Costa Rica Añade Nuevo Tesoro Arquitectónico a su Lista: el Edificio Histórico de la Escuela Félix Arcadio Montero Monge

0
462

Santo Domingo de Heredia, Costa Rica – En un importante paso para salvaguardar su legado cultural, Costa Rica ha añadido una nueva joya a su lista de sitios patrimoniales: el edificio histórico de la Escuela Félix Arcadio Montero Monge. Situado en Santo Domingo de Heredia, esta maravilla arquitectónica ha obtenido no solo reconocimiento, sino también protección legal con su reciente designación como Patrimonio Histórico-Arquitectónico mediante el Decreto Ejecutivo No. 44285-C.

El camino que llevó a la culminación de esta distinguida estructura abarca más de una década y cuatro administraciones, desde 1926 durante la segunda presidencia de Ricardo Jiménez Oreamuno hasta 1940, marcando el fin de la presidencia de León Cortés Castro. Se concibió para ser uno de los edificios más destacados del país, con una escala sin precedentes para su época, una sólida estructura de acero, paredes de concreto y un diseño estético influenciado por los estilos Art Decó y Neoclásico.

Según una publicación fechada el 23 de noviembre de 1927, en el ya desaparecido periódico Diario de Costa Rica, el director del centro educativo, impresionado por los cimientos recién construidos del edificio, los elogió como «fuertes y adecuados para recibir la gran estructura de hierro que albergará la escuela, ordenada desde Europa y que está destinada a ser una de las mejores de Costa Rica».

El estudio de declaración realizado por profesionales del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural destacó el aspecto excepcional del proyecto al ser un esfuerzo compartido, resultado de dos enfoques de diseño distintos por parte de diferentes profesionales. Los volúmenes laterales, construidos en estilo neoclásico, fueron concebidos por el ingeniero estadounidense Vincent Edwards Gregg, mientras que el cuerpo central dominante del edificio fue idea del arquitecto José María Barrantes.

«Esto sirve para resaltar su valor histórico, ya que Barrantes fue un profesional que concibió y dirigió docenas de obras arquitectónicas que ahora son emblemáticas de la identidad cultural costarricense», comentó Carlos Luis Fallas Pastor, historiador y coautor de la investigación. «La fusión de conceptos, culturas y cosmovisiones de ambos profesionales de la construcción otorgó al inmueble peculiaridades estéticas que desde entonces no han pasado desapercibidas», agregó.

El edificio histórico posee un inmenso valor histórico por estar construido con técnicas y materiales obsoletos, además de contar con noventa años de existencia en condiciones notablemente buenas, lo que lo convierte en un testigo extraordinario de su era constructiva.

Además, los profesionales del Centro de Patrimonio concluyeron que posee un gran valor contextual, ya que junto con la Basílica de Santo Domingo y la plaza que la enfrenta, define el paisaje urbano del centro de la ciudad. Además, sirve como un hito cultural, urbano debido a su función y estilo arquitectónico.

El edificio también lleva un gran valor simbólico para la comunidad de Santo Domingo, arraigado tanto en las experiencias de miles de residentes locales en sus aulas como en su presencia prominente y estilo arquitectónico dentro del entorno urbano. Además, posee un valor cultural considerable por su contribución al capital cultural del distrito, el cantón y el país, ya que generaciones de residentes han pasado por sus aulas durante más de noventa años.

Para los profesionales, la escuela representa un símbolo definitorio de la identidad cultural domingueña, «habiendo sido el principal centro educativo en el cantón durante nueve décadas, donde muchas generaciones recibieron educación primaria dentro de un edificio distinguido por su estética, estilo, volumen y escala».

Finalmente, el estudio determinó que los pabellones construidos en el lado sur de la propiedad en la década de 1960 y años posteriores «no poseen actualmente un valor histórico-arquitectónico significativo, pero, lo que es más importante, no restan valor al patrimonio del edificio histórico, que sí lo tiene».

Una Fachada Elegante que Fusiona la Arquitectura Neoclásica y Art Decó

La fachada más notable del edificio es su cara norte, que alberga la entrada principal al centro educativo. Compuesta por tres volúmenes, con dos estructuras de un solo piso detrás, que albergan las aulas de kindergarten al oeste y las aulas escolares al este. En primer plano, distinguido por su mayor altura, se encuentra el salón de actos, que cuenta con un pórtico que da acceso a esta área.

«En este volumen se puede apreciar la influencia del Art Decó, impresa por José María Barrantes a través de detalles lineales, marcos repetidos y elementos escalonados, entre otros. Todo esto puede clasificarse dentro de la variante de este estilo que surgió en la década de 1930, conocida como Streamline Moderne, que incorporó interpretaciones de culturas antiguas», explicó la arquitecta Verónica Solórzano, a cargo de la investigación.

«Enfatizando el estilo neoclásico del edificio, en el centro de los volúmenes laterales que albergan las aulas, se encuentra un frontón que enmarca las entradas a cada una, soportadas por columnas con capiteles dóricos y fustes lisos. Además, se observan pilastras entre cada conjunto de ventanas en las diversas aulas, que también cuentan con capiteles dóricos y fustes lisos. Otro elemento neoclásico notable es el uso de una gran cornisa a nivel del techo, que abarca la totalidad del edificio», añadió.

En última instancia, la escuela se caracteriza por la ornamentación de su fachada, resultado del diseño de Barrantes y la ejecución meticulosa de la obra por parte de los constructores, realzando su atractivo visual.

La arquitecta del Centro de Patrimonio Cultural resaltó otros elementos de la ornamentación, como molduras de formas orgánicas que coronan los frontones de los pórticos, encajes de madera colocados en la parte superior de cada pared exterior, arcos dobles, piedra utilizada como base del edificio y copones que coronan las columnas de la fachada principal.

Intervención Respetuosa en el Edificio Histórico

Uno de los hallazgos clave de la investigación realizada por profesionales en Arquitectura e Historia en el Centro de Patrimonio es que «el edificio antiguo de la Escuela Félix Arcadio Montero Monge ha preservado su estructura original desde la década de 1930, ya que no ha sido objeto de intervención significativa desde entonces y ha recibido un mantenimiento óptimo, permitiendo su preservación y conservación hasta el día de hoy, demostrando un sólido valor de autenticidad».

De hecho, una década antes de esta designación, se llevó a cabo una intervención integral que incluyó refuerzo estructural, restauración arquitectónica y reemplazo del sistema electromecánico. Sin embargo, la intervención se realizó con gran respeto por el edificio, logrando restaurar su apariencia original en algunos elementos que habían sufrido alteraciones significativas, lo que restaba valor a su apreciación arquitectónica y ponía en peligro su preservación debido al extenso deterioro en la mayoría de las áreas.

Según el informe de obras de restauración de 2013, todas las ventanas exteriores habían sido reemplazadas previamente por otras con marcos de aluminio anodizado de color gris. Estas fueron retiradas durante la restauración, reemplazadas por otras de un diseño similar a las originales encontradas en los pasillos y en el balcón frontal sobre la entrada principal, un hecho confirmado a través de una investigación en el Archivo Nacional realizada por la empresa contratada para este trabajo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí