Lula nuevo presidente de Brasil logra destronar al fascismo gobierno de Bolsonaro

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Informativo JBS 2022

Con más de millón y medio de votos el líder progresista Luiz Inácio Lula da Silva ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil con el 50,89 % de los votos válidos, frente al 49,11 % del mandatario Jair Bolsonaro, según los datos oficiales.

Con este triunfo la izquierda deberá demostrar al país, que su papel de gobierno es con el pueblo brasileño no con el fascismo ejercido por Bolsonaro, el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva fue elegido este domingo presidente de Brasil por tercera vez, tras imponerse en segunda vuelta al mandatario ultraderechista Jair Bolsonaro por un estrecho margen, durante un conteo agónico. Con el 99,71% de los votos escrutados, Lula obtuvo 50,89% y Bolsonaro 49,11%, una diferencia sumamente ajustada en un país de 215 millones de hLa velada electoral fue agónica pues ambos candidatos se mantuvieron codo a codo durante todo el escrutinio.

La diferencia en votos es de 1,9 millones a favor de Lula, para un total de 156 millones de electores.

El estallido de júbilo en la emblemática avenida Paulista de Sao Paulo, donde se reunieron miles de votantes de Lula, fue inmediato. “Brasil está volviendo a los carriles tras cuatro años de oscuridad, la población estaba sintiendo miedo y pasando muchos problemas”, dijo a la AFP Larissa Meneses, de 34 años.

Bolsonaro ha lanzado mensajes contradictorios sobre si reconocerá los resultados en caso de derrota. El viernes aseguró que lo hará: “El que tenga más votos, gana”. “Es la democracia”.

Lula, que gobernó Brasil de 2003 a 2010, cuenta con el apoyo de los más pobres y de quienes se resintieron de las políticas y exabruptos de Bolsonaro, como los jóvenes, las mujeres y las minorías.

Prometió “arreglar el país” impactado todavía por la crisis de la pandemia y sus 688.000 muertos.

En su campaña destacó sus logros socioeconómicos, como la salida de la pobreza de más de 30 millones de brasileños gracias a iniciativas sociales financiadas con el ‘boom’ de las materias primas.

En este tercer período no contará con la misma bonanza: si bien la economía da señales de mejoría, con crecimiento, menos inflación y más empleo, está lejos de la prosperidad de los años 2000.

Gobierno no será fácil con un Congreso, donde los conservadores son mayoría.

Lula volvió al ruedo político el año pasado, después de que sus condenas por corrupción fueran anuladas por motivos procesales. Había estado preso 19 meses salpicado especialmente por el escándalo “Lava Jato” sobre una red de sobornos en la estatal Petrobras, algo que muchos sectores catalogaron como persecución política.

La campaña acentuó la polarización en el país, dividido entre un movimiento conservador y aquellos con una visión progresista, acorde con la diversidad social de Brasil.

“Para nosotros, el regreso de Lula es muy importante, trató de demarcar nuestras tierras, tenía proyectos”, dijo a la AFP el chamán Saha da Silva, del grupo indígena sateré-mawé, que votó en su comunidad de Iranduba, a 80 km de Manaos, capital de la Amazonía.

Bolsonaro, un excapitán del ejército, buscó la reelección defendiendo los valores tradicionales y la reciente mejora de los datos económicos -ralentización de la inflación y caída del desempleo-, al tiempo que siguió insuflando un discurso nacionalista.

Un mensaje especialmente apreciado por el agronegocio y la población evangélica, que representa un tercio del electorado y sigue ampliándose en todo el país.

Brian Winter, redactor en jefe de la publicación Americas Quarterly, previó un “gobierno débil” de Lula: “Estará bajo la lupa desde el primer día y hará frente a un Congreso hostil”, dijo.

El tono agresivo acentuó la polarización y el rechazo hacia ambos líderes.

“Una parte no despreciable votará (a Lula) por el rechazo a Bolsonaro. Lo mismo sucede del otro lado”, dijo a la AFP Lara Mesquita, profesora de la Fundación Getulio Vargas en Sao Paulo.

Aunque los indecisos son escasos, “en una disputa tan apretada pueden ser definitivos”, afirmó.

Famosos hicieron uso de su popularidad para atraer el voto para su candidato: el futbolista Neymar para Bolsonaro y los músicos Caetano Veloso y Anitta para Lula.

El próximo presidente de Brasil asumirá las riendas el 1 de enero.

Si gana Lula “será un gobierno débil”, dijo a la AFP Brian Winter, redactor en jefe de la publicación Americas Quarterly. “En Brasil resurgió un movimiento conservador muy fuerte” que se identifica con Bolsonaro, agregó.

Un segundo mandato del presidente, en cambio, “se parecerá mucho al primero, con una intensificación de la guerra de valores, y será una época de la motosierra” para la Amazonía, donde la deforestación se disparó durante la gestión actual.

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