Misionera vence el ciclo de violencia intrafamiliar

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Alberto Cabezas / Foto-Medios

Ana Gisselle García Corrales, es pastora evangélica y misionera de la Iglesia Viña Purral.

Esta congregación está localizada en una zona marginal costarricense del municipio de Goicochea.

Ha sido una zona conflictiva, donde se da mucho el narcotráfico, la drogadicción y viven allí nicaragüenses.

García, tiene 65 años, es Secretaria Administrativa y Licenciada en Administración de Empresas.

Su padre fue un líder sandinista de gran trayectoria nicaragüense.

Ella considera que en “Nicaragua se vive un régimen”.

Es hija de Adolfo García Barberena, el histórico combatiente y famoso sandinista nicaragüense, que dirigía al junto con otros comandantes la Columna «Jacinto Hernández”.

La vicepresidenta de Nicaragua Rosario Murillo aludió el pasado el 17 de mayo del año 2019 en el periódico 19 Digital, que los fueron asesinados prácticamente casi todos los compañeros de este colectivo, entre ellos los comandantes y otros compañeros mujeres y hombres. A todos ellos honor y gloria. Nos dejaron el deber de sostener esta patria libre, llena de amor. Nos dejaron el deber de defender la paz construyéndola y consolidándola cada día. Nos dejaron el deber de cantar, como decía Rugama, todos los días, porque cantamos agradecidos a Dios nuestro Señor por todo lo que nos llega sabiendo que son precisamente signos y señales de que a todos nos toca trabajar más duro, trabajar mejor, e invocarnos y convocarnos todo el tiempo para la paz y el bien”.

Con la hija de García converso nuestro medio.

¿Qué es ser Misionero?

Es un llamamiento de Dios, es llevar el Evangelio, a diferentes pueblos, naciones, a donde el Señor nos envíe, mediante obras, palabras entre aquellos que no creen.

¿Qué es obra misionera?
Es servir a Jesús, por vocación tiene un sentido de trabajo, tareas, quehaceres, abarcar lo más que se pueda.

¿Cómo ser misionero?

Es estar dispuesto a dejar, la comodidad de donde nos encontremos y estar dispuestos a servir donde se nos envíe.

Es llevar la Palabra, a diferentes pueblos, naciones, plantando iglesias(misiones), es vivir con pasión ser portador de las buenas nuevas de salvación.

¿Por qué es importante la obra misionera en pueblos no alcanzados?

Porque es un compromiso ya que estos pueblos o etnias están también en el corazón de Dios.

Ejemplos de estos pueblos: África, Asia, América, Oceanía y otros continentes.

¿Cómo plantar una iglesia en un pueblo no alcanzado?

Primeramente, debemos conocer su etnia, para desarrollar un trabajo necesario.

¿Qué tipos de problemas se pueden encontrar en pueblos no alcanzados?

Posición a lo nuevo, la idolatría, el factor socio-económico.

¿Cuéntame de su familia?

Mi padre era nicaragüense.

A los 21 años se vino para Costa Rica.

Mi padre fue comandante sandinista, siempre fue del régimen sandinista.

Mientras que mi madre Iris Corrales Bustamante fue comerciante, ella es tica.

Entonces somos 4 hermanos yo soy la menor.

Mis cuatro hermanos y yo somos costarricenses.

Fuimos desarrollando como una familia normal, tranquila, papi dedicado a su política, llamémoslo de esa forma.

Siempre se dedicó a apoyar al sandinismo y mami pues criándonos a nosotros.

Yo me casé a los 17 años, tuve 2 hijos, me divorcié, me volví a casar y ahora tengo un matrimonio de muchos años con mi esposo.

Los dos somos pastores y misioneros, la parte de mi papá que es la que más me afectó, en el 79 participó en la revolución, él siempre estuvo desenvolviéndose en la parte sandinista, desde aquí desde Costa Rica, él entrada y venía, entrada y venía.

