Netanyahu lo aclaró en Naciones Unidas: habrá sicariato militar mientras haya jefes guerrilleros que asesinar

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El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu -testaferro del sionismo belicista que gobierna a ese país-, fue claro, en su reciente intervención en la 79 Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas: el sicariato militar se mantendrá hasta eliminar a los jefes de las guerrillas islámicas opuestas al extremista régimen israelí.

Fue la explicación/amenaza que Netanyahu dio, al mundo, respecto a los letales ataques individualizados -bombardeos aéreos, sobrevuelos de drones artillados, ajusticiamientos a balazos-, de los cuales las dirigencias de las terroristas organizaciones políticomilitares Hamas -Harakat al-Muqawama al-Islamiya (en transliteración del árabe: Movimiento de Resistencia Islámica)-, y Hezbollah -(en transliteración del árabe: Partido de Dios)-, vienen siendo blanco.

Hamas opera en la palestina Franja de Gaza, escenario, hace más de un año, de la guerra de exterminio que el régimen de Netanyahu mantiene en ese territorio, al tiempo que Hezbollah funciona en el sur de Líbano -limítrofe con Israel-, desde donde lanza recurrentes ofensivas aéreas, con misiles y drones, contra objetivos en territorio Israeli.

La organización palestina ejerce, desde 2007, el gobierno en Gaza, donde su sector armado -Brigadas Izz al-Din al-Qassam (Izz al-Din al-Qassam Brigades, IQB)- enfrenta, en el terreno, a las Fuerzas de Defensa de Israel (Israel Defense Forces, IDF), ejecutoras del genocidio que el régimen israelí perpetra, en la franja, desde el 7 de octubre de 2023.

Las IQB llevan el nombre del predicador musulmán sirio Izz al-Din al-Qassam (1882-1935), un histórico líder nacionalista árabe quien murió en combate, en territorio palestino, contra efectivos militares del Reino Unido -entonces la potencia administradora de Palestina, más de una década antes de la creación, en 1947, por Naciones Unidas, de los estados israelí y palestino-.

Por su parte, Hezbollah presenta dos componentes centrales: el Consejo Jihad -que dirige sus operaciones militares y de seguridad-, y el partido Bloque Lealtad a la Resistencia -su segmento político, representado, en el parlamento de Líbano, por 15 del total de 128 legisladores-.

La agrupación libanesa adoptó el modelo organizativo creado por el radical ex dictador religioso iraní (1979-1989) ayatola Ruhollah Khomeini, el fundador de la brutal tiranía musulmana que se mantiene en Irán -y que apoya a ambas agrupaciones-.

Al hablar, el 27 de febrero, en la Asamblea General de las Naciones Unidas -cuatro días antes de lanzar la presente ofensiva militar contra Hezbollah, y Líbano-, Netanyahu se refirió, específicamente, a la dirigencia del grupo terrorista -aunque sus afirmaciones se aplican, igualmente, a Hamas y a otras organizaciones políticomilitares islámicas-.

En el podio de la organización mundial, relató -con peligrosa patanería-: “matamos a altos comandantes militares (…) y, después, matamos a sus reemplazos, y, después, a los reemplazos de sus reemplazos”.

“Y continuaremos degradando a Hezbollah, hasta que todos nuestros objetivos estén cumplidos”, garantizó, a continuación, en calidad de amenaza -con alcance a todo el universo políticomilitar de Oriente Medio-.

Lo que el criminal sionismo israelí está haciendo, consiste en combinar la genocida represión masiva que mantiene en Gaza, con el sicariato que -contra jefes principalmente de Hamas y de Hezbollah-, perpetra en la franja y en Líbano, así como en otros países de la región -violando, sin miramiento, soberanías nacionales-.

Ello, en el marco de la internacionalización del conflicto en Gaza, lo que apunta, como objetivo mayor, a construir y consolidar la imperialista hegemonía regional israelí.

Al momento de redactar esta nota, los dos asesinatos más recientes -en la segunda mitad de este año-, son los de Hassan Nasrallah, y Yahya Sinwar, perpetrados, respectivamente, el 28 de setiembre, en la periferia sur de Beirut la capital de Líbano-, y el 17 de octubre, en la sureña ciudad de Rafa, en la frontera de Gaza con Egipto.

Nasrallah -clérigo libanés, cofundador y alto jefe militar de Hezbollah- fue fatalmente herido durante un bombardeo aéreo.

Sinwar -señalado como el principal organizador palestino del ataque de Hamas, el 7 de octubre de2023, contra Israel- fue baleado en la cabeza, cuando estaba herido entre los escombros de un bombardeo, según versiones periodísticas internacionales.

