Tal como estaba previsto -y como era imposible evitar-, Nicolás Maduro fue juramentado para una nuevo sexenio presidencial (2025-2031), a continuación de una jornada de protesta opositora a nivel nacional, y luego de un confuso incidente en el cual la principal adversaria al régimen, María Corina Machado, fue detenida -pero no mucho-.
Entre un dictador intelectualmente limitado, y una oposición adicta alas payasadas y a la ineficacia, los venezolanos siguen soportando la brutal crisis socioeconómica y política que, desencadenada en 2014, ha obligado a casi ocho millones de personas -incluidos niños y mujeres- a exiliarse, por lo general, en precarias condiciones.
De acuerdo con el cálculo más reciente de la Oficina del Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), “más de 7.7 millones de personas han salido de Venezuela buscando protección y una vida mejor”.
“La mayoría -más de 6.5 millones de personas- ha sido acogida por países de América Latin y el Caribe”, según la misma fuente.
Realizada su tercera juramentación consecutiva, Maduro dio un discurso que duró alrededor de una hora y media, tiempo que usó para, entre otras letanías previsibles, reiterar el gastado discurso de que, masivamente, los venezolanos lo eligieron, otra vez, porque trabaja infatigablemente por/para/con el pueblo -algo con lo cual intensamente discrepan los millones de migrantes forzados que el régimen expulsa-.
En ese contexto, habló, en la sede de la Asamblea Nacional -parlamento unicameral-, tras su juramentación, repetidas retóricas veces, de “el pueblo presidente” -lo que no es original, porque es una expresión usada por la dictadura nicaragüense-, y se definió como “el presidente pueblo”.
También recurrentemente, destacó su firme posición antioligárquica y antimperialista, hizo alusión, en fuertes términos -sin mencionar nombres- a la oposición venezolana, y reivindico el resultado oficial de la elección presidencial del 28 de julio.
“Si estamos aquí, es porque el Estado venezolano, en su conjunto, ejerciendo su derecho a la legítima defensa, frente a una conspiración mundial pública, evidente, comunicacional, del poder de los Estados Unidos, y de sus satélites y esclavo en América Latina y en el mundo, convirtieron, la elección presidencial de Venezuela, en una elección mundial”, planteó.
Tras una pausa, agregó: “y se la ganamos”.
“El pueblo de Venezuela, le ganó, al imperialismo y a su diplomacia de engaño, y no saben cómo vengarse, ahora”, siguió denunciando, a gritos, tras la juramentación que le tomó el presidente del organismo legislativo, el diputado oficialista Jorge Rodríguez.
“El gobierno saliente, de Estados Unidos, no sabe cómo vengarse de nuestro pueblo, no pudieron con nosotros”, agregó, en el discurso durante el cual atacó a la administración del presidente estadounidense, Joe Biden -cuyo mandato cuatrienal finaliza el 22 de enero-.
Pero, curiosamente, omitió referirse a Donald Trump, quien, en su descontrolada/obsesiva xenofobia, ha reiteradamente insultado a los migrantes irregulares quienes intentan ingresar a territorio estadounidense -con particular énfasis, a los venezolanos-, prometiendo una brutal política de expulsión de quienes procuren, durante su segundo mandato presidencial (2017-2021, 2025-2029), asentarse en el país norteamericano -quizá lo hizo para curarse en salud-.
“Ni ustedes ni nadie va a poder con este pueblo”, aseveró, siempre gritando, para agregar que “se lo digo al gobierno saliente, y a quien quiera escuchar, en este mundo”.
“Ellos pretendieron, y convirtieron la elección presidencial de un país tranquilo, pacífico, humilde -so sí: grandioso, en sus glorias y en su historia, en una elección mundial”, aseguró.
En su recurrente mención de la población venezolana, señaló, asimismo, que, “hoy, tengo más conciencia de dónde vengo, a quién me debo, de quién me puso aquí”, aclarando que “no soy el presidente -no he sido, ni seré, jamás- de las oligarquías, de los apellidos, de los supremacimos, ni de los imperialismos, llámense como se llamen”.
Maduro también se refirió a su tarea presidencial y su conexión con la población, dejó claro que está ubicado en una posición de poder -lo que, en buena medida, deriva, aunque no lo dijo, del apoyo que, de momento incondicionalmente, le proporciona la cúpula narcomilitar venezolana-.
