Canadá volvió a captar la atención mundial tras el descubrimiento de una nueva fuente de energía limpia en una mina ubicada cerca del Ártico, en la región de Timmins, Ontario. Científicos detectaron que las paredes rocosas de una antigua formación geológica liberan hidrógeno natural, también conocido como “hidrógeno blanco”, un recurso que podría convertirse en una alternativa al petróleo y otros combustibles fósiles.
El hallazgo fue presentado en un estudio publicado por la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences y liderado por investigadores de la Universidad de Toronto y la Universidad de Ottawa.
La investigación reveló que el hidrógeno emerge de manera constante desde las profundidades de las rocas del llamado Escudo Canadiense, una de las formaciones geológicas más antiguas del planeta, con aproximadamente 2.000 millones de años de antigüedad.
La científica Barbara Sherwood Lollar explicó que este tipo de hidrógeno se genera gracias a reacciones químicas naturales entre el agua subterránea y ciertos minerales presentes en las rocas. A diferencia de otras formas de producción energética, este proceso no requiere combustibles fósiles ni grandes cantidades de electricidad renovable.
Según las mediciones realizadas en la mina, cada perforación libera cerca de ocho kilogramos de hidrógeno al año. Aunque la cifra parece pequeña, los expertos destacan que el flujo se mantiene durante largos periodos de tiempo, incluso por más de una década.
Actualmente la mina posee cerca de 15.000 perforaciones, lo que permitiría producir más de 140 toneladas anuales de hidrógeno natural. Los investigadores estiman que la energía obtenida podría abastecer a más de 400 hogares.
El descubrimiento también representa una oportunidad estratégica para regiones alejadas del norte canadiense, donde transportar combustibles resulta costoso y complicado. Además, los científicos señalaron que estas formaciones geológicas suelen encontrarse cerca de depósitos minerales como níquel, cobre, litio y cobalto, materiales fundamentales para la transición energética mundial.
El profesor Oliver Warr resumió la importancia del hallazgo afirmando que “el vínculo común es la roca”, destacando la conexión entre minería y nuevas fuentes energéticas limpias.
Especialistas consideran que este descubrimiento podría impulsar nuevas investigaciones sobre hidrógeno natural en otras partes del mundo y abrir una etapa diferente en la búsqueda de energías sostenibles y menos contaminantes.






