Washington, D.C. – En una jornada cargada de anuncios, el presidente Donald Trump firmó este miércoles varias órdenes ejecutivas que buscan reformar distintos aspectos del sistema educativo en Estados Unidos, desde la disciplina escolar en primaria y secundaria hasta la acreditación universitaria y la integración de inteligencia artificial (IA) en las aulas.
Uno de los ejes principales fue la disciplina en las escuelas K-12. Trump firmó una orden que pretende revertir políticas impulsadas en administraciones anteriores, las cuales, según Will Scharf, secretario de personal de la Casa Blanca, habrían generado problemas de comportamiento en las aulas. «Las decisiones disciplinarias deben basarse únicamente en el comportamiento y acciones de los estudiantes», afirmó la secretaria de Educación, Linda McMahon, quien calificó la medida como un «histórico y de sentido común» impulso a la seguridad escolar.
Aunque los problemas de conducta estudiantil han aumentado tras la pandemia de COVID-19, sigue siendo incierto el alcance real que tendrá el gobierno federal sobre las políticas individuales de cada escuela.
Otra de las órdenes firmadas apunta a la expansión del uso de inteligencia artificial en la educación básica y media. «El objetivo es asegurar que los jóvenes estadounidenses estén adecuadamente entrenados en herramientas de IA, para que puedan competir en la economía futura», explicó Scharf.
En el ámbito de la educación superior, Trump firmó una orden que pone en la mira el proceso de acreditación universitaria, esencial para que las instituciones puedan acceder a ayudas federales. Según el gobierno, algunos acreditadores han priorizado «ideologías woke» en lugar de criterios de mérito y desempeño. Esta postura genera preocupación en el sector universitario, ya que podría afectar seriamente su acceso a fondos federales. Harvard University ya enfrenta consecuencias directas: perdió 2 mil millones de dólares en financiamiento federal por no acatar cambios exigidos por Trump, y actualmente mantiene una demanda en curso contra la administración.
Asimismo, otra orden ejecutiva refuerza una ley existente sobre la obligación de las universidades de declarar grandes donaciones extranjeras. Trump y su equipo alegan que instituciones como Harvard han incumplido sistemáticamente con esta obligación, ante la falta de una aplicación efectiva de la normativa.
En una señal de apoyo a la diversidad educativa, el presidente también anunció la creación de una iniciativa de la Casa Blanca para fortalecer a las universidades y colegios históricamente negros (HBCUs). Según McMahon, la intención es «expandir alianzas y compartir mejores prácticas» para convertir a estas instituciones en motores de oportunidades económicas.
Finalmente, Trump firmó una orden enfocada en el desarrollo laboral, que busca aumentar el número de programas de aprendizaje y de inscripción dual en todo el país, conectando mejor a los estudiantes con las necesidades de las industrias locales.
Con estas medidas, Trump no solo sacude al sistema educativo tradicional, sino que también refuerza su enfoque en el control federal, la meritocracia y la preparación para el mercado laboral del futuro, en un contexto electoral donde la educación vuelve a ser un tema central de debate.







