Alberto Cabezas/Foto-Medios
“Recordemos que las operaciones de ortopedia se realizan para corregir o reconstruir problemas de la estructura ósea, causados por desgaste, trauma u otro motivo particular. Lo más común son operaciones en las rodillas o en las caderas, por lo que la demanda es sumamente alta, y la CCSS presenta una larga lista de espera de personas que han sido dictaminadas, pero por la limitación de quirófanos y personal disponible, tienen que hacer cola. Los pacientes con alguna enfermedad infecciosa o condiciones crónicas como hipertensión, diabetes u otros, tendrán que seguir procedimientos específicos para reducir los riesgos, antes de operarse. En mi caso, no ofrecía mayor peligro, ya que mi estado físico general no presentaba complicaciones, eso sí, el proceso de hernias inguinales y displasia prostática, que eventualmente algún día requerirá nuevas operaciones, podía posponerse” aseguro Francisco Cordero Gené, quien es un adulto mayor que fue operado de la columna.
Con Cordero conversó el Periódico Informativo JBS.
Entrevista
¿Qué sentiste cuando te dijeron que necesitabas la operación?
Primero, sentí la alegría de que mis dolores de piernas y a veces hasta de la columna que padecía desde 2018, por el desgaste de mi cadera izquierda, quedarían curados con la operación, y podría deshacerme del bastón que requería para caminar con limitaciones.
Luego fue la urgencia de que, si ya estaba claro que la solución a mis males era operar, a pesar de las dudas y la incertidumbre del riesgo de la anestesia a los 74 años de edad, tendría que esperar en forma indefinida para que me lo pudieran hacer.
A mí me recomendó el médico del departamento de Ortopedia del Seguro para operación, desde febrero del año 2019, ya que las placas de rayos X mostraban claramente un desgaste grave, pero como los quirófanos siempre están ocupados para atender accidentes o casos más complejos de enfermedades terminales.
Se considera que los pacientes de ortopedia pueden esperar.
Cuando pregunté por qué no teníamos el mismo grado de acceso al sistema, se me explicó que lo único que sufrimos son dolores, a pesar del progresivo deterioro que pueden llevarnos hasta la silla de ruedas.
Lo tercero que sentí fue la necesidad de acudir a los tribunales, para que en sentencia de la Sala de Casación, se estableciera mi derecho constitucional a ser operado, ya que es la única manera de saltarse la fila.
¿Cómo lograste que se te asignara fecha y hora para la operación de cadera en la CCSS?
¡Cuando el dolor para caminar aumentó, y en una nueva consulta en setiembre del 2019 con la placa que mostraba desgaste progresivo y me dijeron que tendría que esperar entre seis y dieciocho meses!
Aun así “podría ser que hubiera turno”.
Por eso presenté un Recurso de Amparo en octubre.
La Sala falló quince días después, que me presentara el 30 de diciembre, para que la Caja programara la operación a principios del 2020.
¿En qué consiste la operación que te hicieron?
En realidad, es sumamente sencilla: se trata de abrir una herida pequeña a la altura de la cadera, que cicatrizó pronto.
Esto permite insertar una pieza de titanio para reemplazar la cabeza del femur, y atornillar una tacita del mismo metal en el hueso sacro o cadera.
Para hacerlo hay que cortar el fémur, clavar el “pin” (con un mazo) e insertarlos con una pieza de plástico que permite el giro normal.
Como trabajo de cirugía es casi sin sangre, y dura entre dos y seis horas.
En mi caso entré a las ocho de la mañana y a la una de la tarde estaba ya en recuperación.
¡Una maravilla!
¿Cuántos días tuviste que estar hospitalizado antes de la operación?
Por dicha sólo pasé tres días esperando mi turno en el Hospital Calderón Guardia, pero algunos pacientes han debido esperar hasta dos semanas internados, por la precedencia que siguen teniendo los accidentados que llegan de improviso para las operaciones de emergencia, y las enfermedades con peligro de muerte.
¿Cómo fue el cuidado que se tuvo que dar después de la operación?
El mismo día de operado, en la noche, me pusieron a dar unos pasos.
La terapia de rehabilitación si toma tiempo, ya que se inicia poco a poco a ejercitar las piernas, hasta que en una semana puede uno caminar con la ayuda de una “andadera”.
En mi caso fue sumamente rápido, ya que lo mandan a la casa, con instrucciones de hacer ejercicios en la mañana y en la tarde, y para evitar golpes o complicaciones, le envían ambulancia para las sesiones en la unidad de fisioterapia de la Caja.
Lo más importante es no cruzar las piernas, dormir con una almohada entre las dos, y usar los cuidados de baño asistido, para evitar una caída, que podría dar al traste con toda la operación.
¿Qué mensaje le darías a los adultos mayores que se tienen que operar de la cadera?
Es cierto que tuve aprehensiones, sobre todo cuando me decidí a superar el dolor y las limitaciones que representaba caminar con bastón.
Aunque me costó llegar, pero me decidí cuando vi que el resultado en la mayoría de los casos es de recuperación del 100%.
Mi consejo es que se preparen con tiempo, haciendo ejercicios, dieta y seguir las indicaciones médicas, para que no haya complicaciones.
Tanto las operaciones de reposición de la rótula en la rodilla, como la reposición de cadera valen el susto, y al volver a caminar, nadar o hasta hacer ejercicios que antes no podía, realmente rejuvenece y recupera uno la alegría de vivir.
Además, es un proceso de profundo significado de renovación espiritual.
¡Háganlo mientras puedan!
¿Algo más que deseas agregar?
Agradecer a la Caja Costarricense del Seguro Social, que me dejó la cadera como nuevo, mientras recibí un trato ejemplar durante la hospitalización y luego en rehabilitación.
Sólo siento que tuviera que acudir al Poder Judicial para hacer valer mis derechos, porque si no, posiblemente aún estaría haciendo cola, ¡para ver cuándo se desocupa un quirófano!







