Cuba: El sindicato como bandera y motor de la clase trabajadora

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En Las Tunas, Cuba, Roger Olivero Suárez, chofer de la unidad empresarial de base División de Equipos y Piezas (Divep), atesora una trayectoria laboral que inició un 17 de septiembre de 1985. Su historia es testimonio de los retos y satisfacciones que marcan la vida de quienes, más allá de cumplir con un horario, asumen el liderazgo sindical como un compromiso con la clase trabajadora.

Un líder sindical tras el volante

Durante casi cuatro décadas, Roger ha combinado su trabajo como chofer con su rol de secretario de la sección sindical, cargo que desempeña desde hace 20 años. Su cercanía con el colectivo le ha permitido conocer de primera mano las inquietudes y demandas de sus compañeros. «Siempre he sido chofer, y estar en contacto directo con el colectivo me ha ayudado muchísimo. Soy su representante, me debo a ellos», expresa con orgullo.

Esta responsabilidad lo ha llevado a participar en congresos y conferencias sindicalistas, escenarios donde ha planteado las realidades específicas de su empresa y provincia. Entre sus logros destaca la implementación de medidas que han mejorado el bienestar de los trabajadores, como aumentos salariales significativos y el reconocimiento por antigüedad.

Retos y demandas: el sindicalismo en acción

Roger enfatiza que, para motivar a los trabajadores, es esencial que perciban los frutos de su esfuerzo. «Cuando el trabajador sabe que su sacrificio será recompensado, se esfuerza más y desarrolla un sentido de pertenencia con la empresa», comenta. Sin embargo, señala que aún quedan desafíos, como la redistribución de utilidades a nivel nacional y la necesidad de ajustar las políticas de pago por antigüedad, especialmente para quienes superan los 25 años de servicio.

Otro punto crítico es la aplicación efectiva de las 43 medidas diseñadas para fortalecer la Empresa Estatal Socialista. Según Roger, estas herramientas, aunque clave para proteger a los trabajadores, no siempre se implementan adecuadamente.

El papel del sindicalista en tiempos de crisis

Conscientes de los desafíos que enfrenta el país, Roger y su equipo reconocen que ser sindicalista implica estar al lado de la clase trabajadora, explicar cada nueva medida y mantener la moral alta en tiempos de crisis económica e inflación. «Ser sindicalista es ser una persona de pueblo, no un directivo. Es estar al calor del colectivo, explicar cada proceso y motivar a la gente a seguir adelante con la empresa socialista», afirma.

Una bandera de compromiso y esperanza.

Roger Olivero Suárez representa la esencia del sindicalismo en Cuba: el equilibrio entre el liderazgo , la empatía, la lucha por los derechos y el compromiso con el progreso colectivo. Desde el volante de su autobús, carga no solo las preocupaciones de sus compañeros, sino también las esperanzas de un futuro más justo para todos los trabajadores.

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