Una investigación de la Federación Estatal LGTBI+ y la Universidad Complutense de Madrid identifica a la familia y las relaciones de pareja como los principales espacios de violencia contra las mujeres lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales. El estudio advierte sobre agresiones físicas, psicológicas, sexuales y económicas que pueden comenzar desde la infancia.
Madrid, España. 6 de noviembre de 2026. Las mujeres lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales (LTBI+) enfrentan formas particulares de violencia y discriminación, principalmente dentro de sus propios hogares y relaciones afectivas, según una investigación presentada el 5 de noviembre por la Federación Estatal LGTBI+ (Felgtbi+), en colaboración con la Universidad Complutense de Madrid.
El estudio, denominado Cartografía de las violencias contra las mujeres LTBI+ en España, documenta cómo la combinación del machismo estructural, el sexismo y la discriminación por orientación sexual o identidad de género incrementa la exposición de estas mujeres a diferentes manifestaciones de violencia.
Uno de los principales hallazgos sitúa el entorno familiar como el espacio de mayor riesgo. A diferencia de otras agresiones que pueden producirse en lugares públicos, la violencia dentro del hogar puede convertirse en una situación permanente, ejercida precisamente por personas de quienes se espera protección, acompañamiento y seguridad.
La presidenta de la Felgtbi+, Paula Iglesias, advirtió sobre las consecuencias psicológicas de esta realidad , señaló que resulta especialmente devastador que los espacios destinados al cuidado y la protección terminen convirtiéndose en escenarios de agresión.
Violencia que comienza desde la infancia
La investigación identifica distintas expresiones de violencia, entre ellas el maltrato físico, las agresiones sexuales, la presión psicológica, la obligación de ocultar la orientación sexual o identidad de género y las restricciones económicas.
También documenta situaciones de matrimonios forzados o bajo coacción, así como mecanismos de rechazo familiar que buscan imponer determinados modelos de comportamiento y relaciones afectivas.
El informe sostiene que estas experiencias pueden presentarse durante diferentes etapas de la vida y en distintos espacios sociales. La discriminación no se limita a las agresiones directas, sino que también comprende presiones para ajustarse a las expectativas tradicionales sobre el papel de las mujeres.
Según la Federación, estas manifestaciones constituyen formas de castigo social contra quienes desafían las convenciones cisheterosexuales.
Más del 80% reportó violencia
La dimensión del problema también aparece en estadísticas anteriores. De acuerdo con datos del Instituto de las Mujeres de España, publicados en 2025, más del 80% de las mujeres lesbianas y bisexuales residentes en ese país han experimentado violencia en su vida cotidiana relacionada con su orientación sexual.
Otro aspecto relevante corresponde a la violencia dentro de las propias relaciones de pareja. El informe destaca que las relaciones entre mujeres tampoco están exentas de comportamientos de control, manipulación y abuso.
La situación también ha sido identificada por el servicio telefónico Arcoíris 028, gestionado por el Ministerio de Igualdad de España. Según los datos mencionados en la publicación, durante 2025 la violencia intragénero, es decir, la que ocurre entre integrantes de una pareja del mismo sexo, ocupó el segundo lugar entre los motivos de consulta.
Asimismo, investigaciones desarrolladas por la organización gallega Nós mesmas señalan que cuatro de cada diez mujeres lesbianas consultadas han experimentado alguna conducta de control, manipulación o abuso dentro de sus relaciones.
Escuelas y centros laborales bajo observación
La investigación de la Felgtbi+ y la Universidad Complutense de Madrid también identifica otros escenarios donde se producen situaciones de discriminación y violencia.
Después del entorno familiar, las relaciones afectivas, los centros educativos y los espacios laborales aparecen entre los ámbitos de mayor exposición.
El estudio también señala situaciones de riesgo en los servicios sanitarios, los grupos de amistades, los espacios recreativos y los medios de comunicación.
Incluso algunos entornos religiosos y determinados espacios activistas que mantienen posiciones excluyentes frente a las personas trans pueden convertirse en escenarios de discriminación.
Esta realidad evidencia que la violencia no necesariamente procede de personas desconocidas. También puede presentarse en instituciones y espacios que deberían garantizar igualdad de trato, protección y respeto.
Instituciones deben mejorar la protección
Ante los resultados, la Federación Estatal LGTBI+ plantea la necesidad de reconocer las particularidades de la violencia que enfrentan las mujeres LTBI+ y desarrollar mecanismos institucionales que respondan a sus circunstancias.
Paula Iglesias considera necesario incorporar una perspectiva interseccional en las investigaciones, políticas públicas y protocolos de atención, debido a que las experiencias de todas las mujeres no son necesariamente iguales.
La organización advierte que tratar la categoría de mujer como una realidad homogénea puede dejar sin respuesta situaciones específicas de discriminación y violencia.
El estudio abre nuevamente el debate sobre la responsabilidad de los Estados en la prevención de las agresiones, la protección de las víctimas y la garantía de espacios familiares, educativos, laborales y sanitarios libres de discriminación.
La investigación deja una advertencia central: para muchas mujeres LTBI+, la violencia no termina al salir a la calle, porque también puede encontrarse dentro de su propio hogar, precisamente donde deberían sentirse protegidas.
Fuente: Federación Estatal LGTBI+ y Universidad Complutense de Madrid, investigación Cartografía de las violencias contra las mujeres LTBI+ en España, difundida el 5 de noviembre de 2026. Información periodística publicada por EL PAÍS, bajo la firma de Pablo León.







