Trump se autodeclara ganador, amenaza que “vamos a arreglar nuestras fronteras”

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El reincidente candidato presidencial estadounidense Donal Trump, se adelantó al resultado de la votación, para declararse ganador de la elección llevada a cabo el 5 de noviembre.

Cuando la proyección extraoficial le asignaba 266 votos electorales -cuatro menos de los 270 necesarios para ganar-, Trump aseguró, que había reunido más de 350, para convertirse en el 47 presidente de Estados Unidos.

El Colegio Electoral de Estados Unidos (Electoral College of the United States), es la entidad que determina quién es el ganador de la votación presidencial, ya sea confirmando el resultado de la elección popular, o declarando triunfador al candidato perdedor -como ocurrió en 2016, en el caso de la primera de tres comicios sucesivos en los cuales Trump ha participado-.

En el caso presente, el margen de victoria en el voto popular -el de verdad- fue de tan sólo 5.2 puntos porcentuales -algo más de 67.6 millones de votos (51.2 por ciento), frente a los poco más de 62.3 millones (47.2 por ciento) reunidos por su rival, la demócrata y vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris-.

Al momento de redacción de esta nota, el conteo de votos populares -que determinan los electorales- avanzaba lentamente.

El colegio es, cada cuatro años, integrado 538 representantes de los cincuenta estados más la capital, para determinar -sin perjuicio del resultado de la votación popular-, el ganador de la votación presidencial.

Los estados tienen, cada uno, el mismo número de consejeros que de legisladores -sumados los del Senado y los de la Cámara de Representantes-, y Washington DC -la capital- tiene tres.

Entre los estados con los mayores números de consejeros -quienes emiten los llamados votos electorales-, figuran California (54), Texas (40), Florida (30), Nueva York (28), Pennsylvania (20), y los demás en escala descendente de 19 hasta tres.

El candidato presidencial ganador en cada estado, obtiene los votos electorales correspondientes.

El mínimo número mágico de votos para ganar, en el consejo, es 270.

El colegio se reúne, en general, a mediados de diciembre, momento en el cual confirma la votación popular, o declara ganador al candidato perdedor -lo que, más recientemente, ocurrió en 2016, cuando Trump perdió, por caso tres millones, la votación popular, frente a la demócrata Hillary Clinton, pero reunió 304 votos electorales, frente a los 227 que su adversaria reunió-.

Ahora, la votación popular evidenció la polarización nacional -de hecho, 50/50-, lo que da lugar a dos lecturas políticas: optimista, pesimista.

La optimista: medio país se identifica con la cordura, la racionalidad, el progreso, la igualdad de oportunidades.

La pesimista: medio país se identifica con la insensatez, la irracionalidad, la barbarie, el clasismo.

En el discurso de victoria -cuando había reunido 266 votos electorales, cuatro menos del mínimo necesario para ganar-, Trump se declaró el próximo presidente del país norteamericano, asegurando -sin identificar fuente de la información-, que recibió “por lo menos 358 votos electorales”.

“Quiero agradecer, al pueblo estadounidense, por el extraordinario honor de ser su 47 presidente”, declaró, el ex presidente estadounidense (2017-2021).

En su habitual arrogancia, el megalómano vaticinó que “esta va a ser la era dorada de Estados Unidos”.

“Esta es una magnífica victoria para el pueblo estadounidense, que nos permitirá Hacer a Estados Unidos Grande Otra Vez (Make America Great Again)”, agregó, al recitar el lema de su campaña electoral.

No obstante el tono conciliador que dio a su discurso de aproximadamente 25 minutos, en la sede de su campaña electoral, ubicada en el Centro de convenciones (Convention Center) de la ciudad de West Palm Beach, en el sudoriental estado de Florida, hizo sentir su característica xenofobia.

“Tenemos un país que necesita ayuda, y necesita mucha ayuda”, afirmó, para, a continuación, amenazar que “vamos a arreglar nuestras fronteras”, en alusión al límite terrestre sur, y la crisis humanitaria que allí tiene lugar, con la presencia de cientos de miles de inmigrantes irregulares aspirando a ingresar a Estado Unidos.

“Vamos a arreglar todo, respecto a nuestro país”, siguió afirmando.

“Hemos hecho historia, esta noche, y la razón va a ser, exactamente, eso”, agregó, a continuación.

En declaraciones que formuló, horas antes, a periodistas, inmediatamente después de haber votado -en compañía de su esposa, la eslovena naturalizada estadounidense Melania Trump-, el republicano se mostró inusualmente -quizá, hipócritamente- calmo -y al parecer, sin el habitual maquillaje anaranjado-, aunque dijo que su derrota sería algo que nunca debería ocurrir.

“Me siento muy confiado”, aseguró, para agregar, de inmediato, que “entramos, hoy, con una ventaja muy grande”, y que “los republicanos han tenido presencia fuerte (en los centros de votación)”.

Respecto al trabajo proselitista desarrollado ahora para su candidatura -la tercera, en tres elecciones consecutivas: 2016, 2020, 2024)-, dijo que “ha sido muy buena”.

“Hice una campaña muy buena”, reafirmó, además de plantear que “estuvimos muy bien en la primera, estuvimos mejor en la segunda -pero algo pasó-, y yo diría que esta fue la mejor campaña que hicimos”.

El “algo” que “pasó” fue su derrota, en noviembre de 2020, lo que derivó en su bestial intento de golpe de Estado -el 6 de enero de 2021, dos semanas antes de desalojar la Casa Blanca-.

Interrogado respecto a la posibilidad de que no gane esta elección, respondió -siempre manteniendo la calma -y luciendo una gorra roja con la inscripción de su consigna –“Hacer a Estados Unidos Grande Otra Vez” (“Make America Great Again, Maga”), categóricamente: “eso, nunca tendría que pasar, algo como eso, nunca tendría que pasar”.

En ese sentido, y al criticar el hecho de que -por la mecánica del sistema electoral estadounidense, los resultados de algunos estados quizá no se conozcan sino hasta dentro de algunos días, afirmó -como siempre, sin mencionar fuente-: “estoy oyendo que en ciertos estados (conocer los resultados) va a tomar algún tiempo (…) dicen que voy a ganar el estado, pero que va a tomar un tiempo certificar eso”

Y, en respuesta a otra pregunta, refirmó: “estoy oyendo las mismas cosas que ustedes, pero no van a tener un número, por bastante tiempo”.

“Creo que es un absoluto escándalo, si ese es el caso”, expresó.

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