Las parejas del mismo sexo podrán casarse en Estonia

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EN LOS DEMÁS PAÍSES BÁLTICOS, LAS PAREJAS DEL MISMO SEXO TIENEN MENOS DERECHOS

En un significativo paso hacia la igualdad matrimonial, Estonia celebró la entrada en vigor del matrimonio entre personas del mismo sexo a partir del Año Nuevo. Este hito convierte a Estonia en el primer país de la antigua Unión Soviética en legalizar el matrimonio gay, un avance que acerca al país báltico a sus vecinos nórdicos y que refleja la progresividad de su gobierno.

La decisión de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo fue tomada por el Riigikogu, el parlamento estonio, en junio pasado, marcando un cambio histórico. Con 55 votos a favor y 34 en contra, una mayoría clara respaldó la modificación de la Ley de Familia en un parlamento de 101 escaños.

La victoria electoral de la Primera Ministra Kaja Kallas en febrero fue un catalizador clave para estos cambios. Bajo su liderazgo, Estonia ha experimentado una transformación hacia políticas más inclusivas y progresistas, especialmente en lo que respecta a los derechos de la comunidad LGBTQ+.

Keio Soomelt, director del proyecto del festival del Orgullo Báltico, expresó la importancia de este momento para la comunidad LGBTQ+: «Es un mensaje muy importante del gobierno que dice, por fin, que somos tan iguales como otras parejas; que somos valiosos , tenemos derecho a los mismos servicios y las mismas opciones.»

La ley, que entró en vigor el lunes 1 de enero, permite a las parejas del mismo sexo registrar sus solicitudes de matrimonio en línea a partir del día de Año Nuevo. Las primeras solicitudes se tramitarán y certificarán antes del 2 de febrero, con un tiempo de procesamiento típicamente entre uno y seis meses.

La percepción del matrimonio entre personas del mismo sexo ha experimentado un cambio notorio en Estonia en los últimos años. Según una encuesta realizada por el Centro de Derechos Humanos de Estonia este año, el 53% de los estonios apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo, en comparación con el 34% hace una década.

Estonia reconoce legalmente las uniones civiles y las parejas de hecho desde 2013, pero la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo representa un paso adicional hacia la igualdad y la inclusión.

Marielle Tuum, una profesora de 24 años de Tallin, compartió su experiencia: «Hace diez años no veía tantas parejas del mismo sexo cogidas de la mano en público. Ahora la gente es más abierta en Estonia.» Tuum y su novia alemana de 26 años, Annika Unkauf, planean registrar su matrimonio en primavera, celebrarlo con familiares y amigos en otoño.

La mayoría laica de Estonia ha sido fundamental para cambiar la actitud hacia las personas LGBTQ+ en la última década. Este año, el patrocinio empresarial del Orgullo Báltico alcanzó un máximo histórico, con la mayor empresa de telecomunicaciones de Estonia, Telia, y otras 16 empresas financiando abiertamente el festival.

Aunque Estonia despenalizó la homosexualidad en 1991 tras separarse del régimen soviético, persisten la discriminación y la violencia. En junio pasado, un pastor gay fue apuñalado en un bar de Tallin durante las celebraciones del Orgullo, y los reclutas LGBTQ+ del ejército enfrentan controles adicionales, revelando que aún hay obstáculos que superar.

El matrimonio gay cuenta con la oposición de la mayoría de la población rusoparlante de Estonia, que representa aproximadamente una cuarta parte del país.

En contraste, en los países bálticos vecinos, las parejas del mismo sexo tienen menos derechos. En Letonia, aunque el Parlamento aprobó un proyecto de ley para permitir las uniones civiles en noviembre, el presidente abiertamente gay del país, Edgars Rinkēvičs, se enfrenta a la resistencia de la oposición, quienes solicitan un referéndum nacional. En Lituania, ni las uniones civiles ni el matrimonio entre parejas del mismo sexo han sido legalizados hasta el momento, destacando la disparidad en los derechos LGBTQ+ en la región.

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