En el régimen sandinista, en el 79 que iban a entrar a Managua papá supuestamente tenía que entrar por el lado Norte y este hombre Comandante Cero tenía que entrar por el lado Sur.

Papi venía ya desde Nueva Guinea con el Comando y ahí lo tomaron el ejército y la milicia de somocista y lo martirizaron, por lo que tengo entendido lo dejaron en un pueblito en Nueva Guinea allá mamá y mi tía junto con el comandante M-clan Javier, lo fueron a recoger y lo sepultaron en el cementerio de Managua. Ahí es donde él está.

¿Qué hizo después de la muerte de tu padre?

Me dediqué mucho tiempo como Secretaria Ejecutiva durante más o menos 20 años.

Nunca ejercí la parte de administración.

¿En qué momento conoces al Señor?

Cuando yo tenía 29 años, me aparté unos años y después volví hace más o menos 30 años que le sirvo al señor.

Ha sido una experiencia muy linda, me ha ayudado mucho, en la parte para ayudar a matrimonios, en la parte de la de la autoestima de la mujer, sanando, liberando, trayendo eso que el Señor nos manda, la parte que el señor dice ir y haced discípulos a todas las naciones bautizándolos, predicando y enseñándoles.

¿Cuéntame un poco de porque se involucró en la Fundación Esperanza?

Es una ONG que trabaja en la prevención de la Violencia Intrafamiliar y en la atención de la persona y la familia que la ha vivido.

Nace de la necesidad dentro de una comunidad de dar atención de calidad, pronta y responsable a Mujeres y Familias que están viviendo o han vivido Violencia en su hogar u en la comunidad.

Conociendo todo esto, hace más de 16 años a raíz de querer ayudar a otras mujeres, matrimonios y conociendo que yo necesitaba sanar muchas áreas de mi vida, la autoestima, porque fui rechazada por mis hermanos principalmente, no tanto por mi mamá y mi papá sino por mis hermanos.

Entonces éste conocí a doña Mary Chaverri, que tenía un grupo allá en

Guadalupe y a través de ella conocí la fundación, aquí vine y llegué, me hice capacitadora en consejería en sanidad y lo empecé a impartir en varios lugares, pero ya no como la fundación, sino a nivel personal, haciendo grupos y llevándolo a las iglesias, donde yo pastoreaba, o ejercía a través de talleres de enseñanza.

Hace poco, se hace como tres o cuatro meses atrás este me encontré con Magda Ramírez, la directora de la fundación, conversamos y me interesó recapacitarme.

Y entonces le dije que quería venir a capacitarme, porque abrieron nuevos cursos.

Para mí la Fundación Esperanza es algo maravilloso, es muy importante, marco mi vida.

¿En qué aspecto?

Me ayudo a levantarme como mujer, como persona, conocer mis debilidades, mis fortalezas, ósea a desarrollarme en un mundo y como enfrentar mis miedos, como sanar como ayudar a otros.

Me ayudo a levarme de lo que significó el divorcio y lo que conlleva esto, yo sufrí violencia doméstica.

Yo me casé a los 17 años y tuve dos hijos.

Mi ex esposo era un agresor, entonces yo sufrí violencia doméstica.

La autoestima la tenía por el suelo, llamémoslo de esta forma.

Eso me indujo a llevar cosas que no hubiera hecho normalmente por las enseñanzas y las formaciones que yo tenía de mi hogar.

Fume, tome, baile, hice un poco de desorden en mi vida, también estuve en satanismo, venía con la vida bastante destruida.

He aprendido a través de la Fundación Esperanza, por eso a liberarme del dolor, a saber, quién es uno, ósea recuperar uno la identidad como persona, como mujer, como creación de Dios.

¿Si tuvieras que aconsejar a raíz de tu vida como salir de la depresión que dirías?

Primeramente, trataría de ver ¿cuál es la causa de la depresión?

Y también invitaría a las personas que se unan a organizaciones como la Fundación Esperanza.

Próximamente en Nicaragua van a crear una sede de esta organización.

