La adictóloga Priscilla Spano Carazo plantea una serie de puntos cruciales para entender la situación, los retos del tratamiento y la prevención de las adicciones en Costa Rica. Según Spano, la educación en el campo adictivo no depende de la incorporación de profesionales en sus respectivos colegios, sino de una formación especializada y, preferentemente, de la experiencia personal en el ámbito de la adicción.
Salud Mental y Modelo de Minnesota
Spano subraya que el campo de la adicción se centra en la salud mental y se fundamenta en el reconocido Modelo de Minnesota. Este modelo, que goza de prestigio internacional, incorpora una combinación de clases con material didáctico especializado y dinámicas específicas que no pueden ser impartidas por personas sin formación especializada en adicciones.
La necesidad de una nueva profesión en Costa Rica
Una de las principales críticas de Spano es que, en Costa Rica, la profesión de adictólogo no está reconocida oficialmente, lo que limita la implementación de modelos efectivos de tratamiento.
En contraste, países como Panamá, El Salvador y Nicaragua están más avanzados en la educación básica sobre adicciones, algo que Costa Rica aún debe alcanzar.
El enfoque multidisciplinario versus transdisciplinario
Spano critica el enfoque tradicional de la medicina, la psiquiatría y la psicología en Costa Rica, que se centra en el comportamiento adictivo en lugar de abordar la adicción como una enfermedad primaria.
Ella aboga por la creación de un Instituto de estudio continuo sobre adicciones que pueda ofrecer una capacitación adecuada no solo a psicólogos, psiquiatras y médicos, sino también a profesionales de otras disciplinas que deseen colaborar en este campo.
Polémica sobre la marihuana recreativa
Spano también señala la controversia generada por los grupos pro-marihuana, financiada por fundaciones extranjeras, que promueven la legalización del uso recreativo de la marihuana.
Según Spano, estos grupos están en conflicto directo con los principios de abstinencia que ella defiende, y argumenta que su influencia ha contribuido a una crisis en el campo adictivo en Costa Rica y otros países.
La urgencia de una educación preventiva
Finalmente, Spano insistió en la necesidad de implantar programas educativos preventivos desde la infancia. Critica la falta de acción por parte del Ministerio de Educación y otras instituciones públicas que, según ella, han fallado en su misión de proporcionar una educación adecuada sobre las adicciones.
Spano destaca que esta falta de educación preventiva ha contribuido al agravamiento de la epidemia de adicciones en Costa Rica, lo que se refleja en los altos índices de violencia, inseguridad y suicidios.
Conclusión
La visión de Priscilla Spano Carazo destaca la necesidad urgente de reformar y modernizar el enfoque de tratamiento y prevención de las adicciones en Costa Rica.
Su llamado a la acción incluye la creación de una profesión formal de adictólogo, la implementación de programas educativos preventivos, una mayor investigación y comprensión de las adicciones como una enfermedad primaria.
La importancia de este enfoque es vital para abordar de manera efectiva la creciente crisis de adicciones en el país y mejorar la salud mental de sus ciudadanos.