Más temprano este año, las IDF marcaron un nuevo récord en materia de sicariato militar: en el transcurso de aproximadamente 12 horas -desde la noche del 30 hasta la mañana del 31 de julio- eliminaron a un alto dirigente de cada una de esas agrupaciones, en ajustes de cuentas por acciones militares, respectivamente, de Hezbollah y de Hamas, dirigidas a objetivos israelíes -que han resultado en bajas fatales entre la población civil judía, incluidos menores de edad-.

Los líderes marcados entonces fueron Fuad Shukr -cuyo nombre de guerra era al-Hajj Mohsen-, comandante de Hezbollah, asesinado en lo que el régimen israelí definió como “un ataque de precisión”, en un sector de Beirut, e Ismail Haniyeh, jefe del Buró Político de Hamas, quien, mientras se hallaba en la zona norte de Teherán -la capital de Irán-, fue, según la versión de Israel, blanco de “un proyectil aéreo guiado”.

Al referirse, entre otros temas, a ambos asesinatos políticos, Netanyahu ratificó, en el mensaje que dirigió, la tarde del 31 de julio, a los “ciudadanos de Israel”, su política belicista, y advirtió, a sus compatriotas, que el conflicto armado no va a terminar pronto.

“En los primeros días de la guerra, dije que la guerra tomaría tiempo y requeriría que mostremos paciencia”, afirmó, para agregar: “reitero eso, hoy también”.

“Hace meses que no ha habido una semana en la cual no nos hayan dicho -en el país y en el exterior- que terminemos la guerra”, siguió planteando.

“‘Terminen la guerra’, porque hemos agotado lo que puede lograrse, y, en todo caso, ‘es imposible ganar’”, narró, a continuación.

Asimismo, planteó una de las manipuladoras excusas guerreristas -que son muchas, e inaceptables-: “si hubiésemos cedido a esa presión, no habríamos eliminado a altos líderes de Hamas y a miles de terroristas, no habríamos destruido la infraestructura terrorista ni la infraestructura subterránea de Hamas”.

“Y les digo: esto no fue fácil, tuve que rechazar presión muy grande”, reafirmó, a continuación.

“Pero, por encima de todo, logramos esto por (la acción de) nuestros combatientes -lo mismo reservistas que conscriptos- en las IDF, la Policía, la ISA, y el Mossad”, explicó, para agregar que “no cedieron”,

Netanyahu aludió así, además de las fuerzas militar y policial, a la Agencia de Seguridad de Israel (Israel Security Agency, ISA), más conocida como Sherut ha-Bitaẖon ha-Kali (Shabak) -en transliteración del hebreo: Servicio General de Seguridad (General Security Service)-.

También se la conoce por el nombre abreviado Sherut ha-Bitaẖon (Shin Bet) -en transliteración del hebreo: Servicio de Seguridad (Security Service)-.

El lema de este criminal aparato de seguridad es: “Magen we-lo Yerae” (“El escudo invisible”).

El jefe del régimen Israeli se refirió, en su alocución de julio, igualmente, a la islámica organización políticomilitar Ansar Allah (en transliteración del árabe: Seguidores de Dios) -popularmente conocida como al-Hūthiūn (en transliteración del árabe: Movimiento Houthi).

La organización -de naturaleza terrorista- fue fundada en 1994, en Saada, en el extremo noroeste de Yemen -país ubicado en la zona sur de la Península Árabe, del cual fue la capital -, y tomó su nombre de la etnia Houthi, que habita el sector norte de Yemen, segmento de población al cual pertenece la mayoría de los dirigentes de la organización.

El Movimiento Houthi, con base de operaciones en la noroccidental ciudad de Sana’a -la presente capital nacional-, opera, principalmente, en la franja fronteriza norte -el límite terrestre, de 1,307 kilómetros, con Arabia Saudita-, y es respaldado por la dictadura religiosa iraní.

El grupo viene llevando a cabo, desde el inicio de la guerra en Gaza -y en protesta contra esa invasión militar- ataques contra naves civiles en aguas regionales -Mar Rojo, Golfo de Aden, Estrecho de Bab El-Mandeb- para tratar de alterar la navegación comercial mundial en el área.

En respuesta, bombarderos B-2 Spirit -tipo stealth- de la Fuerza Aérea de Estados Unidos destruyeron, el 17 de octubre, “reforzadas instalaciones subterráneas de almacenamiento de armas”, informó, ese día, el secretario de defensa estadounidense, Lloyd Austin.

