Terremoto:Costa Rica sí está preparada

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Vivienda destruida por un terremoto

Los recientes terremotos registrados en diferentes partes del mundo, algunos de ellos acompañados por daños severos y colapsos de edificaciones, han vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que también preocupa a Costa Rica: ¿está realmente preparado el país para enfrentar un terremoto de gran magnitud?

La respuesta de los especialistas no es un simple sí o no. Costa Rica posee herramientas importantes para reducir el riesgo, pero ningún país puede garantizar que un terremoto de gran intensidad no provoque daños.

Uno de los principales factores a favor del país es la existencia de una normativa sísmica que se ha desarrollado durante décadas a partir de la experiencia nacional y de los avances de la ingeniería.

El Código Sísmico de Costa Rica establece criterios para el análisis, diseño y construcción de edificaciones, con el objetivo fundamental de disminuir la posibilidad de colapsos y proteger la vida humana. La normativa ha sido actualizada a través de los años y constituye uno de los principales mecanismos de prevención frente a la amenaza sísmica.

Un país acostumbrado a los terremotosCasa afectada por una erupción o desastre natural

Costa Rica se encuentra en una región tectónicamente activa. El país registra sismos de manera permanente y cuenta con sistemas especializados para monitorear la actividad sísmica.

El Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (OVSICORI-UNA) mantiene una red de vigilancia que permite estudiar la actividad sísmica y conocer mejor las zonas donde existe amenaza. El propio Observatorio advierte que los terremotos no pueden predecirse con exactitud, pero sí es posible analizar probabilidades, escenarios y regiones de mayor amenaza.

Precisamente, durante 2026 expertos han insistido en diferenciar entre predecir y anticipar un terremoto.

Predecir significaría conocer con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un evento. Esa capacidad actualmente no existe. Anticipar, en cambio, significa estudiar las condiciones tectónicas, identificar zonas de amenaza y preparar a la población para diferentes escenarios posibles.

El riesgo no desaparece

El ingeniero Miguel Cruz, presidente de la Comisión Permanente de Estudio y Revisión del Código Sísmico del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA), ha señalado que las normas costarricenses reducen significativamente la posibilidad de colapsos estructurales.

Sin embargo, también ha advertido que esto no significa que un terremoto fuerte vaya a dejar las edificaciones completamente intactas.

Una construcción sismorresistente está diseñada principalmente para evitar el colapso y proteger la vida, no necesariamente para impedir que aparezcan grietas, daños en elementos no estructurales u otras afectaciones.

Cruz también ha señalado la importancia de evitar construcciones informales y de garantizar que el diseño, los materiales y la supervisión profesional cumplan con las disposiciones técnicas.

Esto significa que contar con un Código Sísmico avanzado es solamente una parte de la ecuación.

La otra parte consiste en que las normas realmente se cumplan.

La construcción es determinante

Una edificación correctamente diseñada y construida puede responder de manera muy diferente ante un terremoto que una estructura levantada sin estudios adecuados, sin supervisión profesional o utilizando materiales y procedimientos que no cumplen con las especificaciones técnicas.

Por esa razón, los especialistas colocan especial atención en la calidad de las construcciones existentes, particularmente aquellas que fueron edificadas antes de las normativas modernas o que han sufrido modificaciones sin una adecuada valoración estructural.

El desafío no consiste únicamente en construir bien las nuevas edificaciones. También implica identificar estructuras vulnerables y reducir progresivamente el riesgo existente.

Costa Rica ya ha aprendido

La historia sísmica del país ha dejado importantes lecciones.

El terremoto de Cartago de 1910, el terremoto de Limón de 1991 y el terremoto de Nicoya de 2012 son algunos de los eventos que han contribuido a fortalecer el conocimiento sobre la amenaza sísmica nacional , la necesidad de mejorar las prácticas de construcción y preparación.

La actividad sísmica tampoco se limita a una única región.

Un análisis del OVSICORI sobre el sismo de magnitud local 4,1 ocurrido en San José el 22 de agosto de 2025 recordó que Costa Rica es un país altamente sísmico y que existen numerosas fallas activas, particularmente en el centro del territorio nacional.

¿Y si ocurre un terremoto muy grande?Registro de ondas sísmicas

La posibilidad de que Costa Rica enfrente un terremoto fuerte forma parte de los escenarios que deben contemplarse.

En el sur del país, por ejemplo, el contexto tectónico permite considerar la ocurrencia de eventos importantes. El OVSICORI ha explicado que la subducción de la placa del Coco y la complejidad de las estructuras tectónicas hacen necesario trabajar con diferentes escenarios de amenaza.

También existen antecedentes de grandes terremotos en otras zonas del país. Estudios del OVSICORI han documentado el potencial sísmico de la región de Nicoya, donde históricamente han ocurrido terremotos de gran magnitud.

Pero los especialistas son claros: nadie puede decir responsablemente qué día ocurrirá el próximo gran terremoto ni cuál será exactamente su magnitud.

Por eso, el debate no debería centrarse en intentar adivinar cuándo ocurrirá, sino en determinar qué tan preparada está la sociedad cuando suceda.

La preparación empieza antes

La seguridad ante un terremoto no depende exclusivamente de ingenieros, científicos o instituciones públicas.

También requiere que las familias tengan planes de emergencia, conozcan las zonas seguras de sus viviendas y lugares de trabajo, sepan cómo actuar durante el movimiento y tengan preparados suministros básicos.

El OVSICORI recomienda mantener planes de emergencia familiares, escolares y laborales debido a que Costa Rica vive en un entorno tectónicamente activo.

Las instituciones, por su parte, deben mantener protocolos de respuesta, sistemas de comunicación y mecanismos de coordinación que permitan actuar rápidamente después de un evento de gran magnitud.

Preparados, pero no invulnerableMapa de riesgo sísmico de Costa Rica

Entonces, ¿está Costa Rica preparada?

En comparación con muchos países, Costa Rica cuenta con importantes ventajas: una normativa sísmica desarrollada, experiencia acumulada después de grandes terremotos, instituciones científicas especializadas y profesionales con amplia experiencia en ingeniería sísmica.

Pero eso no significa que el país sea invulnerable.

Un terremoto de gran magnitud podría provocar daños en edificaciones, carreteras, puentes, sistemas de agua potable, electricidad, telecomunicaciones y otros servicios esenciales.

La verdadera medida de preparación no será solamente cuántos edificios permanecen en pie, sino la capacidad del país para proteger vidas, mantener servicios esenciales, atender a las personas afectadas y recuperar rápidamente las comunidades golpeadas.

Costa Rica no puede evitar que ocurra un terremoto.

Lo que sí puede hacer es reducir sus consecuencias.

Y esa preparación comienza mucho antes de que llegue el primer movimiento.

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