Para que conforme a los temas que imparten puedan ayudarse.

¿Cómo lograrte salir del ciclo de violencia intrafamiliar?

Yo salí del ciclo de violencia doméstica, cuando no conocía del Señor, fue como un despertar del carácter fuerte o ese temperamento fuerte que tengo y dije un hasta aquí porque yo valgo, yo no quiero ir esto, no quiero esto para mis hijos.

Claro que cuando yo enfrente de eso yo me divorcié y le dije al papá de mis hijos no yo no quiero nada con usted.

Él me dijo “vas a hacer esto, vas a hacer aquello”.

Yo le dije, no me interesa lo que usted diga, primero estoy yo y están mis hijos y como yo siempre fui mamá gallina o sea como sobre protectora, entonces de los acogí.

El papá de ellos se fue del país volvió cuando ellos tenían Lidia 18 y Francisco tenía 17.

Entonces yo nunca quise hablarles a mis hijos de lo que yo había pasado con el papá de ellos.

Entonces qué es un consejo que yo le doy a las mujeres, que enfermemos la mente de los niños, yo creo que a mí me dio muy buen resultado, yo no enferme las mentes de mis niños diciéndole su papá es esto, su papá es el otro.

Simplemente como que lo metí en una tumba, llegaban las cartas del papá a sus hijos y yo les decía llegó esto de su papá y aquí está esto los regalitos de su papá, nunca les hablé mal a ellos de él.

Por ellos mismos se dieron cuenta la clase de esposo que había sido.

Entonces yo creo nosotras mujeres, ni los hombres debemos hablarles mal de los progenitores.

Porque los niños se haciendo grandes, se van haciendo adolescentes y ellos van captando, viendo las cosas y entonces no van a tener un criterio equivocado.

Lo que nosotros debemos de fundamentar en los niños es ese amor, como sea papá sea como sea mamá, decirles su papá es valioso, el hecho de que él y yo no nos lleváramos bien no quiere decir que usted no lo amé, qué es lo que a veces lastimosamente muchas mujeres no hacen.

Yo salí del ciclo de violencia domestica porque tome una actitud de decir yo valgo, yo no quiero esto para mí y saco a mis hijos adelante.

¿Algo más que deseas agregar a esta entrevista?

Bueno yo lo más que puedo agregarle a esta entrevista, es que te ame a Dios sobre todas las cosas, primero Dios en todo y a uno mismo cuando uno se ama, cuando uno quiere se ama y aprende a amar.

Entonces no les hace daño a las demás personas, sino que busca el bienestar de las personas principalmente el de la familia

Biografía de Comandante Domingo

El abuelo de Ana Guiselle y padre de García era Domingo Vargas el Militante socialista y dirigente sindical desde los primeros años 40, Domingo Vargas Morales, quien fue elegido como miembro del comité ejecutivo de la Confederación de Trabajadores de Nicaragua en febrero de 1946.

García Barberena, el comandante “Domingo”, cayó en Nueva Guinea (mayo 1979) junto a Oscar Benavidez, Iván Montenegro y el médico Felipe Moncada, todos ellos recordados en varias obras públicas como en mercados, hospitales y clínicas médicas.

Hasta hoy, el nombre de Adolfo García Barberena, lo tiene ausente el sectarismo, pese a que era uno de los comandantes de la guerrilla que incursionó en Nueva Guinea.

Adolfo también había incursionado desde Costa Rica por el Río San Juan con una guerrilla en los años 60, a la cual La Prensa bautizó despectivamente como “la guerrilla de los zapateros” por el oficio de Adolfo y otros compañeros suyos de lucha, uno de los cuales, Luis Morales, murió en esa ocasión.

El presidente del Partido Vanguardia Popular de Costa Rica Trino Barrantes argumento que “Guardaremos siempre el más profundo respeto y admiración por el compañero Adolfo García Barbarena que ha colaborado en la lucha de pueblos hermanos, quien entregó su vida al lado de compañeros del FMLN en El Salvador.

 

 

 

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