El estudio realizado por la Universidad Nacional (UNA) en la zona de El Tirol, San Rafael de Heredia, ha revelado una realidad preocupante: el 56% de los árboles evaluados requieren atención técnica inmediata. Esta investigación, liderada por el Instituto de Investigación y Servicios Forestales (Inisefor), ha permitido identificar riesgos asociados con la condición de los árboles y proponer medidas para garantizar la seguridad sin comprometer los beneficios ambientales que brindan.
Estado Actual del Arbolado
La evaluación comprendió 967 árboles con diámetros mayores a 10 cm a la altura del pecho, clasificándolos de acuerdo con su estado de salud:
- 41.68% en condición verde (saludables).
- 33.09% muertos.
- 9.4% vivos pero suprimidos.
- 7.23% en condición roja (deterioro avanzado).
- 6.72% en condición amarilla (con signos de riesgo moderado).
- 1.86% desmochados y muertos.
Para comprender mejor el riesgo de estos árboles, se realizó un análisis especializado con tecnología Picus 3 – Sonic Tomograph, la cual permite observar el estado interno del tronco y detectar daños no visibles a simple vista.
Riesgos Detectados y Medidas Preventivas
La investigación identificó 135 árboles con factores de riesgo como pudrición, cavidades, ramas secas, grietas y grados de inclinación importantes. La acumulación de humedad y materia orgánica en ciertos ejemplares podría comprometer su estabilidad y representar un peligro para viviendas y vías públicas cercanas.
Como parte de la evaluación, se seleccionaron 45 árboles críticos para realizar estudios más detallados. Los hallazgos confirmaron la presencia de defectos estructurales en aquellos con clasificación roja y amarilla, lo que respalda la necesidad de acciones preventivas para mitigar riesgos.
Un Enfoque Responsable
El informe enfatiza que la valoración del riesgo no busca justificar la tala indiscriminada, sino proponer un manejo responsable y técnicamente fundamentado que priorice la seguridad sin perder los beneficios ambientales del arbolado urbano. Las estrategias de conservación y manejo deben contemplar monitoreo continuo, tratamientos específicos y, en casos extremos, la remoción segura de árboles que representen una amenaza.
La conservación del bosque urbano en El Tirol no solo es un desafío ecológico, sino también una responsabilidad social, donde el equilibrio entre seguridad y sostenibilidad marcará el rumbo de futuras intervenciones.







