La educación para estudiantes que enfrentan tratamientos médicos prolongados en hospitales ha evolucionado significativamente en Costa Rica, gracias al trabajo del Departamento de Apoyos Educativos para el Estudiantado con Discapacidad. En el corazón de este esfuerzo se encuentra Danae Espinoza Villalobos, quien, en su rol como Jefa del departamento, ofrece una visión profunda sobre los retos y avances en la pedagogía hospitalaria.
Un Panorama de la Educación Hospitalaria
El Servicio de Apoyo en Pedagogía Hospitalaria atiende a un total de 261 estudiantes, distribuidos en 141 hombres y 120 mujeres. Este servicio se enfrenta a desafíos únicos, dada la necesidad de integrar la educación con el cuidado médico, un equilibrio crucial para el bienestar y el desarrollo académico de los estudiantes en tratamiento.
Formación y Cualidades del Personal Docente
Según Espinoza Villalobos, el personal docente en estos contextos requiere una formación profesional en Educación Especial, así como experiencia en Educación Preescolar, I y II Ciclos, III Ciclo, Educación Diversificada, Psicología, Orientación, Terapia del Lenguaje, Educación Física y Educación Musical. Esta variedad de especializaciones permite a los docentes adaptar sus estrategias educativas a las necesidades específicas de los estudiantes hospitalizados.
A pesar de la importancia de estos roles, el puesto de profesional en pedagogía hospitalaria aún no está incluido en el Manual descriptivo de puestos docentes de la Dirección General de Servicio Civil, un vacío que Espinoza Villalobos señala como una barrera para una mayor formalización y especialización en este campo.
Desafíos y Avances Recientes
El principal desafío actual es la implementación efectiva del Convenio de Cooperación firmado entre el Ministerio de Educación Pública (MEP) y la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Este convenio busca fortalecer los servicios de apoyo en pedagogía hospitalaria para diversos grupos de edad y condiciones médicas. Según Espinoza Villalobos, uno de los obstáculos es la necesidad de redactar convenios específicos con cada centro hospitalario, lo que implica la coordinación entre diversas entidades técnicas, administrativas y legales.
La implementación de estos acuerdos es crucial para asegurar que los servicios educativos se ajusten a las necesidades de cada hospital y se alineen con los protocolos establecidos por el MEP y la CCSS.
Asegurando Continuidad y Calidad
El convenio establece que el MEP debe supervisar la correcta implementación del estímulo educativo a través del Departamento de Apoyos Educativos para el Estudiantado con Discapacidad. Esto incluye la colaboración con Asesorías Regionales y Supervisiones Educativas para garantizar la calidad de la educación y proporcionar orientaciones adecuadas.
Perspectivas Futuras
Uno de los objetivos a largo plazo es expandir los Servicios de Apoyo en Pedagogía Hospitalaria a hospitales nacionales, especializados y regionales en todas las provincias del país. Esta expansión está condicionada por criterios técnicos y presupuestarios, pero representa un compromiso con la mejora continua del acceso a la educación para estudiantes en tratamiento médico.
Conclusión
El trabajo de Danae Espinoza Villalobos y su equipo refleja un compromiso profundo con la educación en contextos hospitalarios. A pesar de los desafíos que enfrentan, los avances recientes, las metas de expansión prometen una mayor inclusión y apoyo para los estudiantes que necesitan combinar su tratamiento médico con su educación. La labor de Espinoza Villalobos es un testimonio del impacto positivo que puede tener una visión especializada y dedicada en el campo de la pedagogía hospitalaria.