“Hoy, más que nunca, siento el peso del compromiso (…) porque, el poder que yo tengo, el poder que represento, el poder que me otorga la Constitución (…) no me lo ha dado un gobierno extranjero, un presidente extranjero, ni un gobierno gringo”, expresó, en referencia, además, al vínculo de la oposición local con el establishment político estadounidense.
“A mí, no me ha colocado, como presidente, el gobierno de los Estados Unidos ni lo gobiernos proimperialistas de la derecha latinoamericana”, enfatizó, además que, “a mí, no me ha colocado la oligarquía de los apellidos”, y -en alusión a su historial como trabajador y sindicalista, subrayó, a continuación, que “vengo del pueblo, soy del pueblo, y mi poder emana de la historia y del pueblo”.
“El poder que represento y llevo, le pertenece a un pueblo, y, al ñublo, me debo”, reafirmó.
En respuesta, María Corina Machado, la principal y mediática líder de la oposición a la dictadura madurista, aseguró, en un mensaje a los venezolanos, contenido en un video difundido en redes sociales, poco después de la juramentación, que, “hoy, 10 de enero, maduro consolida un golpe de Estado”
“Frente a los venezolanos, y frente al mundo, decidieron cruzar la raya roja que oficializa la violación a la Constitución nacional”, agregó.
“Maduro fue, a la juramentación, además, flanqueado por los dictadores de Cuba y de Nicaragua”, precisó, en alusión a la presencia del cubano igual Díaz-Canel y del nicaragüense Daniel Ortega, entre los invitados internacionales a la actividad.
En opinión de la líder opositora, “esto, lo dice todo”.
“Maduro, hoy, no se puso la banda (presidencial) en el pecho: se la puso en el tobillo, como un grillete que, cada día, le apretará más”, señaló, a continuación.
La tercera juramentación presidencial consecutiva de Maduro se desarrolló en un ambiente de tensión sociopolítica, y un día después de la jornada de protesta llevada a cabo, el 9 de enero, en diversas ciudades a nivel nacional.
La masiva actividad fue convocada, días antes, por María Corina Machado, la principal y mediática líder de la oposición a la dictadura madurista.
Con el propósito de participar en la principal concentración -la realizada en el sector capitalino de Chacao-, la dirigente abandonó la clandestinidad en la que se mantuvo durante algo más de cuatro meses -desde el 28 de agosto de 2024-, lo que derivó en una confusa situación, luego de que Machado se dirigió a sus simpatizantes reunidos allí.
El partido político fundado, en 2012, por la dirigente -Vente Venezuela (VV)-, informó, la tarde del 9 de enero, a través del Comando Venezuela -su estructura de campaña electoral- en la red social X, que, “saliendo de la concentración en Chacao, Caracas, María Corina Machado fue interceptada y tumbada de la moto en la que se trasladaba”.
“En el suceso se detonaron armas de fuego”, agregó, imprecisamente, el VV.
“Durante el período de su secuestro fue forzada a grabar varios videos y luego fue liberada”, indicó, además de anunciar que, “en las próximas horas ella se dirigirá al país para explicar los hechos”.
Al proporcionar la esperada explicación sobre su denunciado secuestro, luego de la protesta, Machado presentó, efectivamente, el 10 de enero, en un video referido a la juramentación de Maduro, un breve relato consistente, esencialmente, en lo denunciado, entonces, por el VV.
“Yo, estoy bien, ahora, aunque tengo algunos dolores y contusiones en algunas partes de mi cuerpo”, aclaró.
El hecho tuvo automática repercusión internacional, con expresiones de diversos gobiernos y otros aliados de la oposición venezolana condenando lo ocurrido, simultáneamente con planteamientos locales y globales cuestionando la autenticidad de la detención -en algunos casos calificándola de “bandera falsa” (montaje)-.
A nivel de condena, Mulino señaló, en X, que “Panamá reclama y exige la plena libertad de Maria corina así como el respeto a su integridad personal”, y agregó que “el régimen dictatorial es el responsable de su vida”.
Por su parte, la cancillería española manifestó “condena y reocupación”, ante la denunciada captura de Machado, lo mismo que por la reciente detención de tres dirigentes opositores.
“La integridad física y la libertad de expresión y manifestación de todos, especialmente de los líderes opositores, debe ser protegida y salvaguardada”, agregó el Ministerio de asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
En términos considerablemente más fuertes, y al parecer llamando a la comunidad internacional a intervenir en Venezuela, Duque afirmó, en un video -que, igualmente, difundió en X-, que “el secuestro de María Corina Machado, por arte del régimen de Nicolás Maduro, es una demostración más de la vileza del dictador que ha venido oprimiendo a Venezuela”.
