Rompeolas ideológico francobritánico frena marea derechista en Europa: conservadores muerden polvo electoral en Francia y Reino Unido

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La marea derechista que ha inundado parte de Europa, no pudo superar el rompeolas ideológico establecido este mes por Francia y el Reino Unido, cuyos respectivos electorados frenaron, drásticamente, la amenaza del peligroso extremismo conservador.

De acuerdo con los resultados preliminares de la segunda vuelta electoral parlamentaria llevada a cabo el 7 de julio en Francia, en la Assemblée Nationale (Asamblea Nacional), el centroizquierdista Nouveau Front Populaire (Nuevo Frente Popular, NFP) obtendría de 180 a 215 escaños -de los 577 que constituyen ese organismo legislativo-.

Por su parte, la gobernante y centroderechista coalición Ensemble pour la République (Juntos por la República, RE) reuniría de 150 a 180, mietras que Rassemblement National (Agrupación Nacional, RN) -guarida de los ultraconservadores franceses-, obtendría de 120 a 150.

La tradicional dicotomía derecha-izquierda, en Francia, dio lugar -en la primera vuelta, el 30 de junio- al triángulo político cuyos lados ideológicos son la RN, el NFP, y los RE.

En el marco de esa correlación de fuerzas, y ante el inminente riesgo de que la ultraderecha consolidase su liderazgo, frente a los resultados de la primera vuelta, los dos centros se constituyeron en bloque coyuntural, con el propósito de levantar una barrera para frenar ese amenazante avance extremista -que, en ese momento, parecía indetenible-.

De modo que el NFP y los RE coincidieron en llamar, a sus respectivos electorados, a unirse para detener la ofensiva de la RN, que pasó de ocupar 88 escaños, en la asamblea disuelta por Macron, a estar -en ese momento- en potenciales condiciones de triplicar esa fuerza parlamentaria -demencial pronóstico que, afortunadamente, fue pulverizado en la segunda votación-.

En tal contexto, dirigentes de los dos centros declararon, al conocerse los números iniciales, que, en los casos de circunscripciones donde los candidatos ultraderechistas hubiesen liderado en la primera vuelta, y los centroizquierdistas o centroderechistas hubiesen quedado en tercer lugar, estas candidaturas serán retiradas, para aportar votos a las de segundo puesto.

La votación parlamentaria en Francia se complementa con la llevada a cabo, el 4 de julio, en el Reino Unido, cuyo electorado dio el triunfo al histórico y centroizquierdista Partido Laborista (Labour Party) -fundado en 1900-, frente a su tradicional adversario el derechista Partido Conservador (Conservative Party) -fundado en 1834-.

Su regreso, después de 14 años sin ganar una elección, lo convirtió, nuevamente, en mayoría en la Cámara de los Comunes (House of Commons), organismo parlamentario que, con la Cámara de los Lores (House of Lords) integra el bicameral Poder Legislativo británico.

Los laboristas obtuvieron 412 de los 650 escaños en la cámara baja, mietras que los conservadores reunieron 121, con los primeros en una ventajosa correlación de fuerzas, ya que la mayoría absoluta consiste en 326 bancas, mietras que la mayoría simple se ubica en 180.

El triunfo del laborismo determinó la asunción, como primer ministro, de su dirigente Keir Starmer -cuyo lema electoral fue “Cambio” (“Change”), en referencia a la ininterrumpida sucesión de gobiernos conservadores durante casi una década y media-.

El más reciente gobierno laborista británico, hasta ahora, fue el encabezado por el primer ministro (2007-2010) Gordon Brown, a quien siguieron los conservadores David Cameron (2010-2016), Theresa May (2016-2019), Boris Johnson (2019-2022) -considerado, por su conducta, como el clon local de Trump-, Liz Truss (6 de setiembre a 25 de octubre de 2022) -cuya gestión cubrió efímeros 50 días-, Rishi Sunak (2022-2024) -hijo de inmigrantes de India-.

