Alberto Cabezas/Foto-Medios
“Empezamos a forjar un cine imperfecto hace ya casi medio siglo. Deseo externar que en medio de los tiempos tan difíciles que estamos viviendo, se logre hacer que el cine costarricense empiece a andar por el camino que se merece en nuestra sociedad. Que contribuya a preservar y recrear una imagen de la identidad nacional, de sus costumbres, ideologías, formas de vida y conformación social y espiritual. En fin, de nuestra cultura” argumento el cineasta costarricense Carlos Freer Valle, que fue ex director del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica (1978-1986), exdirector del Canal UCR y creador de gran cantidad de documentales.
Agrego “el compendio del cine costarricense serán imágenes que muestren lo esencial de aquello que nos conforma como nación y de aquello que nuestra identidad ayuda universalmente a conformar”.
Por medio “Cinetico Clásico” de canal 13 podrá observar todos los viernes a las 9 pm con repetición todos los sábados a las 4:30 pm, obras de cinematográficas costarricenses de antaño, incluyendo este 23 de octubre la cinta “Cultura del guaro” de Freer.
Otra obra reconocida de este cineasta se denominada “La Gesta del 56”, producida en 2009, que es una producción original que realiza un recorrido histórico sobre la campaña bélica del 56. Una guerra que definió el futuro de Costa Rica frente a los filibusteros de William Walker., obra que se puede admirar por medio de YouTube.
La misma sintetiza en ocho capítulos de 30 minutos cada uno, los hechos de la Campaña Nacional de 1856, después de una investigación realizada durante más de cuatro años en la cuenca del Río San Juan y otros sitios históricos de Costa Rica y Nicaragua.
Con Freer conversó el Periódico Informativo JBS.
¿Cuál es el mayor reto del cine hoy en día y cuál fue en el pasado?
Considero que el mayor reto del cine de hoy en día, en lo que se refiere a nuestro país, está en la carencia de una política rectora, que hermane, tanto la posibilidad de conseguir los recursos económicos para hacer un cine “presentable”, como la posibilidad de fijar políticas en la formación de cuadros o equipos de producción que adquieran madurez, al estar primeramente haciendo sus armas en “ligas menores”, para usar el símil deportivo.
La poca armonía y formación entre los diferentes cuadros requeridos para hacer cine, con escaso manejo del lenguaje propio del medio y con poco manejo, también, de una de las técnicas más sofisticadas existentes, hacen que muchas de esas películas denoten “falta de oficio”, como suelen calificarlas los tantos críticos que en el mundo han sido.
En el pasado, estimo que el mayor reto fue superar lo artesanal, con una evidente falta de perfeccionismo en las obras, perfección a la que estaba acostumbrado el público costarricense, ducho en degustar cine hollywoodense, cuya técnica producto de las estrafalarias sumas que se invierten en las realizaciones, suelen deslumbrar al más pintado.
¿Ha habido algún momento en su carrera donde te hayas sentido desesperado? ¿Por qué?
En el mes de diciembre de 1980, tres de nuestros compañeros del Centro de Cine, en compañía del director del Proyecto Hidroeléctrico de Arenal, sufrieron un trágico accidente, muriendo dos de los compañeros (Trigueros y Rodríguez), el director del proyecto citado (Dengo) y quedando seriamente herido otro de nuestros compañeros (Sáenz).
El bote en que viajaban filmando por el lago de Arenal se precipitó en una de las bocas de las torres que servían como desaguaderos, sufriendo los ocupantes del bote una caída, dentro del torrente de agua, de 50 metros de profundidad y otros tantos metros corriendo cual río por el llano del sitio.
La desesperación fue mayúscula, no solamente por el dolor de perder a compañeros tan queridos, sino que por tener que informar de lo acaecido a las esposas, padres e hijos de lo acontecido.
Como Director General del Centro de Cine de entonces, me correspondió esa amarga y trágica tarea.
Era aún muy incipiente nuestra labor como para estar llorando ya la muerte de tres prometedores profesionales, uno en el campo de la ingeniería y los otras dos en el campo del cine.
Muchos de nosotros llegamos a cuestionarnos si valía la pena seguir en ese afán. Pero, para bien o para mal, nos repusimos y continuamos.







