Venezuela asediada: nuevamente accionado el histórico clandestinaje golpista de la CIA en América Latina

0
89

El asedio imperial a Venezuela ha evolucionado velozmente, en el casi primer año del nefasto regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, hasta hacerse integral -simultáneamente político, diplomático, militar, psicológico, mediático-, y se enmarca en la descontrolada paranoia que caracteriza al demencial dictador estadounidense.

Varios Decretos Presidenciales -Órdenes Ejecutivas (Executive Orders, EOs)- determinaron, por una parte, que los sistemas narcotraficantes son organizaciones terroristas, por otra, que la estructura delictiva venezolana Tren de Aragua (TdA) es una agrupación terrorista que se dedica al narcotráfico, y por otra aún, que el patético dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, es un narcogobernante.

En cuanto a Maduro, el régimen trumpista lo señala como jefe del Cartel de los Soles, narcoestructura militar/civil cuya denominación deriva de las insignias que, con forma de sol, identifican a los generales venezolanos -en orden ascendente: general de brigada (un sol), general de división (dos soles), mayor general (tres soles), general en jefe (cuatro soles)-.

El actual general en jefe es Vladimir Padrino, quien se desempeña como ministro de Defensa, además de comandante de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) -el conjunto de las cinco ramas militares venezolanas: Ejército Bolivariano, Armada Bolivariana, Aviación Militar Bolivariana, Guardia Nacional Bolivariana, Milicia Bolivariana-.

El régimen trumpista ha designado, a TdA y al Cartel de los Soles, como organizaciones terroristas extranjeras (foreign terrorist organizations) -respectivamente, el 20 de febrero y el 24 de noviembre de 2025-.

Sin embargo, en el segundo caso, en opinión de expertos internacionales, se trata, en realidad, más que de un cartel, de una amplia red de personal militar y funcionarios gubernamentales venezolanos involucrados en actividades de narcotráfico.

Por su parte, la malamente famosa Agencia Central de Inteligencia (CIA) -“la compañía”-, tiene un extenso y pesado récord criminal en el continente americano -y en el resto del planeta-.

En su sitio en Internet, sostiene que “somos la primera línea de defensa de la nación”, además de que “logramos lo que otros no pueden lograr y llegamos adonde otros no pueden llegar”.

Esa es una excelente presentación, excepto por el hecho de que, en realidad, son la primera línea de agresión encubierta del imperio, y sus logros y sus llegadas son fenomenalmente destructivos.

Fundada en 1947, el trabajo formal de la CIA consiste -acorde con la presentación oficial-, básicamente, en reunir, a nivel internacional, información de inteligencia para la defensa de la seguridad nacional de Estados Unidos.

Ese exageradamente amplio mandato es la fachada para la siniestra misión oculta y verdadera de desestabilizar países, construir estructuras paralelas de poder, participar en golpes de Estado -o dirigirlos-, infiltrar organizaciones, secuestrar/torturar/asesinar civiles considerados “combatientes enemigos” (“enemy combatants”), violar los derechos humanos.

Todo ello, según la conveniencia coyuntural -política, económica, militar- del Tío Sam -y, cuando sea necesario, actuar también dentro de Estados Unidos, lo que tiene prohibido-.

Así, por ejemplo, florecieron las sucesivas dictaduras -invariablemente sanguinarias y corruptas- que sojuzgaron, principalmente a lo largo del siglo 20, a la mayoría de los países latinoamericanos.

En ese momento, la excusa fue frenar el comunismo, defender al “mundo libre”, combatir guerrillas izquierdistas, siempre con el objetivo prioritario de mantener, en torno a la seguridad nacional estadounidense, un invisible escudo protector.

Ahora, el pretexto consiste en frenar el crimen organizado internacional -incluidos narcotráfico, terrorismo, narcoterrorismo, tráfico de personas, tráfico de armas, y una larga lista de etcéteras-.

El imperial “patio trasero” latinoamericano ha sido extenso campo de criminal acción, incluidos los derrocamientos, respectivamente, del guatemalteco Jacobo Árbenz (1954), y del chileno Salvador Allende (1973), además de la instalación de dictaduras tales como las dinásticas somocista (1933-1979), en Nicaragua, y duvalierista (1957-1986), en Haiti.

