Bitácora de futuro-Relato-Escritor versus crítica

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En el mundo de la Cultura de las Artes así actúan muchos, sin sustento de base. Anochecía cuando llegó el tren, empero, el tren pudo haber llegado mucho antes. La verdad era que se había retrasado horas y aún  no se sabía por qué. Era una conversación frívola, con intercambio de chismes sobre amistades del vecindario. Todo aquello significaba en la escritora “EULARO” que, en su fuero interno, estaba esquivando. Mientras bajaban los pasajeros del tren el amigo Medardo la invitó a tomar un café, ella aceptó. Pero, por fin, llegó el momento en que comprendió que no se podía postergar más la charla. Todos los pasajeros habían bajado del tren.  El vehículo de alquiler  esperando.  se despidió de su amigo y abordó  el vehículo con sus parientes, el chofer le condujo a lo largo de varios kilómetros por la frecuentadísima carretera “EL JARACAL”  dirigiéndose luego, por el boscoso camino que finalizaba sobre el río. Ahí había una gran campana, que la escritora Eularo hizo sonar con energía para llamar  que estaba en la otra orilla. Pero, al fin, llegaron. Pero estando en casa resultó esto. Su esposo le entregó un documento que le dejó el colega Poheta  Odrayab, y esta argüía así.

-Poheta usted está equivocada. Lea bien. Yo acabo de leer detenidamente el fragmento autobiográfico  y considero se ha equivocado, siempre va en primera persona, soy yo quien habla no otra persona. Incluso, ahí va el libro EN EL TEATRO DE LA VIDA que participó en el concurso en la Asociación AMANTES DEL MUNDO. Más creo que usted está hablando sin conocimiento de causa. Inició a leer como que fuese correctora y no como lectora. Me parece que fue muy soberbia en ese sentido. Lea y saque la sustancia.

En consecuencia,  más creo que no supo comprender la intención de esa letrística. Su mente entró en conflicto. Reitero, porque leyó como que estaba corrigiendo, eso es malísimo. Porque el lector no es corrector, es un simple lector. A veces, se omite detalles al leer, porque,  lo que se busca, es el sabor de la intención del autor.  No sé van buscando errores presuntos. Ya veo que usted cree corregir y más bien lo que hace es atropellar creyendo tener la razón. No dejan avanzar la Cultura de las Artes. Es por eso que, camino solo en estás lides. Incluso, escribo como me da la gana, no obedezco patrones determinados, me relaciono con mis formas, mi mente, la realidad y mi imaginación. Y, por favor, no incluya mis pohemas en el libro Digital o Revista.

 Nos vemos. Sepa leer he interpretar. Y no sea soberbia al creer que se la sabe toda. Usted no tiene licencia para decir esto está bueno o malo, inclusive, nadie la posee. No sea conflictiva con sus adláteres. Un burro como yo no puede estar con un genio como usted y otros que creen serlo. Se equivocó. Sepa leer antes de opinar para no quedar en ridículo

Y, para finalizar. Emitió su criterio con sorna burlesca, no tuvo delicadeza como “profesional” que es. Además, le repito, se ha equivocado. Le aconsejo, cuando sea correctora hágalo, y cuando sea lectora hágalo, son dos momentos distintos. Usted, ha actuado como los criticistas o criticones, que leen una obra buscando pelos en la sopa. Por respeto a usted no le señaló severos deslices literarios cometidos en sus obras, mejor busco su dimensionalidad como pensante. Considero, mejor, retiremos la amistad. Me acaba de demostrar muchas cosas. MEJOR NO VUELVA A ESCRIBIRME, NI A LLAMARME, Y DEJEME CON MI PROPIA ESCRITURA.

Hay que ver su espejo y preguntarse. ¿Por qué tengo muchos problemas con las personas? Yo Diario hablo con mi espejo. Me da la impresión que su cerebro está topado o no tiene la capacidad. No hay que ser mecánico, ni creerse la última coca cola. Recuerde que, cada escritor viste su propio vestido letrístico y/o cultural. Yo soy un escritor más. Lo que Usted hizo es una bajeza contra las letras, no por lo que me dijo, sino que ya casi va para un año y no se ha dignado ni siquiera a leer un relato de la obra que le obsequié. Debería pasar consulta con un facultativo de la mente. Y recuerde que yo le he apoyado lo que ha estado a mi alcance. No me escriba ni me hable. Y lea e interprete bien antes de todo.  Después de leer la escritora Eularo la nota que le dejó el Poheta Odrayab se enojó y acto seguido le habló por teléfono.

-Disculpe usted por lo que expresé. En ningún momento estoy menospreciando su obra. No soy correctora. He estado bajo fuerte presión y para leer, disfrutar de su trabajo, mi mente debe estar más tranquila. Usted no está dentro de mí, ni conoce los detalles de mis situaciones. Me parece que me está juzgando severamente, incluso usando las situaciones que conoce a nivel personal para herirme. Yo, a usted, lo admiro, lo aprecio y lo considero mi amigo. Una persona con quien en oportunidades he desnudado mi alma para relatarle situaciones que han acaecido en mi vida. Siento mucho que haya mal interpretado mis palabras. Con respecto a la pintura y sus pohemas, veré que puedo hacer, porque ya los envíe para que salgan publicados en la Revista Digital.  Además, no entiendo, me disculpa que tienen que ver estos con el comentario que le hice.  Perdóneme usted por lo que le dije. En ningún momento estoy menospreciando su obra.

-Vea Poheta Eularo, cuando la Cultura de las Artes afloran Desde las entrañas del alma, el corazón es un prodigio y presagio que enaltecen su santuario para metamorfosear el sentimiento. Esa es parte de la belleza de las letras. Entonces. Ha esgrimido su alma, para alzar la voz del alma y hace nacer otra maravillosa estela Nova en la Cultura letrística o cualquier otra Arte, porque todo debe avanzar no quedar estático.

Entonces, vino doña señora realidad y les comentó: imaginariamente aproximándose a la realidad, existía una persona con fundamento y se sospechaba que conocía mucho más el asunto de lo que ella misma admitía. Era la señorita poheta Eulora y su compañía. Pero, insistía que, sabía pero se quedó muda de estupor cuando se hizo público el contenido de su verborrea desenfundada. Y la amistad se disuadió en las profundidades de la imaginación y del tiempo. Vendrán tristezas aunque se evadan.

Biodatos: Bayardo Quinto Núñez, Escritor Nicaragüense.

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