
El caso «Entrepanes», desarrollado por el profesor José Ramón Padilla del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) en 2021, ilustra cómo una aparente modernización puede desencadenar un conflicto inesperado en una empresa familiar. Juan Camilo Torbay, quien heredó el rol de gerente general de la empresa familiar «Entrepanes» fundada hace más de 50 años en Bucaramanga, enfrentó un desafío significativo al intentar implementar un cambio que parecía obvio y necesario: la instalación de un sistema de GPS en la flota de distribución.
El Impulso Modernizador
Juan Camilo, con la intención de transformar «Entrepanes» en una organización más eficiente , productiva, se asoció con su amigo y compañero de universidad, Luis Emilio Uribe (Lucho), quien asumió el cargo de gerente de comercialización. Ambos identificaron la red de distribución como un área crítica para la modernización. Lucho propuso la instalación de un sistema de información apoyado en tecnología GPS, lo que permitiría una gestión más racional y eficiente de las rutas de distribución. Sin embargo, esta decisión, tomada en secreto, desencadenó una serie de eventos que llevaron a la primera crisis laboral en la historia de la empresa.
El Conflicto: Modernización vs. Tradición
El proceso de implementación del sistema de GPS, realizado durante un fin de semana sin informar previamente a los trabajadores, fue percibido como una amenaza por los empleados, en particular por las veteranas colaboradoras doña Gladys y su hija Sandra Lorena. Madre e hija, quienes tenían una relación profunda con la historia de la empresa, interpretaron la modernización como un intento de reemplazo y desconfianza. Su reacción, compartida con los choferes, desencadenó un conflicto laboral donde la resistencia al cambio se mezcló con el temor a perder la autonomía y la intromisión en la vida personal.
Lecciones y Reflexiones
El caso de «Entrepanes» resalta la importancia de la comunicación y la gestión del cambio en procesos de modernización dentro de empresas con una fuerte cultura organizacional establecida. La falta de diálogo y la percepción de imposición por parte de la dirección pueden convertir un proyecto de mejora en un conflicto que amenaza la estabilidad de la empresa. Juan Camilo, a pesar de sus buenas intenciones, no logró anticipar la resistencia cultural y emocional de sus empleados, lo que resultó en un fracaso del proyecto y la renuncia de Lucho, quien se sintió responsable del conflicto.
En retrospectiva, la situación en «Entrepanes» nos invita a reflexionar sobre cómo las empresas familiares, en su transición hacia la modernización, deben equilibrar las innovaciones tecnológicas con la sensibilidad hacia las tradiciones y el capital humano que ha sostenido la empresa a lo largo de los años. La participación activa de todos los involucrados , una comunicación transparente podrían haber sido claves para evitar el desenlace desafortunado que vivió Juan Camilo y su equipo.






