El concepto de economía circular ha dejado de ser solo una tendencia ecológica para consolidarse como un pilar estratégico en la transformación industrial y tecnológica de Europa. Así quedó reflejado durante el Encuentro de Economía Circular celebrado recientemente en Madrid, donde empresas, instituciones y expertos coincidieron en que la transición hacia un modelo de producción más sostenible y eficiente es urgente e inevitable.
Con más de 183 kilos de envases generados por habitante en España en 2022, la meta nacional de alcanzar un 24% de materiales reciclables y circulares antes de 2030 marca un antes y un después. “La economía circular requiere cambiar nuestro modelo productivo basado en volúmenes hacia uno que priorice el valor añadido y la sostenibilidad”, expresó Daniel Montalvo, responsable de Economía Circular de la Agencia Europea de Medio Ambiente.
🏭 Las empresas toman la delantera
Desde gigantes cosméticos como L’Oréal hasta bodegas como Familia Torres, las compañías europeas ya están invirtiendo en innovación tecnológica, diseño ecológico y robótica para rediseñar procesos, productos y envases. “El consumidor será quien decida cómo debemos producir”, afirmó Nuria Mallen, portavoz medioambiental de Familia Torres, destacando la creciente demanda de transparencia y certificaciones en mercados como Alemania y los países nórdicos.
💡 Innovación y reciclaje: un binomio clave
Según los expertos, el reciclaje debe abordarse no como un servicio ambiental, sino como una verdadera actividad industrial que requiere grandes inversiones. “El futuro será sostenible o no será”, sentenció Xavier Ribera de BASF. De ahí la importancia de sistemas como los SCRAP (Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor), que facilitan la gestión eficiente de residuos y el cumplimiento de normativas.
♻️ Ciudadanía y políticas públicas: el eslabón necesario
Pero no solo las empresas tienen la responsabilidad. Según Sandra Anguiano de Ecovidrio, la colaboración entre ciudadanos, administraciones públicas y productores es vital para garantizar el éxito de la economía circular. Esto incluye desde políticas fiscales hasta la separación de residuos en origen y el fomento de envases reutilizables y reciclables.
🔚 Un cambio de paradigma
Como concluyó Marta Gómez Palenque, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental: “Por fin hemos posicionado la economía circular como un factor económico, no solo ambiental”. La clave está en recuperar materiales, confiar entre actores y crear un mercado robusto de materias primas secundarias.







