Por: Julio César Rocha Galeano Especialista Social Correo: jrochagaleano@gmail.com
La educación es uno de los factores que más influye en el avance y progreso de personas y sociedades. Además de proveer conocimientos, la educación enriquece la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos caracteriza como seres humanos.
La educación siempre ha sido importante para el desarrollo, pero ha adquirido mayor relevancia en el mundo de hoy que vive profundas transformaciones, motivadas en parte por el vertiginoso avance de la ciencia y sus aplicaciones, así como por el no menos acelerado desarrollo de los medios y las tecnologías de la información.
Los esfuerzos realizados entre 2007-2021, Por el Gobierno Nicaragüense, ha generado transformaciones socioeconómicas trascendentales, que han sido objeto de reconocimientos a nivel mundial por organismos especializados, lo que certifica el buen desempeño del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.
La Educación Formal tiene su referencia o punto de partida en la escuela, colegio, universidades donde se imparte el conocimiento. Para el pedagogo Arríe (2012) la educación formal es sistemática y prepara el camino hacia el desarrollo científico de la sociedad. El autor señala que es la educación formal la que prepara el camino al desarrollo intelectual del ser humano, sin embargo, se puede considerar que el camino para el desarrollo científico no solo se obtiene a través de la educación formal, también es necesario apropiarse de otros conocimientos.
Arríen (2012) Indica que la educación como ciencia, en su expresión y acción como proceso enseñanza aprendizaje de las personas, constituye un importante tejido humano, social y científico de profundas dimensiones. En realidad, la educación contempla la perfección del ser humano, fomentando en el individuo valores éticos, morales y espirituales con el fin de crear una sociedad libre de violencia y capaz de enfrentar el cambio y desarrollo social. En realidad, la educación como señala Arríen constituye un importante tejido, este tejido es el encargado de darle la forma al ser humano para su desarrollo en la sociedad, ya que es a través de la educación que el individuo decide que meta se propone alcanzar en su vida, cuál será su profesión y de esta manera se desarrolla intelectualmente en diferentes dimensiones.
En tal sentido, uno de los principales aportes del pedagogo Brasileño Paulo Freire a la educación es su crítica a la educación tradicional, llamada educación bancaria; una pedagogía centrada en el maestro y no en el alumno, una pedagogía que no toma en cuenta la experiencia y conocimientos de los estudiantes.
Ya décadas atrás la UNESCO llamo la atención al respecto:
(…) los sistemas de educación superior y el mundo del trabajo deben crear y evaluar conjuntamente modalidades de aprendizaje, programas de transición y programas de evaluación y reconocimiento previos de los conocimientos adquiridos, que integren la teoría y la formación en el empleo. En el marco de su función prospectiva, las instituciones de educación superior podrían contribuir a fomentar la creación de empleos, sin que éste sea el único fin en sí” (Unesco: 1998, p. 94).
La naturaleza de la vinculación planteada entre la educación superior, el mundo del trabajo y la formación integral, hace énfasis en la relación que necesariamente debe existir, a través por ejemplo, de la participación de representantes del medio laboral en los órganos rectores de las instituciones, la intensificación del uso, por los docentes y los estudiantes, en los planos nacional e internacional, de las posibilidades de aprendizaje profesional y de combinación de estudios y trabajo, el intercambio de personal entre el mundo del trabajo y las instituciones de educación superior y la revisión de los planes de estudio, con fines de mejor adaptación a las prácticas profesionales y las condiciones vertiginosas del mundo actual.