También fue espacio para dictadores tales como el dominicano Rafael Leónidas “El Jefe” Trujillo (1930-1961), el cubano Fulgencio Batista (1952-1959), el paraguayo Alfredo Stroessner (1954-1989), el guatemalteco Carlos Castillo Armas (1954-1957), el cobarde chileno Augusto Pinochet(1973-1990), el panameño Manuel Antonio Noriega (1983-1989).

Asimismo, los brasileños (1964-1985), los bolivianos (1964-1982), los uruguayos (1973-1985), los argentinos (en diferentes momentos del siglo pasado, terminando en la dictadura de 1976-1983).

La CIA también se valió de nefastos personajes de la calaña del italiano/estadounidense Dan Mitrione, responsable, entre otros crímenes, de haber introducido, en países latinoamericanos -incluido Uruguay (1969-1970)-, la tortura como práctica base de interrogatorios a presos políticos.

Lo hizo hasta que fue capturado, procesado, y ejecutado, en agosto de 1970, por el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) -conocido como Tupamaros-.

“La Compañía” fue creada por el presidente estadounidense (1945-1949, 1949-1953), Harry Truman, responsable por los bombardeos atómicos -los únicos, hasta ahora- contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki -respectivamente, el 6 y el 9 de agosto de 1945-, en el marco de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) -que finalizó dos meses después.

Un tenaz derechista, el presidente enunció, el 12 de marzo de 1947, durante un discurso en el Congreso estadounidense, lo que se conoce como la Doctrina Truman.

Se trata del compromiso de Estados Unidos de apoyar a los gobiernos alineados con ese país, contra lo que el imperio considera como amenazas autoritarias -en ese caso, específicamente, la comunista Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1922-1991).

La doctrina, se constituyó en componente destacado para la creación -en 1949- del bloque militar multinacional denominado Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) -actualmente, integrado por 32 países: 30 europeos, Canadá, Estados Unidos-.

De acuerdo con diferentes historiadores, ese discurso de Truman marcó el inicio de la Guerra Fría (1947-1991) -y todas las barbaridades que esa confrontación implicó, entre ellas el apoyo a las criminales/corruptas dictaduras militares, que oprimieron, durante la mayor parte del siglo 20, a América Latina, y el brutal combate a las guerrillas surgidas contra esos regímenes-.

Ahora, Trump está intensificando la nefasta actuación de la CIA, con enfoque prioritario en Venezuela, además del flagrante hostigamiento militar que está llevando a cabo contra el régimen madurista.

Ese asedio está en espiral ascendente, a partir de agosto, en el sector sur del Mar Caribe -frente a la costa venezolana-, supuestamente para frenar los desplazamientos marítimos, del narcotráfico, hacia Estados Unidos.

La escalada pasó, el 2 de setiembre, a la ofensiva, cuando las fuerzas aeronavales gringas destruyeron el primero de una serie de supuestas narcolanchas encaminadas hacia territorio estadounidense -al momento de redactar esta nota, los hundimientos se ubican en 21, y las víctimas fatales, incluidos pescadores artesanales, en por lo menos 80-.

Los ataques puntuales contra supuestas narcolanchas se han mantenido en aguas internacionales, sin incursiones en el mar territorial venezolano, según versiones periodísticas.

Las acciones presuntamente antinarco continuaron en octubre, convirtiéndose, en noviembre en la Operación Lanza del Sur (Operation Southern Spear).

De acuerdo con el anuncio formulado, el 13 de noviembre, en redes sociales, por el vergonzoso ministro de Defensa -según Trump, ministro de Guerra-, Pete Hegseth, la “operación Lanza del Sur defiende nuestra Patria, retira, a narcoterroristas, de nuestro Hemisferio, y asegura a nuestra Patria contra las drogas que están matando a nuestro pueblo”.

“El Hemisferio Occidental es el vecindario de Estados Unidos -y lo protegeremos-”, escribió, además -para que nadie olvide que América Latina es el patio trasero del imperio-.

