Pastor Argentino: Marcelo Salvador Cannova/Foto-Medios
Argentina cumple 142 días de la cuarentena más extensa en el mundo con casi 240.000 infectados y 4.300 muertes.
Los argentinos cada vez más preocupados por los daños sociales que está dejando esta pandemia en cuanto a desigualdad, las pérdidas de puestos de trabajo, la falta de insumos médicos, la insuficiente cantidad de testeos y la incertidumbre de no saber qué va a pasar mañana.

La poca información que el gobierno da al pueblo, la continua confusión que causa en los habitantes la mala información de los entes sanitarios que en vez de traer calma solo producen más angustia (por ejemplo, cómo es posible que la doctora Carla Vizzoti secretaria del acceso a la salud en la Nación pronuncie que cualquier gripe en este invierno será considerada coronavirus hasta que se demuestre lo contrario).
La indignación del pueblo que ve que un tema tan preocupante y transcendental se mida como un esfuerzo de la gente para que el virus no se propague.
El Gobierno da la sensación que no tiene un plan definido de cómo seguir lidiando con esta pandemia y por el momento la única solución es mantenernos encerrados hasta tanto aparezca la vacuna, y avanzar y retroceder en las fases, culpando al pueblo por la suba constante de contagios, lo que los gobernantes no entienden es que el ciudadano común tiene que salir a buscar el plato de comida y lo difícil que esta la situación económica con tanta gente que ha perdido sus ingresos por la pandemia, el gran dolor que causa en las familias escuchar cada 15 días el discurso presidencial del Dr. Alberto Fernández y su consejo de asesores epidemiológicos, que actividad se puede reanudar y con cual otra se tiene que volver atrás; y es que la gente ya no tiene ahorros los impuestos y alquileres se tienen que pagar aunque el comercio este cerrado y ni hablar si tienen personal a cargo que tienen que percibir sus haberes .
A medida que pasan los días como que la gente ya no le teme al virus, le molesta pensar que esta pandemia sea tratada como un tema político donde se ve claramente que las autoridades están gobernando para los libros de historia, las únicas muertes que importan son las de coronavirus, mantener bajo ese número que es el que ve el resto del mundo sin importar que algunas medidas lleven al pueblo al hambre, a la miseria, pero estas muertes son cifras de las que no se hablan en pandemia.
La desesperación del pueblo argentino de ver como se han incrementado los hechos de inseguridad (sin olvidarnos que la justicia Argentina libero a miles de presos por temor a contagios), los hechos traumáticos de tener que salir a las calles (solo aquellos que pueden hacerlo porque son considerados esenciales) y saber que tu vida sea arrebatada por delincuentes para quedarse con tu auto, un celular o un par de zapatillas, y encima es la misma justicia que a las pocas horas los libera porque la mayoría de los casos siempre actúan menores de edad. Estamos librados a la suerte de Dios, que nos roben y nos lleven todo y rogar que no nos maten.
Ya lo decía en su canción Cacho Castaña “SI VIERAS QUE TRISTE QUE ESTA MI ARGENTINA” porque para los ciudadanos comunes no hay planes concretos ni en lo social, económico y sanitario.
Para evitar que el virus se propague, mientras el mundo vuelve a la nueva normalidad nosotros en Argentina nos quedamos en casa.