“Exigimos su pronta liberación”, agregó, en el material audiovisual que acompañó a un breve texto, redactado en similar línea.
“Pero, también, exigimos que la Corte Penal Internacional actúe de inmediato, y, ante este hecho ostensible, le dicte una orden de arresto, a este dictador”, siguió planteando en la declaración de poco más de un minuto y medio.
“De la misma manera, ya nos hemos dado cuenta que se han agotado todos los mecanismos posibles -dentro de las vías diplomáticas y democráticas- para el restablecimiento del orden constitucional en Venezuela”, señaló, a continuación.
“Este debe ser el momento donde la comunidad internacional entre en una seria reflexión sobre el uso de una intervención humanitaria para restablecer el orden democrático, que permita que Edmundo González ejerza su derecho legítimo a gobernar el país que lo eligió, mayoritaria y apabullantemente, sobre Nicolás Maduro”, siguió afirmando, en tono enfático.
“Y, por otro lado, para que se haga justicia frente a toda esta opresión sin límites que ha puesto en marcha, Nicolás Maduro”, dijo.
“Exigimos, rápidamente, la liberación de María Corina, y exigimos, de una vez por todas, que la comunidad internacional pase, de la tibieza, a la acción decidida humanitaria”, reafirmó, para repetir que “es el momento de actuar”.
Entretanto, y siempre en X, González -el candidato opositor quien asegura que venció a Maduro, en la votación, reclamó la puesta en libertad de su líder.
“Como presidente electo, exijo la inmediata liberación de María Corina Machado”, escribió.
“A los cuerpos de seguridad que la secuestraron les digo: no jueguen con fuego”, advirtió, a continuación.
Donald Trump -el desquiciado autócrata quien se apresta a cumplir su segundo período como nefasto inquilino de la casa Blanca-, no podía mantenerse al margen -dada su obsesión con la “invasión” de criminales venezolanos, en calidad de migrantes, a Estados Unidos-.
De acuerdo con lo informado por el diario español El País, Trump declaró, en redes sociales, que “la activista por la democracia venezolana María Corina Machado y el presidente electo González están expresando pacíficamente las voces y la VOLUNTAD del pueblo venezolano, con cientos de miles de personas protestando contra el régimen”.
“La gran comunidad estadunidense-venezolana apoya una Venezuela libre de manera abrumadora”, agregó el presidente electo, según la misma fuente.
Y el gobierno de Argentina, dirigido por uno de los principales trumpianos fuera de Estados Unidos, el impresentable motosierrista liberal-libertario Javier Milei, también condenó la denunciada detención.
“La Oficina del Presidente expresa su extrema preocupación por el ataque criminal del régimen chavista contra la líder demócrata Maria corina Machado en Venezuela, cuando atendía una protesta legítima en Chacao”, señaló la vocería de Milei, en un comunicado de cuatro párrafos.
“En un operativo digno de las peores dictaduras de la historia, agentes del régimen de Maduro dispararon contra su escolta, y la habrían secuestrado violentamente en frente de miles de manifestantes”, agregó.
Según la oficina, Milei “convoca a los demás gobiernos de la región a repudiar el ataque contra Corina Machado, y a exigir el fin del régimen socialista que ha dejado a millones de venezolanos en la pobreza, exiliados o dependientes de las dádivas de la dictadura, creando un verdadero infierno sobre la tierra”,
En la acera de enfrente, hablando en nombre de la dictadura, la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, expresó, en la red social Telegram, que “yo aconsejaría a la desquiciada que busque un oficio y se ponga a trabajar a tes que la locura la consuma”.
“A quién se le ocurre montar semejante show para tapar el estruendoso fracaso de su convocatoria el día de hoy?”, agregó.
Y, en similar opinión de Cabello -expresada durante una simultánea concentración capitalina en apoyo a Maduro, “ella está loca por que nosotros la capturemos”.
“Y ese era el plan de ella: decir que fue capturada, para ver qué puede levantar”, reafirmó, para indicar que “fue un invento, una mentira”.
Por su parte, el diario español El País citó a una fuente gubernamental, que no identifico, según la cual Machado no fue detenida, y está, “tranquila, en su casa”.
Entretanto, el fiscal general de la República, Tarek William Saab, y el canciller venezolano, Yván Gil, fueron considerablemente más agresivos, al calificar lo denunciado como una fabricación desestabilizadora el día antes de la juramentación de Maduro.