El diario estadounidense The New York Times (NYT) se encargó de destapar, el 15 de octubre, el conspirativo plan desestabilizador ideado por el régimen estadounidense.

“El gobierno de Donald Trump autorizó en secreto a la CIA a llevar a cabo acciones encubiertas en Venezuela, según funcionarios estadounidenses, lo que intensifica la campaña contra Nicolás Maduro, el líder autoritario de ese país”, reveló el Times.

“Esta autorización es el paso más reciente en la intensificación de la campaña de presión del gobierno de Trump contra Venezuela”, agregó, en la nota informativa que, en las versiones respectivamente en español y en inglés, tituló “El gobierno de Trump autoriza a la CIA acciones encubiertas en Venezuela” (“Trump Administration Authorizes Covert C.I.A. Action in Venezuela”).

“Funcionarios estadounidenses han dejado claro, en privado, que el objetivo final es expulsar a Maduro del poder”, indicó el NYT, además de explicar que “la nueva autorización, permitiría a la CIA llevar a cabo operaciones letales en Venezuela y realizar una serie de operaciones en el Caribe”.

El diario precisó, asimismo, que “la agencia podría emprender acciones encubiertas contra Maduro o su gobierno de forma unilateral o en conjunto con una operación militar más amplia”, y, a continuación, aclaró que “no se sabe si la CIA está planeando alguna operación en Venezuela”.

Este libreto presenta notoria similitud, por ejemplo, con la “Operación Causa Justa” (“Operation Just Cause”), que tropas militares y agentes antinarco estadounidenses perpetraron, en diciembre de 1989, en Panamá, para derrocar y capturar a Noriega, y llevarlo a Estados Unidos para juzgarlo bajo cargos relacionados con narcotráfico.

La brutal invasión -20 de diciembre de 1989 a 31 de enero de 1990- cobró algo más de 500 vidas -mayoritariamente, de panameños-, causó masivo daño material en el país del istmo centroamericano, para que la Administración de Control de Drogas (Drug Enforcement Administration, DEA) capturase al narcodictador -quien, antes de su detención, se había ocultado en la Nunciatura Apostólica (la embajada del Vaticano)-.

27 de junio de 1986 CIJ condena a EEUU en la Haya / Informativo JBS

Esa acción se llevó a cabo al final del primer año del gobierno de George Bush -ex director de la CIA (1976-1977), y ex vicepresidente de Ronald Reagan (1981-1985, 1985-1989).

El Times señaló, respecto a la reciente autorización, a la CIA, para actuar en Venezuela, que “este avance ocurre mientras el ejército estadounidense planea una posible escalada por su cuenta, y mientras elabora opciones para que el presidente Trump las considere, incluyendo ataques dentro de Venezuela”.

También informó que “la CIA tiene desde hace mucho tiempo autoridad para trabajar con gobiernos de Latinoamérica en asuntos de seguridad e intercambio de información”.

“Eso ha permitido a la agencia trabajar con funcionarios mexicanos para atacar a los cárteles de la droga”, indicó, además de precisar que, “sin embargo, esas autorizaciones no permiten que la agencia lleve a cabio operaciones letales directas”.

Respecto a la autoría del plan, reveló que se trata de una “estrategia del gobierno de Trump para Venezuela, desarrollada por el secretario de Estado Marco Rubio con la ayuda de John Ratcliffe, director de la CIA”.

“Ratcliffe ha dicho poco sobre lo que su agencia está haciendo en Venezuela, pero ha prometido que, bajo su dirección, la CIA será más agresiva”, agregó el diario.

Al respecto, señaló que, “durante su audiencia de confirmación (en el Senado estadounidense), Ratcliffe dijo que haría que la CIA fuera menos reacia al riesgo y estuviera más dispuesta a llevar a cabo acciones encubiertas cuando se lo ordenara el presidente”.

Conocida la versión periodística, Trump dijo, el mismo día, que, “sin duda, ahora estamos considerando el territorio terrestre (venezolano), porque tenemos el mar muy bien controlado”.

