Diputado costarricense: militares nicaragüenses y venezolanos “han sido comprados por los regímenes”

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George Rodríguez / Foto – El Periódico cr

Los regímenes nicaragüense y venezolano, al igual que el cubano, han comprado a los respectivos sectores militares, lo mismo que a las instituciones electorales, aseguró Dragos Dolanescu, diputado costarricense por el Partido Republicano Social Cristiano (PRSC).

En el caso de Venezuela, a eso responde la crisis que afecta, hace años, a ese caribeño país sudamericano, subrayó Dolanescu, en diálogo con el Informativo JBS.

Los tres gobiernos se mantienen en el poder porque “están acuerpados por tribunales supremos de elecciones, pero sabemos, muy bien, que esos tribunales, al igual que los militares, han sido comprados por los regímenes”, señaló.

Respecto a Venezuela, el parlamentario planteó que el régimen del cuestionado presidente Nicolás Maduro, se ha apoderado ilícitamente de los recursos generados por la producción petrolera, para ello.

“Evidentemente, que el régimen se está robando todo ese dinero, y, para poderse mantener, hay que pagar, muy caro, a esos militares que lo sostienen en el poder”, indicó, para reflexionar que, de otra manera, “es imposible entender cómo, un país tan rico como el venezolano, que produce millones de millones diarios, en petrodólares, no tengan qué comer, no tengan medicamentos, carezcan de todo lo básico”.

Por otra parte, la injerencia cubana, tanto en Nicaragua como en Venezuela, es notoria, señaló.

“Para nadie es un secreto que el castrismo ha tenido una gran influencia, tanto en la Venezuela de Hugo Chávez como en la Nicaragua de Daniel Ortega”, dijo, en alusión, respectivamente, al fallecido presidente venezolano (1999-2013) y al actual presidente nicaragüense (2007-2012, 2012-2017, 2017-2022).

Dolanescu señaló el hecho de que, por la vía de la cooperación –principalmente en las áreas de educación y salud-, el régimen cubano ha llevado a cabo acciones para adoctrinamiento ideológico.

“Evidentemente, que la estrategia cubana, durante muchos años, ha sido ir infiltrando, por medio de los médicos cubanos, por medio de los maestros cubanos, que, más allá de ser médicos o maestros cubanos, eran hombres y mujeres que iban a crear células, a las barriadas, para ir a adoctrinar con el Socialismo del Siglo XXI”, aseguró.

El parlamentario hizo así referencia al concepto ideológico lanzado, inicialmente, en 1996, por el sociólogo alemán Heinz Dietrich Steffan –radicado en México-, fue retomado, con proyección internacional, por Chávez, durante el V Foro Social Mundial (FSM), llevado a cabo en enero de 2005, en la sureña ciudad brasileña de Porto Alegre –que ha sido sede de cinco de los foros anuales llevados a cabo desde 2001-.

Dolanescu reafirmó que el injerencismo cubano ha sido un factor de peso en las crisis económicas que enfrentan Nicaragua y Venezuela –crisis que también abarca, en ambos casos, las áreas social, política, y de seguridad-.

“No olvidamos los doscientos médicos que empezaron por entrar en Venezuela –en la Venezuela de Hugo Chávez-, y vea lo que ha terminado siendo Venezuela, vea lo que ha terminado siendo Nicaragua”, planteó.

En ese sentido, el parlamentario se declaró preocupado por el memorando de cooperación en materia educativa que Costa Rica y Cuba suscribieron, el 29 de abril, en San José, la capital costarricense.

“Entonces, de ahí, la preocupación que existe, en este legislador, de que el régimen castrista (…) nos mande maestros para venir a meter ideas a nuestro pueblo costarricense”, dijo.

La cancillería costarricense explicó, en un comunicado que emitió ese día, que el propósito del memorando consiste en promover y desarrollar la cooperación en áreas de interés común, en el campo de la educación, sobre la base de los principios de reciprocidad y beneficio mutuo, con el propósito de implementar un intercambio de buenas prácticas educativas, y de profesionales en temas académicos, entre otros aspectos, precisó.

Dolanescu desarrolló similares conceptos durante su participación en febrero de este año, en la sudoriental ciudad estadounidense de Miami, en un encuentro del opositor Directorio Democrático Cubano, reunión durante la cual se abordó el tema de las crisis nicaragüense y venezolana y la presencia cubana en ambos países.

“Me manifesté en contra de la violencia contra el pueblo nicaragüense por parte del gobierno de Daniel Ortega, y la opresión que sufren los venezolanos por el régimen de Nicolás Maduro. Muchos nicaragüenses y venezolanos se han refugiado en Costa Rica para escapar de la violencia en sus países. Costa Rica no puede desentenderse de lo que pasa en el resto de Latinoamérica pues vivimos las consecuencias de regímenes autoritarios en nuestro país”, escribió, en la red social Twitter.

En el caso de Nicaragua, la violenta crisis sociopolítica estallada el 18 de abril de 2018, ha cobrado centenares de vidas, y generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, además de haber causado daño masivo a la economía nacional, y obligado a miles de nicaragüenses a exiliarse, principalmente en la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.

La represión policial y parapolicial antiopositora, que inició en modalidad masiva –enfocada principalmente en actividades opositoras en vía pública-, se ha vuelto primordialmente selectiva –lo que implica la captura y la desaparición de opositores, o de sospechosos de serlo, quienes son blanco de búsqueda individual-.

Medios de comunicación y periodistas independientes, además de organizaciones no gubernamentales –en particular, las que defienden los derechos humanos- han sido objetivos recientes de esa variante de represión.

Por su parte, Venezuela presenta, hace por los menos cuatro años, una crisis socioeconómica, política, y de seguridad que es el origen del éxodo que, según diferentes estimaciones, han emprendido aproximadamente 3.7 millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, en menor medida a Ecuador y a Perú, y también a naciones más al sur –como Argentina y Chile-.

Quienes optan por el exilio, aseguran que lo hacen, además, obligados por la represión antiopositora que mantiene el régimen madurista, y también por la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, la generalizada falta de oportunidades, las permanente violaciones a los derechos humanos.

 

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