TURRIALBA.— El Hospital William Allen Taylor, en Turrialba, desarrolla el programa “Puente de Salud”, una iniciativa orientada a reducir las barreras que enfrenta la población indígena cabécar al utilizar los servicios de salud.
La propuesta parte de una premisa: atender a las personas indígenas no solo implica brindar una consulta médica, sino también considerar aspectos como el transporte, el idioma, la alimentación, las costumbres y las condiciones sociales y culturales de quienes llegan desde los territorios indígenas.
Laura Fonseca Cordero, coordinadora del programa, explicó que la iniciativa busca acercar y adaptar los servicios hospitalarios a las características de esta población.
El programa funciona mediante dos líneas principales: acciones desarrolladas en los territorios indígenas y medidas implementadas directamente dentro del hospital.
Uno de los principales obstáculos identificados es el transporte. Por esa razón, las citas de Consulta Externa se ajustan, cuando corresponde, a los horarios del transporte público utilizado por las personas provenientes de los territorios indígenas.
También se han establecido mecanismos para facilitar el acceso a Radiología y Laboratorio. Estos servicios habilitan cupos diarios para que los usuarios puedan realizar procedimientos y pruebas sin que las dificultades de desplazamiento representen una barrera adicional.
Un hospital que adapta sus servicios
La adaptación también alcanza la alimentación.
Según la información proporcionada por el centro médico, la alimentación de los pacientes indígenas hospitalizados o atendidos en Emergencias puede ajustarse a sus costumbres alimentarias. Además, el Servicio de Nutrición brinda alimentación a acompañantes y meriendas a determinados pacientes al momento de su egreso, con el propósito de que dispongan de alimentos durante el viaje de regreso a sus comunidades.
Otra de las medidas está relacionada con el momento del egreso hospitalario.
El hospital procura evitar que pacientes indígenas sean dados de alta durante la noche, la madrugada o durante fines de semana en los que no exista transporte público disponible hacia sus comunidades.
Cuando las circunstancias lo requieren, el denominado mecanismo de regreso seguro contempla alternativas como el traslado mediante taxi, asistencia con pasajes de autobús o alojamiento en albergues, dependiendo de cada caso.
La finalidad es evitar que una persona salga del hospital sin contar con una alternativa segura para regresar a su territorio.
La barrera del idioma
La comunicación representa otro de los componentes del programa.
Jennifer Moya Moya, una de las intérpretes que participa en la atención, explicó que su labor incluye traducir indicaciones médicas, acompañar a los usuarios en diferentes servicios, colaborar con la reprogramación de citas y facilitar información a familiares de personas hospitalizadas.
Este acompañamiento también permite coordinar determinadas atenciones con los funcionarios de los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (EBAIS) y los Asistentes Técnicos de Atención Primaria (ATAP).
Para un paciente que llega desde un territorio indígena y enfrenta un entorno hospitalario diferente al de su comunidad, la interpretación puede convertirse en una herramienta para comprender las indicaciones médicas y participar de manera más efectiva en su proceso de atención.
Espacios y maternidad
La adaptación alcanza incluso los espacios físicos.
El Hospital William Allen Taylor dispone de un espacio destinado específicamente a usuarios indígenas que necesitan esperar por medicamentos, transporte o procedimientos, o simplemente requieren un lugar donde tomar una merienda.
El servicio de Maternidad también cuenta con espacios adaptados para atender a futuras madres indígenas bajo condiciones compatibles con determinadas prácticas y costumbres.
Estas medidas forman parte de un concepto más amplio de pertinencia cultural, mediante el cual los servicios procuran reconocer que las necesidades de los pacientes pueden estar condicionadas por su contexto cultural y territorial.
Apoyo más allá de la consulta
El programa también mantiene una relación con organizaciones que colaboran con la población indígena.
De acuerdo con la información suministrada, existe un convenio con la asociación pro-ayuda al hospital mediante el cual se proporciona un presupuesto mensual al grupo de voluntariado y al albergue Jü Cabécar.
Estos recursos permiten apoyar necesidades como alimentación y vestimenta, entre otros beneficios destinados a personas indígenas.
La atención, por tanto, no termina necesariamente cuando concluye la consulta o la hospitalización. El modelo incorpora aspectos relacionados con alojamiento, alimentación, transporte e interpretación.
Cerca de 600 atenciones mensuales
Uno de los datos que refleja la dimensión de esta población usuaria es la estimación de que alrededor de 600 pacientes provenientes de territorios indígenas son atendidos cada mes en los diferentes servicios del Hospital William Allen Taylor.
Esta cifra muestra el peso que tiene la población indígena dentro de la demanda de servicios del centro médico y explica la necesidad de desarrollar mecanismos específicos para atender las barreras que pueden surgir durante el proceso.
El caso de Turrialba también abre preguntas sobre el futuro de la atención intercultural en el sistema sanitario costarricense: cómo incorporar de manera adecuada los conocimientos tradicionales, cómo fortalecer la comunicación intercultural y cómo garantizar que las diferencias culturales no se conviertan en obstáculos para recibir atención.
El programa “Puente de Salud” representa, en este contexto, una experiencia centrada en adaptar el funcionamiento de un hospital a las condiciones particulares de una población indígena que diariamente debe desplazarse desde sus territorios para acceder a servicios especializados.








