Reflexión sobre el Derecho a la Educación: Un Llamado a la Acción en el Día de San Juan Bosco

0
431

El 31 de enero, celebramos la fiesta de San Juan Bosco, un sacerdote y pedagogo que dedicó su vida a la educación y formación de niños y adolescentes, especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad. Su trabajo incansable sigue siendo un modelo de dedicación y compromiso, no solo con el aprendizaje académico, sino con el desarrollo integral de la persona humana. En un contexto mundial donde las crisis migratorias, las guerras y la pobreza afectan gravemente a la educación, el Papa Francisco nos ha recordado que actualmente más de 250 millones de niños y niñas carecen de acceso a la instrucción. Esta alarmante cifra, expuesta en su vídeo de intención para la oración de enero de 2025, pone de manifiesto una catástrofe educativa de magnitudes globales.

En su mensaje, el Papa destaca el derecho fundamental a la educación para todos los niños y jóvenes, señalando que las situaciones extremas de conflicto y desplazamiento no deben ser excusas para la falta de formación. Este llamado subraya el papel vital de la educación como un medio para dignificar a la persona humana y prepararla para un futuro lleno de oportunidades, pese a los desafíos que enfrentan aquellos que se ven obligados a huir de sus hogares.

Pero la crisis educativa no se limita únicamente a contextos de emergencia. Según el Papa Benedicto XVI, también debemos reflexionar sobre el enfoque de la educación en tiempos de paz. Si reducimos la educación a una mera transmisión de conocimientos técnicos y científicos, sin una base de valores humanos , morales, corremos el riesgo de formar individuos vacíos de sentido y responsabilidad social. La educación, subraya el Papa Benedicto, debe ser un proceso integral que prepare a los jóvenes para enfrentar los retos de la vida, desarrollando en ellos una conciencia de solidaridad, responsabilidad y esperanza.

San Juan Bosco entendió esta visión y dedicó su vida a impartir una educación que formara tanto la mente como el corazón, brindando a los jóvenes la posibilidad de construir un futuro mejor basado en los valores del Evangelio. Su ejemplo sigue siendo un faro de esperanza y una invitación a replantear nuestra manera de abordar la educación en nuestras familias, comunidades, escuelas y en la sociedad en general.

Hoy, en el contexto de la conmemoración de San Juan Bosco, es crucial reflexionar sobre nuestra responsabilidad colectiva en la formación de las nuevas generaciones. La educación no es solo una tarea de los padres o de los maestros, sino una misión compartida entre todos los actores de la sociedad, que debe estar centrada en la dignidad humana y en el respeto a los valores fundamentales que nos guían como cristianos. En tiempos de incertidumbre, que nuestra esperanza se base en el que da sentido a nuestro presente , futuro, y que esta esperanza inspire una educación que prepare a los jóvenes para ser verdaderos agentes de cambio en el mundo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí