La democracia, como sistema de gobierno, enfrenta constantemente amenazas que ponen en riesgo su estabilidad y funcionamiento. Frank Ulloa Royo, desde el Instituto Sindical de Formación Política de América Central, expone cómo estas amenazas pueden ser vistas como «enfermedades políticas» que erosionan los cimientos democráticos, desde el autoritarismo inicial hasta las formas más extremas, como el fascismo.
El autoritarismo: el primer síntoma de la enfermedad democrática
El autoritarismo puede surgir en democracias aparentemente funcionales, cuando los líderes elegidos concentran el poder, debilitan la separación de poderes y restringen las libertades civiles. Este fenómeno, disfrazado de legitimidad democrática, representa la fase inicial de una enfermedad política más grave.
El fascismo: un desenlace extremo
Ulloa describe al fascismo como un sistema caracterizado por el nacionalismo extremo, la eliminación de la oposición y el control total del estado sobre la sociedad. Este escenario se nutre de democracias debilitadas, donde los líderes autoritarios aprovechan el descontento social y económico para implementar políticas represivas. La destrucción de derechos políticos, sociales , culturales se convierte en una realidad, debilitando las instituciones democráticas , promoviendo una narrativa única aceptada como verdad, respaldada por la represión, la cárcel y el exilio.
El caso de Costa Rica: síntomas preocupantes
Ulloa identifica varios factores que evidencian una crisis democrática en Costa Rica:
- Discurso único y polarización
Según Ulloa, el discurso único promovido desde la presidencia ha polarizado a la sociedad costarricense. A través del control de las redes sociales, se ha difundido un mensaje confrontativo que genera división. - Relaciones internacionales y desacreditación del poder

Costa Rica ha alineado sus intereses con agendas internacionales que Ulloa considera cercanas al fascismo, mientras el presidente desacredita a otros poderes del estado, como el judicial y legislativo, utilizando la mentira como herramienta política. - Destrucción del estado social y corrupción
El modelo de estado social, pilar del desarrollo costarricense, enfrenta propuestas de desmantelamiento. Además, la tolerancia hacia la corrupción genera una creciente deuda social y ambiental. - Creciente deuda social
Áreas fundamentales como la seguridad social han sido desatendidas. Ulloa señala la insuficiencia de recursos para garantizar servicios básicos como atención médica y pensiones, afectando especialmente a los sectores más vulnerables. - Marginalización de grupos vulnerables
Comunidades como indígenas, personas con discapacidad y sectores empobrecidos enfrentan exclusión social debido a la falta de implementación efectiva de políticas públicas. - Enfoque en intereses económicos
Ulloa critica que el gobierno priorice las demandas de grupos de poder vinculados al capital financiero, descuidando las necesidades del pueblo.
Una llamada a la acción
Para Frank Ulloa, la situación actual de Costa Rica requiere una respuesta unificada frente al autoritarismo y las tendencias fascistas. Los poderes del estado deben actuar con firmeza para frenar estas amenazas y garantizar la estabilidad democrática.
Asimismo, plantea que los trabajadores , sus organizaciones tienen un rol fundamental en la denuncia y prevención de estas enfermedades políticas, promoviendo transparencia, rendición de cuentas y respeto por los derechos humanos.
Conclusión
La reflexión de Ulloa nos recuerda que la democracia es un organismo vivo que debe ser protegido de los males que la amenazan. Costa Rica, históricamente reconocida por su estabilidad democrática, enfrenta retos que demandan una respuesta colectiva para salvaguardar sus valores fundamentales.
En este contexto, fortalecer las instituciones, promover la inclusión y garantizar el bienestar de todos los ciudadanos son pasos indispensables para evitar que estas «enfermedades políticas» socaven el futuro democrático del país.









