En un escenario donde coexisten la generación y destrucción de empleo, el Gobierno de Costa Rica se encuentra ante el reto de equilibrar la oferta y la demanda laboral.
Datos recientes de la Encuesta Continua de Empleo reflejan un saldo positivo de 89,165 nuevos ocupados formales entre los segundos trimestres de 2023 y 2022.
Sin embargo, este incremento se acompaña de una reducción en el número de ocupados informales, descendiendo en 121,544. Este fenómeno revela un desajuste entre las habilidades y competencias requeridas por las empresas y las capacidades que poseen quienes buscan empleo.
El desencuentro entre la oferta y la demanda laboral es evidente. Las empresas que buscan contratar nuevos trabajadores se enfrentan a dificultades para encontrar candidatos con las habilidades necesarias. A su vez, los buscadores de empleo carecen de las competencias solicitadas por los trabajadores. Estudios realizados por Manpower revelan que aproximadamente el 70% de las empresas experimentan problemas para reclutar el personal que necesitan.
Esta situación se agudiza en el sector servicios, según las encuestas realizadas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) desde 2018. Las empresas reportan la existencia de puestos vacantes de difícil contratación debido a la escasez de recursos humanos calificados.
En respuesta a este desafío, la actual administración gubernamental ha implementado una estrategia nacional de empleabilidad denominada «Brete». Esta iniciativa está enfocada en dotar a las personas de las habilidades y competencias necesarias para el mercado laboral actual, además de aquellas que serán relevantes a lo largo de sus vidas. El enfoque se centra en un mercado laboral en constante evolución, donde el conocimiento, la innovación y los cambios tecnológicos son elementos clave.
El objetivo principal de Brete es lograr una sintonía entre las necesidades del mercado laboral y las habilidades de los trabajadores. Al equipar a la fuerza laboral con las competencias demandadas, se busca satisfacer las necesidades de las empresas, permitiéndoles ser más productivos y competitivos. Esta estrategia no solo se enfoca en el presente, sino que proyecta una visión de preparación para el futuro, reconociendo la importancia del desarrollo continuo de habilidades en un entorno laboral en constante transformación.
Brete representa un esfuerzo integral que involucra la colaboración entre el gobierno, el sector privado, las instituciones académicas y la sociedad en su conjunto. La formación, la capacitación se convierten en pilares fundamentales para alcanzar una fuerza laboral más calificada y adaptable a las demandas del mercado.
En conclusión, la estrategia nacional de empleabilidad, Brete, se posiciona como un esfuerzo determinado del gobierno costarricense para enfrentar el desajuste entre la oferta y la demanda laboral. Busca construir un puente entre las habilidades requeridas por las empresas, las competencias de los trabajadores, permitiendo así un mercado laboral más eficiente, una fuerza laboral más preparada para los retos presentes y futuros.







