Había una vez, en un pequeño pueblo llamado San Salvador Atenco, un grupo de campesinos que vivían de la tierra. Durante muchos años, trabajaron arduamente en sus tierras, cultivando alimentos y cuidando de la naturaleza que los rodeaba.
Pero un día, el gobierno decidió arrebatarles sus tierras para construir un aeropuerto. Los campesinos lucharon valientemente, resistiendo la injusticia y defendiendo lo que les pertenecía. Sin embargo, fueron reprimidos y sufrieron muchos atropellos a su dignidad.
Pasaron 22 largos años, pero finalmente, el gobierno decidió hacer justicia y restituir las tierras a los campesinos de Atenco. Fue un momento de alegría y celebración para todo el pueblo.
En un día lluvioso, en la Unidad Deportiva del pueblo, se fortalecieron los ejidatarios y sus familias para presenciar este hecho histórico. Había hombres y mujeres de la tercera edad que habían luchado increíblemente, y jóvenes que continuarían la lucha en el futuro.
Ignacio del Valle Medina, un viejo activista y líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, habló ante el presidente López Obrador y el público presente. Con palabras llenas de sabiduría y resistencia, recordó los tiempos oscuros que habían enfrentado, pero también la fuerza y la unidad que los habían llevado a este día.
En un viaje en combi hacia el lugar de la ceremonia, dos mujeres y un hombre, todos de la tercera edad, compartieron su emoción. Hablaban de su deseo de convertir las tierras en un área natural protegida, donde la naturaleza florecería y sería preservada.
En la ceremonia, se escuchaban consignas y cantos de resistencia. Los ejidatarios no olvidaron a los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, y recordaron a aquellos que gastaron un alto precio en la lucha por la justicia.
La secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales agradeció a los campesinos por su dignidad y lucha incansable. Explicó que se habían establecido mesas de diálogo con el gobierno para lograr acciones de hecho y conservación de la tierra, así como fortalecer el arraigo a ella.
El líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Ignacio del Valle, habló sobre las heridas y pérdidas que habían sufrido en su lucha. Afirmó que su lucha y resistencia quedarían escritas en la historia, para que las futuras generaciones supieran que nunca se rindieron y recuperaron su tierra.
Finalmente, el gobierno les devolvió la tierra a los campesinos de San Salvador Atenco. Fue un momento de triunfo y esperanza para todos. Sabían que había mucho trabajo por delante para sanar las heridas y reconstruir el tejido social de su comunidad, pero estaban dispuestos a enfrentar los desafíos.
Los campesinos de Atenco se cerraron en guardianes de la tierra, protegiendo la naturaleza y trabajando juntos para enfrentar los desafíos.