Respecto a la flota que Trump ha acumulado frente a Venezuela, el NYT precisó, en la nota informativa de octubre, que, “actualmente hay 10.000 soldados estadounidenses ahí, la mayoría en bases en Puerto Rico, pero también un contingente de marines (infantes de marina) en buques de asalto anfibios”.

En cuanto a las naves, señaló que se trata de “ocho buques de guerra de superficie y un submarino”.

Una de la adiciones más recientes es la del portaviones USS Gerald Ford -el mayor de su tipo en la Marina de Estados Unidos-, que fue desplazado, desde su ubicación en aguas europeas, hasta el tropical teatro de operaciones aeronavales trumpistas.

Respecto a los aviones militares, los sobrevuelos no han incluido incursiones en el espacio aéreo venezolano.

Al referirse a los diferentes argumentos esgrimidos por Trump para justificar su planteamiento de que Venezuela, bajo Maduro, representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, el NYT señaló, puntualmente, a la estructura delictiva venezolana denominada Tren de Aragua (TdA).

El periódico mencionó el hecho de que Trump ha afirmado que “miembros de la banda (…) habían sido enviados a Estados Unidos para cometer delitos”, además de que el régimen madurista ha “vaciado sus cárceles en Estados Unidos de América”.

También “proclamó que la banda, formada en una prisión venezolana, era una organización terrorista que ‘llevaba a cabo una guerra irregular’ contra Estados Unidos bajo las órdenes del gobierno de Maduro”, agregó el Times.

Pero el diario aclaró que “una evaluación de la comunidad de inteligencia (estadounidense) realizada en febrero contradijo esa afirmación, detallando por qué las agencias de espionaje no creían que la banda estuviera bajo el control de Maduro”.

El NYT planteó que “un alto funcionario del gobierno de Trump presionó para que se hiciera la evaluación”, y, a continuación, indicó que “la evaluación inicial fue reafirmada por el Consejo Nacional de Inteligencia” (National Intelligence Council, NIC).

“Posteriormente, el director en funciones del consejo, Michael Collins, fue destituido del cargo”, precisó -aportando una prueba más de cómo la mafia Maga no perdona-.

El plan trumpista de infiltración encubierta de la CIA en Venezuela, ha generado críticas, entre otros sectores, en el mundo de la academia, de acuerdo con lo informado, el 16 de octubre, por el medio de comunicación Deutsche Welle (DW).

Arturo López, profesor de Historia Contemporánea en la española Universidad Autónoma de Madrid, dijo, a la plataforma noticiosa alemana, que, por la vía de operaciones encubiertas de la CIA, “se buscan ‘soluciones’ para sustituir a esos gobiernos que no son, digamos, proclives a Estados Unidos o a sus intereses” -lo que indica, entre otras cosas, la plena vigencia de la Doctrina Truman, casi ocho décadas después de formulada-.

También citado por DW, el investigador académico Carlos Pérez, quien se desempeña en el estatal Centro de Investigación y Docencia Económicas (Cide) de México, explicó que “la CIA es uno de los varios instrumentos de política exterior de Estados Unidos”.

“En este momento, parece muy claro que su objetivo es el de derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro -con razón o sin ella-”, agregó.

Pérez precisó, asimismo, que, con ese propósito, el trumpismo argumenta que Maduro está vinculado al narcotráfico, respecto a lo cual expresó que “no es que no haya algo de verdad en ello”, porque “el régimen tiene zonas muy oscuras”.

“Pero estas son representaciones bastante vulgares de una realidad mucho más compleja, como es la del tráfico de drogas en la región”, aclaró, de inmediato.

Por otra parte, “la CIA, como agencia de inteligencia, ha operado en Venezuela -y América Latina-, desde hace décadas, operará en el futuro, y está haciéndolo ahora”, agregó, para reflexionar que, por lo tanto, “no hay nada nuevo desde el punto de vista operativo -y, si lo hay, no lo sabemos-”.

En la visión de Pérez, la diferencia, ahora, radica en que la retórica trumpiana es diferente, y se refiere a “un intervencionismo mucho más claro”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí