1897, en Suiza, para promover, globalmente, el movimiento sionista-.
La oficina pasó a llamarse, en 1929, La Agencia Judía para Posesiona, y adoptó, en 1948
-tras el establecimiento del Estado israelí-, su denominación actual.
David Ben-Gurion, en calidad de presidente (1935-1948) de la agencia -el cuatro de los hasta ahora 19-, declaró, el 14 de mayo de 1948, unilateralmente, la independencia de Israel, contraviniendo los establecido en el Plan de Partición de Palestina -aprobado el 29 de noviembre de 1947, por Naciones Unidas-: el establecimiento simultáneo del Estado de Israel y el Estado de Palestina.
Promotora histórica del asentamiento de judíos en Palestina, la agencia colaboro en la inmigración ilegal, principalmente de Europa -donde esa población era perseguida-, hacia la región palestina.
Lograda la consolidación del Estado de Israel, la organización es activa promotora de la llegada de judíos, a nivel mundial, a ese país.
En el sector en español de su sito en Internet, la agencia indica que “nuestra visión” consiste en “un Pueblo Judío seguro, diverso y próspero, unido por nuestra herencia y por nuestro compromiso con Israel, la patria del Pueblo Judío y de todos sus ciudadanos”.
Respecto a “nuestra misión”, señala que “La Agencia Judía actúa colectivamente para fortalecer a Israel y al pueblo judío en todo el mundo”.
Ello, “promoviendo la Aliá (inmigración judía en Israel) como un valor fundamental, profundizando las conexiones entre nuestra familia judía global, apoyando la resiliencia y la seguridad de las comunidades judías globales y alentando a cada persona judía a comprometerse con Israel”.
Ese objetivo es, en principio, válido, porque reafirman la facultad de las personas -establecida en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (vigente desde el 10 de diciembre de 1948- “a elegir su residencia en el territorio de un Estado”.
Sin embargo, el sionismo gobernante en Israel viola, con ensañamiento, lo dispuesto, en esa declaración, en cuanto a que “todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.
Al respecto, y no obstante sus declaradas buenas intenciones respecto al pueblo judío, la agencia apoya las masacres que el régimen israelí está llevando a cabo, en oriente medio, contra pueblos tales como el palestino, el iraní, el libanés.
Una muestra de su doble moral es el mensaje que difundió, en la red social Facebook, el 28 de febrero, el día en que inició la demoledora ofensiva bélica israelí/estadounidense contra Irán -denominada Operación “León Rugiente” (Operation “Roaring Lion”), por Israel, y Operación “Furia Épica” (Operation “Epic Fury”), por Estados Unidos-.
“En respuesta a la operación León Rugiente contra Irán y los continuados ataques (iraníes) con misiles contra Israel, La Agencia Judía ha activado una fuerza de tarea de emergencia 24/7”, señaló.
“Estamos en estrecha coordinación con las autoridades de seguridad y socios en Israel y en el mundo, dispuestos a actuar donde el respaldo se necesite”, preció, a continuación.
“En Israel, estamos movilizando respuestas operacionales y asistiendo a comunidades afectadas, manteniéndonos estrechamente conectados con comunidades judías n todo el globo”, agregó.
Y la confirmación de criminal complicidad: “estamos firmemente con las fuerzas de seguridad que trabajan valientemente día y noche”.
“En momentos como estos, nuestra responsabilidad compartida nos une, en Israel y en todo el mundo judío, conectados y comprometidos”, aseguró, de inmediato.
Pero, en el mundo integral, no solamente existe “el mundo judío”, y -aunque no le guste al sionismo imperialista- todos son válidos -incluidos los mundos a los que obcecadamente agrede, como el palestino-.







