La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) estudia una serie de reformas al régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) con el objetivo de mitigar su creciente déficit financiero. Entre las medidas más drásticas se encuentra el incremento de la edad de jubilación de 65 a 70 años, una propuesta que ha generado preocupación y rechazo en distintos sectores de la sociedad.
Un sistema en crisis
Según el documento titulado «Propuesta para el equilibrio financiero y actuarial del Seguro de Invalidez, Vejez y Muerte», elaborado por la administración de la CCSS tras una sesión con el Comité de Vigilancia del IVM, la institución enfrenta un déficit actuarial de ₡74,6 billones. Este panorama crítico podría agudizarse a partir del año 2047, según el último estudio actuarial presentado en setiembre de 2024.
Propuestas de reforma
Además del aumento en la edad de jubilación, la CCSS también plantea otras modificaciones al sistema de pensiones, entre ellas:
- Reducir el monto de la pensión eliminando el rango actual de entre 43% y 52,5% del salario promedio de la vida laboral, para establecer un pago equivalente al 40%.
- Eliminar el aumento automático semestral en las pensiones mínimas.
- Suprimir el retiro anticipado para las mujeres, quienes actualmente pueden pensionarse a los 63 años.
- Incrementar la cotización de trabajadores, patronos y el Estado del 11,16% al 13,16%.
Reacciones y controversia
Las reacciones ante esta propuesta no se han hecho esperar. Albino Vargas, secretario general de la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP), manifestó su descontento a través de su cuenta en X (antes Twitter), calificando la medida como un golpe al sector trabajador.
Por su parte, la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP) confirmó la existencia del documento, aunque indicó que se trata de un borrador que aún debe ser sometido a discusión y aprobado por la Junta Directiva de la CCSS.
Impacto en los trabajadores
El régimen del IVM cuenta con 1,7 millones de trabajadores cotizantes, 378.309 jubilados y 78.000 patronos. De aprobarse las reformas, los costarricenses tendrían que trabajar cinco años más antes de poder acceder a su pensión, lo que podría afectar especialmente a aquellos en ocupaciones de alta demanda física y mental.
Mientras la discusión continúa, el futuro de las pensiones en Costa Rica sigue en la incertidumbre, con un dilema entre la sostenibilidad del sistema y el bienestar de los trabajadores que han cotizado durante toda su vida laboral.







