TIJUANA.- Las organizaciones civiles de la frontera norte de México han emitido una seria advertencia sobre el incremento del reclutamiento forzoso de jóvenes por parte de grupos del crimen organizado. Este sombrío panorama ha sido evidenciado por casos de jóvenes que buscan refugio después de escapar de sus captores, poniendo de manifiesto un fenómeno silencioso que afecta a miles de menores en todo el país.
El director de la asociación Ágape Misión Mundial, Albert Rivera Colón, compartió que han identificado a jóvenes que han llegado a la ciudad fronteriza de Tijuana en busca de seguridad en Estados Unidos tras escapar de bandas criminales. Sin embargo, Rivera Colón señaló que el miedo impide a los jóvenes, sus familias hablar al respecto, complicando la obtención de estadísticas precisas y convirtiendo este problema en un «fenómeno silencioso».
La organización civil Reinserta estima que, solo el año pasado, el crimen organizado reclutó al menos a 30 mil menores a nivel nacional. Un testimonio impactante es el de ‘Jorge’, un joven que fue forzado a trabajar para el crimen desde los 15 años, después de ser capturado por un grupo armado en Michoacán.
Jorge, quien planeaba continuar su educación y estudiar Criminología, fue amenazado con la vida de él y su familia si no aceptaba trabajar para la banda. Durante más de siete años, fue obligado a desempeñar roles como vigilante, distribuidor de drogas e incluso participar en secuestros. Su madre, en la oscuridad durante meses, recibía noticias esporádicas y amenazantes de que su hijo estaba «bien».
El testimonio de Jorge destaca la falta de garantías y el peligro que enfrentan aquellos que intentan denunciar estas situaciones. A pesar de las condiciones adversas, Jorge mantuvo la esperanza y logró escapar durante un enfrentamiento que resultó en la muerte de su jefe de plaza.
Para muchos jóvenes como Jorge, el reclutamiento se dirige a aquellos que, por diversas circunstancias, se encuentran solos o en situaciones vulnerables. La madre de Jorge describe la angustia y desesperación que enfrentó durante el tiempo en que no tuvo noticias de su hijo, resaltando la necesidad de atención urgente a estos casos.
Albert Rivera Colón insta a las autoridades de asilo de Estados Unidos a considerar de forma expedita estos casos, ya que los menores de edad que huyen de estas situaciones corren riesgos inminentes y no pueden denunciar debido al peligro al que están expuestos. La sociedad, las autoridades deben unirse para prevenir y abordar este fenómeno alarmante que amenaza el futuro de miles de jóvenes en México.