“Como fiscal me veo obligado a informar al país y al mundo que hoy se ha tratado de desarrollar una funesta operación psicológica para desatar actos de violencia en momentos en que el país se prepara para la toma de posesión del Presidente Maduro”, denunció Saab, en un comunicado.
“Debemos puntualizar que María Corina Machado está sujeta a una investigación de carácter penal por los delitos de Traición a la patria, Conspiración con países extranjeros y Asociación para delinquir”, agregó, en el texto oficial titulado “Fracasa operación psicológica que buscaba desatar la violencia en Venezuela”.
El fiscal aseguró, asimismo, en calidad de advertencia, que “el día de hoy se realizó una mediocre operación de falsa bandera, que por su propio rasgo y cualidad podría considerarse una simulación de hecho punible, al informarse falsamente desde una plataforma que responde a intereses apátridas, que María Corina Machado ‘había sido interceptada y detenida’”.
Coincidentemente, el canciller venezolano, Yván Gil, denunció que “la señora María Corina Machado intentó una operación de Falsa Bandera, burlándose de la derecha y del fascismo internacional, que inmediatamente salió a mentir como de costumbre”.
“La virulencia de la reacción de los gobiernos y personajes extremistas internacionales solo señala complicidad entre los que no aceptan que la oposición es un rotundo fracaso, y actúan como siempre haciendo un ridículo de marca mayor”, planteó, a manera de explicación, en la red social Telegram.
También en la línea de los expresado por el fiscal, el canciller madurista indicó que “la señora machado tiene varias causas judiciales abiertas en Venezuela, sobre las cuales deberá rendir cuenta”.
Según Gil, lo ocurrido el día antes de la tercera juramentación presidencial consecutiva de Maduro, no fue sino “otro fiasco más de la ultraderecha venezolana, otra bufonada y ridículo mundial del fascismo internacional”.
La denuncia de VV también fue puesta en duda por el izquierdista y ex guerrillero presidente colombiano, Gustavo Petro, quien, escuetamente, escribió, en X: “el mundo de las fake news”.
No obstante lo prometido por el Comando Venezuela, en el sentido de que, “en las próximas horas ella se dirigirá al país para explicar los hechos”, Machado difundió, al anochecer, a los venezolanos, un mensaje indicando que encontraba a salvo y que, al día siguiente, explicaría lo sucedido.
La dirigente denunció, asimismo, que, durante el confuso incidente, una persona fue herida de bala.
En cuanto a la expectativa nacional e internacional generada por la oposición, al haber, durante días, anunciado que González llegaría, a Venezuela, para ser juramentado, el 10 de enero, como presidente, Machado señaló, en el video, que, por decisión de las autoridades del VV, se postergó la presencia del dirigente, en territorio venezolano.
“Sobre nuestro presidente electo (…) Edmundo vendrá, a Venezuela, a juramentarse, como residente constitucional de Venezuela, en el momento correcto, cuando las condiciones sean las adecuadas”, dijo, para explicar que, “en su paranoia delirante, el régimen no sólo ha cerrado el espacio aéreo de Venezuela sino que ha activado todos los sistemas de defensa aérea”.
“Hemos, por lo tanto, evaluado todo esto, y decidimos que no es conveniente que, el día de hoy, Edmundo ingrese a Venezuela”, informó.
En el mensaje que difundió ayer, luego del denunciado incidente, Machado expresó, respecto a la protesta opositora nacional.
“Venezolanos, Hoy, el Bravo Pueblo demostró cómo se vence al miedo!”, expresó, en el texto que dio a conocer, entonces, en la red social X.
“Mi corazón está con el venezolano que fue herido de bala cuando las fuerzas represivas del régimen me detuvieron”, agregó, para, a continuación, aclarar que “yo estoy ahora en un lugar seguro”.
También prometió que, “mañana voy a comunicarles lo ocurrido hoy y lo que viene” -lo que, efectivamente, hizo, en un relato escueto-.
Durante la multitudinaria actividad en Chacao, aclamada por sus simpatizantes, Machado vaticinó, con énfasis, el fin de la dictadura.
En alusión a lo que entonces era la previsible juramentación de Maduro, dijo que “hagan lo que hagan, mañana se terminan de enterrar”.
Y reafirmó: “hagan lo que hagan, mañana sentencia el final del régimen”.







