El pasado 10 de enero de 2026, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) desarrolló una nueva jornada de los debates televisivos oficiales entre candidaturas presidenciales, en el marco del proceso electoral nacional. La actividad formó parte de una serie de cuatro programas consecutivos que iniciaron el viernes 9 de enero, en los que se presentan las 20 candidaturas inscritas para las Elecciones Nacionales 2026.
En esta ocasión participaron Claudia Dobles, en representación de la Coalición Agenda Ciudadana; Ana Virginia Calzada, del Partido Centro Democrático y Social; Fabricio Alvarado, del Partido Nueva República; David Hernández, del Partido de los Trabajadores; y Marco Rodríguez, del Partido Esperanza y Libertad. El formato, definido por el TSE con apoyo técnico de FLACSO-Costa Rica, abordó cuatro ejes centrales: seguridad, salud, educación, empleo y costo de vida.
Empleo y condiciones laborales: choque de modelos
Uno de los momentos más tensos del debate se produjo al abordar la situación del empleo y la clase trabajadora.
David Hernández, del Partido de los Trabajadores, sostuvo una postura abiertamente clasista y confrontativa con el modelo económico actual:
“Los trabajadores tienen que poner su vida a la hora de laborar. Un cambio es posible, debemos tener lucha del pueblo trabajador”.
Hernández denunció las largas presas, la precarización laboral y cuestionó el rol del Instituto Nacional de Seguros (INS), afirmando que “no protege al trabajador” y que la riqueza generada en el país “no le llega a quien la produce”.
Desde una óptica distinta, Ana Virginia Calzada enfatizó políticas de crédito y regionalización del empleo:
“El gobierno debe darle créditos razonables al trabajador. Se debe regionalizar el trabajo y dar incentivos a quienes contraten mujeres y jóvenes”.
Por su parte, Claudia Dobles defendió una estrategia basada en tecnología y sectores productivos estratégicos:
“Debemos apostar por la tecnología, el turismo y el sector agro. La pandemia fue un momento duro, pero apostamos por mujeres y niños”.
Fabricio Alvarado centró su discurso en las pequeñas y medianas empresas, proponiendo simplificación de trámites:
“En las mipymes se debe hacer en un solo trámite su creación. Las pymes generan mucho empleo”.
Mientras tanto, Marco Rodríguez abogó por mesas de diálogo con el empresariado y respeto a la legalidad, señalando que la salud laboral debe ser una prioridad.
Seguridad ciudadana: mano dura versus enfoques integrales
El tema de la inseguridad marcó profundas divisiones.
Ana Virginia Calzada alertó sobre el miedo creciente en las comunidades:
“Nos está dando miedo salir a la calle. La inseguridad es resultado de malas decisiones. Subir las penas no soluciona los homicidios”.
En contraste, Fabricio Alvarado propuso una política de mano dura, incluyendo penas de hasta 50 años para sicarios y la declaración de una emergencia nacional por inseguridad, apelando también a un discurso religioso y conservador.
Claudia Dobles defendió programas preventivos como Sembremos Seguridad y advirtió sobre el hacinamiento penitenciario como un problema estructural.
Desde una perspectiva social, David Hernández vinculó la violencia con la desigualdad:
“Los barrios obreros sufren. Todo se combate con inversión. La tecnología también puede servir para callar voces y reprimir manifestaciones pacíficas”.
Salud y CCSS: coincidencias parciales y fuertes discrepancias
En materia de salud, hubo un consenso general sobre la necesidad de pagar la deuda del Estado con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). No obstante, las diferencias surgieron en el enfoque.
David Hernández fue el más radical:
“Tiene que haber cárcel para quien no pague la CCSS. No se debe hacer negocio con la salud. Tiene que acabarse la salud privada”.
Ana Virginia Calzada habló de “poca gestión” y pidió tolerancia cero con los patronos morosos.
Claudia Dobles defendió la autonomía de la CCSS y propuso revisar condiciones salariales y cerrar brechas entre salario global y compuesto.
Fabricio Alvarado apostó por formalización laboral, alianzas con cooperativas y la construcción de nuevos EBAIS.
Marco Rodríguez enfatizó la reducción de listas de espera y la revisión de regímenes de pensiones.
Educación: presupuesto, brecha digital y valores
El debate educativo mostró nuevamente posturas divergentes.
David Hernández defendió mayor presupuesto y denunció la brecha tecnológica como reflejo de desigualdad estructural.
Ana Virginia Calzada y Claudia Dobles coincidieron en la necesidad de conectividad, alfabetización digital y cierre de brechas rurales, así como un aumento progresivo del presupuesto educativo.
Marco Rodríguez propuso fortalecer el INA y devolver jerarquía al docente, mientras Fabricio Alvarado impulsó educación vial, bilingüismo y un máximo de 25 estudiantes por aula.
El tema de la educación sexual generó fricción: Hernández criticó la postura conservadora de Alvarado, quien respondió que apoya una educación sexual enfocada en prevenir embarazos adolescentes.
Mujeres, cuidados y poblaciones invisibilizadas
Las candidaturas también abordaron la situación de mujeres y personas adultas mayores.
David Hernández denunció la doble jornada laboral de las mujeres y propuso guarderías para niños y adultos mayores.
Ana Virginia Calzada habló de pensión universal y ciudades amigables con las personas adultas mayores, señalando que estos grupos han sido históricamente invisibilizados.
Cierres de campaña: llamados al voto y a la transformación
En sus mensajes finales, David Hernández apeló directamente a la clase trabajadora:
“No es solo votar, es transformar mediante la clase trabajadora”.
Ana Virginia Calzada alertó sobre la inseguridad y la violencia contra las mujeres, mientras Claudia Dobles llamó a la unidad nacional y a construir puentes desde una coalición amplia.
Fabricio Alvarado reafirmó su identidad conservadora y su defensa de “la vida”, y Marco Rodríguez se presentó como una opción “fresca”, basada en valores y respeto, apelando a su experiencia personal de pobreza.
Un proceso electoral bajo el escrutinio ciudadano
El TSE informó que estos espacios se transmiten en directo por Canal 13, con retransmisión en otros canales nacionales y plataformas digitales, incluyendo Facebook Live y YouTube. Cada jornada presenta cinco candidaturas, siguiendo el orden definido por sorteo en 2025.
Más allá de los formatos, el debate del 10 de enero dejó en evidencia que Costa Rica se encamina a una elección marcada por fuertes tensiones ideológicas, con visiones contrapuestas sobre el rol del Estado, el mercado, la seguridad y los derechos sociales. La ciudadanía tendrá la tarea de discernir entre propuestas que van desde la transformación estructural hasta el conservadurismo punitivo, pasando por apuestas tecnocráticas y coaliciones políticas, en un contexto nacional atravesado por d
esigualdad, inseguridad y desgaste institucional.







