Alberto Cabezas/Foto-Medios
“El día de domingo 7 de junio pasado hemos ejercido, como buenos cristianos y ciudadanos, el derecho y deber de votar por el bien de nuestra Nación. Por ello, felicitamos a todo el pueblo mexicano, y apreciamos la madurez de este ejercicio social, manifestada en la amplia participación ciudadana y en el respeto a nuestras instituciones electorales. Sin embargo, también tenemos en cuenta que ha sido un proceso político marcado por una fuerte violencia, por lo que elevamos nuestras oraciones por aquellos y aquellas, que, asumiendo la vocación política, y enarbolado sueños por un México mejor, han sido agredidos o les ha sido arrebatada su vida” expresó Alfonso Miranda Guardiola Obispo Auxiliar de Monterrey secretario general de la CEM (Conferencia del Episcopado Mexicano).
“Invitamos a todos, tanto a las fuerzas políticas, a gobernantes como a miembros de la sociedad civil, a respetar los resultados del proceso electoral manifestados a través del voto, a retomar el diálogo y a encontrar caminos conjuntos más allá de las diferencias partidistas. Exhortamos a que las candidatas y los candidatos electos para los servicios públicos, honren la voluntad del pueblo, trabajen por la unidad, el desarrollo integral y la dignidad de los que habitamos en esta Patria. Recordamos a los gobernantes que, urge “recuperar la confianza de los ciudadanos y el verdadero sentido de la política, como esa búsqueda continua del bien común que nos lleva a construir sociedades justas y en paz” reflexionó Miranda.
Puntualizó el líder religioso mexicano “Y a los ciudadanos, les decimos: “que la democracia no termina emitiendo nuestro voto, sino que es necesario dar seguimiento a este proceso, exigir el cumplimiento de las promesas de campaña y pedir la rendición de cuentas de manera transparente, deber al que todo político está obligado”.
Similar criterio expresó Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey Presidente de la CEM “ Los obispos mexicanos ofrecemos nuestra colaboración con las instancias que articulan la dinámica pública, para enfrentar los retos que plantea nuestra nación, ampliando perspectivas, y procurando “que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos”.
Que Santa María de Guadalupe, Madre del verdadero Dios por quién se vive, custodie y bendiga a todo el pueblo que peregrina por nuestro suelo mexicano”.







