En el reciente proceso electoral, se ha evidenciado tanto avances como desafíos en la adaptación para garantizar la participación plena de todas las personas, incluidas aquellas con discapacidades. A través de un comunicado emitido por el Departamento de Programas Electorales del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), se han destacado una serie de aspectos relevantes que merecen atención y análisis.
Uno de los puntos resaltantes se refiere a la inclusión de materiales ilustrativos para personas sordas dentro del paquete electoral, destinados a facilitar el proceso de voto. Sin embargo, surge una preocupación importante: la falta de adaptación para el voto electrónico. Aunque se ha implementado un plan piloto de papeleta única electrónica con el objetivo de modernizar el proceso electoral, este material no ha sido adaptado para personas sordas, limitando su acceso a un ejercicio pleno de su derecho al voto.
A pesar de este desafío, se han realizado esfuerzos significativos para sensibilizar a los votantes sobre el uso de la papeleta única electrónica. Se llevaron a cabo sesiones informativas en los 25 cantones donde se implementó este mecanismo, donde el personal del TSE brindó orientación paso a paso sobre cómo utilizar esta herramienta tecnológica. Además, se instalaron dispositivos en los centros de votación para que los electores pudieran familiarizarse con el proceso antes de emitir su voto.
En este sentido, estas acciones han proporcionado a las personas con discapacidad la experiencia necesaria para ejercer su derecho al voto de manera autónoma, segura y confiable. Sin embargo, es fundamental destacar que aún persisten desafíos, como la falta de plantillas en braille para personas sordas en algunos centros de votación, lo cual representa una barrera significativa para su participación plena en el proceso electoral.
Por otro lado, se ha identificado un uso incorrecto del término «personas no videntes» en la documentación oficial dirigida a las Juntas Receptoras de Votos. Es importante señalar que el término correcto es «personas ciegas», y se espera que en futuras elecciones se realice una revisión,corrección de la terminología empleada para evitar malentendidos y respetar la dignidad de las personas con discapacidad visual.
En conclusión, si bien se han realizado avances significativos en la adaptación del proceso electoral para garantizar la participación de todas las personas, aún existen desafíos que requieren atención y acciones concretas por parte de las autoridades pertinentes. Es fundamental continuar trabajando en la implementación de medidas inclusivas que aseguren el ejercicio pleno de los derechos democráticos de todos los ciudadanos, sin importar sus capacidades o limitaciones.