Los gobiernos de Johnson, Truss, y Sunak fueron considerablemente impopulares, y, según analistas políticos, determinaron el regreso del laborismo como partido gobernante.

Francia fue a segunda vuelta parlamentaria, con la expectativa generada por la barrera contra la ultraderecha.

La primera vuelta -llevada a cabo el 30 de junio-, definió tres competidores centrales con miras a la segunda: extrema derecha, centroizquierda, centroderecha -en orden de caudal de sufragios-.

Esa votación fue la antesala de la decisiva -la segunda-, y resultó según lo previsible: el momentáneo triunfo de la RN.

En la segunda posición, se ubicó el NFP, y, como tercera fuerza, quedaron los RE.

En su fugaz triunfalismo, la agrupación de extrema derecha parecía encaminada a constituirse en mayoría en la asamblea, cuyos 577 escaños -uno por cada circunscripción electoral- estaban en juego en este proceso político -289 de los cuales determinan mayoría absoluta-.

Los datos iniciales colocaron, potencialmente -y dependiendo de los números definitivos, que surgieran de la segunda vuelta-, a la RN como la principal fuerza en la asamblea, con la perspectiva de obtener de 230 a 280 bancas, seguida por el NFP, cuyos asientos estaban, entonces, en el rango de 125 a 165, y los RE, con la aspiración a reunir de 70 a 100 lugares, repartiéndose los demás entre una variedad de fuerzas políticas menores.

Pero la segunda votación desbarató los sueños gobiernistas de la RN, agrupación que, no obstante su derrota, sigue constituyendo una amenaza para la democracia francesa aunque no sea fuerza dominante en la asamblea.

El bicameral Parlement Français (Parlamento Francés) está constituido, asimismo, por el Sénat (Senado) -con mayoría derechista-.

La elección -que debía llevarse a cabo en 2027- fue adelantada, por el centroderechista presidente (2017-2022, 2022-2027) Emmanuel Macron, a raíz del triunfo que los partidos conservadores de Francia -lo mismo que de otros países de la Unión Europea (EU)- lograron en la votación para elegir a 270 integrantes de la estructura parlamentaria de la entidad regional.

La jornada electoral de la UE -llevada a cabo del 6 al 9 de junio-, que se enmarcó en la tendencia global de auge conservador, resultó en la victoria de la derecha y de la ultraderecha, que consolidaron un sólido bloque consistente en alrededor de la mitad de los escaños.

Esa viralización del ultraconservadorismo, se contextualiza en la radiografía que -de momento- muestra el preocupante panorama de avance extremista, con cinco -la quinta parte- de los 27 países de la UE -Czechia (República Checa), Finlandia, Hungría, Italia, Polonia- gobernados por la ultraderecha, mientras en el resto del bloque la derecha mantiene avances.

La reciente votación regional significó victorias nacionales para los respectivos reaccionarismos locales, fenómeno del cual el entorno político francés no estuvo exento
-si bien ahora, de momento, logró frenarlo-.

Políticamente afectado por el auge derechista -traducido, en Francia, en el ascenso de la RN-, Macron anunció, sorpresivamente, la inmediata disolución de la asamblea, y el correspondiente adelanto de la elección parlamentaria, en lo que diversos analistas locales interpretaron como un intento, del centroderechista, por frenar el fuerte avance del sector ultraconservador en el país.

Ante la derrota de la RN en la segunda vuelta, miles de entusiasmados militares de las agrupaciones ganadoras se reunieron en París, en la Place de la República (Plaza de la República), para celebrar alrededor de la monumental estatua de Marianne -la representación de la República Francesa-.

En la plaza que es tradicional escenario para manifestaciones de sectores de izquierda y sindicales, la multitud coreó, con particular intensidad, la consigna “tout le monde déteste les fachos (fascistas)!” (“todo el mundo detesta a los fachos!”).

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