La denominación stealth (que, en inglés, significa, entre otras acepciones, clandestino, encubierto, secreto), responde al hecho de que los bombarderos de esa categoría son diseñados tecnológicamente para evitar detección por radar u otros medios de rastreo.

Al iniciar, en el mensaje del 31 de julio, la narración oficial de los “demoledores golpes” antiterroristas, Netanyahu indicó que, “hace tres semanas, atacamos al jefe de Estado Mayor de Hamas, Muhammad Deif, hace dos semanas, atacamos a los Houthis -en uno de los más distantes ataques de la Fuerza Aérea-, y ayer (30 de julio), atacamos al jefe de Estado Mayor de Hezbollah, Fuad Shukr, también conocido como Mohsin”.

El gobernante israelí reafirmó, respecto a Shukr, que, “en el ataque de ayer, eliminamos al segundo de Nasrallah”, en alusión al clérigo libanés Hassan Nasrallah, quien se desempeñó como secretario general de Hezbollah, desde 1992, hasta su reciente asesinato.

Los asesinatos políticos son una práctica israelí, de extensa secuencia, que data de hace algo más de medio siglo, y que ha tenido, como una de sus más evidentes consecuencias, la eliminación física de más de una decena de dirigentes palestinos.

Tales atentados han tenido, como objetivos específicos, a altos líderes de Hamas, Hezbollah, así como de agrupaciones históricas tales como la icónica Organización para la Liberación de Palestina (OLP), los frentes Democrático por la Liberación de Palestina (Fdlp) y Popular para la Liberación de Palestina (Fplp), Brigadas Qasam, Jihad Islámica Palestina (JIP), Septiembre Negro.

La OLP (en árabe: Munaẓẓamat at-Taḥrīr Filasṭīniyya) -cuyo máximo líder fue el emblemático Yasser Arafat (1929-2004)- fue fundada en 1964, como organización guerrillera/política, y, tras anunciar, en 1973, la adopción de la diplomacia como medio de acción, fue, ese año, reconocida, por Naciones Unidas, como entidad representante del pueblo palestino, obteniendo el estatus de organización observadora en el organismo mundial.

La lista de ajustes de cuenta es larga -y, obviamente, no está cerrada-, culminando, de momento, con Nasrallah y Sinwar.

Pero el matón guerrerista Netanyahu recibió una dosis de su criminalidad, cuando, según versiones periodísticas, un dron, al parecer dirigido a la residencia del primer ministro, estalló en el aire, la mañana del 19 de octubre.

Citando una fuente oficial, el periódico The Times of Israel -medio de comunicación israelí que se publica en inglés- infirmó, ese día, que “un dron, disparado por Hezbollah desde Líbano, que estalló en la central localidad costera de Caesarea, temprano el sábado, iba dirigido al hogar privado del primer ministro Benjamin Netanyahu, indicó su oficina”.

“Ni el primer ministro ni su esposa estaban presentes, y no se informó sobre heridos”, agregó el Times.

“La breve declaración de la oficina de Netanyahu fue conocida después de que las IDF dijeron que ‘un edificio fue impactado’ en la exclusiva localidad”, precisó.

Por su parte, Netanyahu afirmó, en una desafiante declaración que emitió horas después, vía redes sociales, que “el intento de Hezbollah, proxy de Irán, por asesinarnos a mí y a mi esposa, hoy, fue un serio error”.

“Esto no me disuadirá, ni al Estado de Israel, de continuar nuestra justa guerra contra nuestros enemigos, para asegurar nuestro futuro”, agregó.

“Les digo esto, a Irán y a sus proxies en su eje del mal: Cualquiera que trate de dañar a los ciudadanos de Israel, pagará un precio pesado”, planteó, a continuación.

“Continuaremos eliminando a los terroristas y a quienes los envíen”, amenazó, de inmediato.

“Israel está dispuesta a lograr todos nuestros objetivos de guerra, y a cambiar la realidad de seguridad en nuestra región, para generaciones por venir”, advirtió, además.

Netanyahu sintió, brevemente -aunque sin las brutales consecuencias-, lo que algo más de dos millones de palestinos bestialmente agredidos sienten desde el 7 de octubre de 2023: la brutal incertidumbre, y el miedo, que los bombardeos causan.

La diferencia es que los palestinos -mayoría de niños y mujeres- soportan una guerra genocida, enmarcada en una política de tierra arrasada, contexto en el cual, los asesinos invasores -los sicarios militares de Netanyahu- imponen la ley del más fuerte.

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