En la labor educativa del profesor en los distintos niveles, se presentan a diario diversas situaciones que tratan de resolver de alguna manera. Si es usted docente o está a cargo de un grupo de estudiantes ¿Ha pensado alguna vez utilizar un par de zapatos para resolver alguna de ellas? Quizá llegue a decir: -¡Que idea tan disparatada! Sin embargo, es posible; Edward De Bono (1992) en su libro Seis pares de Zapatos para la acción propone una pauta o un código de acción entre un grupo de personas y así actuar en consecuencia, sin herir susceptibilidades de los actores.
Cada persona tiene un estilo de accionar predominante y puede aprender los otros estilos, como los que propone De Bono con los seis pares de zapatos que marcan la pauta para reconocer una determinada situación y aplicar en consecuencia el modelo de acción más apropiado.
Así los zapatos color Azul marino representan la rutina, la disciplina, la formalidad; los grises se utilizan si hay un hecho que se tenga investigar, para obtener información, para pensar; los zapatos marrones representan el pragmatismo; los púrpura representan la autoridad; los colores rosa a la humanidad, el ser empáticos, prestar y recibir ayuda; los de color naranja a la emergencia, crisis y peligro.
Así, por ejemplo, si en el salón se observa un estudiante poco participativo, incumplido, pero a la vez se sabe que carece de afecto y disciplina en su hogar, pensaríamos si se procede con los zapatos azules o las pantuflas rosas.
¡Que no lo saquen de sus casillas, mejor calce el color de zapatos más adecuado!







