Por si las hordas militares no fuesen suficiente, el belicista/corrupto primer ministro de Israel, Benjamin “Bibi” Netanyahu, decidió sumar pandillas a su criminal accionar en la palestina Franja de Gaza.
Numerosas estructuras delictivas pasaron a ser financiadas por el régimen sionista israelí, en un esfuerzo de la camarilla judía gobernante, para mantener el genocidio contra la población gazatí, con la excusa de combatir al terrorista movimiento político militar palestino Harakat al-Muqawama al-Islamiya (en transliteración del árabe: Movimiento de Resistencia Islámica, Hamas) -gobernante en Gaza-.
La iniciativa no es original de Netanyahu y su grupo guerrerista, ya que fue exitosamente implementada, el siglo pasado, por otros criminales en el poder.
Un caso paradigmático es el de Guatemala, donde, en el marco de la guerra (1960-1996) entre las Fuerzas Armadas y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (Urng), la cúpula militar financió y creó maras -estructuras delictivas que operan en el violento Triángulo Norte de Centroamérica: El Salvador, Guatemala, Honduras-.
Algunas de esas agrupaciones han sido semillero de sicarios paramilitares, asignados a perpetrar, por ejemplo, ejecuciones políticas.
Así fue reclutado Noel de Jesús Beteta, quien asesinó, la noche del 11 de setiembre de 1990 -asestándole 21 puñaladas-, a la valiosa y valiente antropóloga guatemalteca Myrna Mack
-autora de un exhaustivo estudio, académico y de campo, sobre la brutal represión militar, durante la guerra interna, contra comunidades indígenas, con las cuales convivió-.
Beteta, un marero particularmente violento, fue integrado a un impune y masivamente temido escuadrón paramilitar.
El proceso implicó un veloz lavado de imagen, consistente en incorporarlo, temporalmente, a la Policía Nacional Civil -desempeñando inofensivas tareas burocráticas-, para, a continuación, trasladarlo al militar Estado Mayor Presidencial -estructura oficialmente encargada de la seguridad del presidente y su familia, pero extraoficialmente proveedora de sicarios paramilitares-.
En el caso de Gaza, las pandillas proisraelíes combaten a Hamas, además de que generan terror en la población, en el contexto de genocidio que, hace más de dos años, perpetran las Fuerzas de Defensa de Israel (Israel Defense Forces, IDF) en ese sector del violento Oriente Medio.
Se trata de una variopinta red de estructuras armadas -por ejemplo, grupos delincuenciales, clanes familiares, colectividades étnicas, agrupaciones político militares-.
Su accionar, por una parte, agudiza la inestabilidad que impera en la Franja, y, por otra, impide la consolidación de unidad contra el intervencionismo israelí -componentes, ambos, que son esenciales para que el sionismo guerrerista imponga su dominio-.
De acuerdo con investigaciones de campo, esas agrupaciones son responsables, entre otras acciones delictivas, del permanente saqueo de ayuda humanitaria que el régimen de Netanyahu, sistemáticamente, atribuye a Hamas -señalando, a esa organización, como causante de la hambruna a la cual, en realidad, el gobierno y las fuerzas armadas israelíes someten, hace meses, a la población gazatí-.
En ese sentido, el no gubernamental Stimson Center -estadounidense tanque de pensamiento- informó, el 27 de octubre, sobre la existencia de “milicias, redes de clanes, y grupos delictivos que desafían la autoridad de Hamas, en Gaza”.
“Aunque ninguno de esos actores compite con Hamas, en poder ni en organización, su presencia agrega capas de inestabilidad el ambiente altamente volátil de Gaza, mientras el cese del fuego con Israel, que entró en vigencia el 10 de octubre, permanece extremadamente frágil”, agregó.
El centro hizo, así, referencia al acuerdo de alto al fuego que, impulsado por Estados Unidos, y aceptado por Israel y por Hamas, es recurrentemente violado por ambos actores centrales en el brutal conflicto armado que tiene lugar, desde el 7 de octubre de 2023, en la Franja.
Esa mañana, Hamas llevó a cabo un ataque terrorista, en territorio de Israel, matado a unas 1,200 personas y tomando como rehenes a 250 judíos israelíes y de otras nacionalidades -incluidas mujeres-.
El “Plan exhaustivo del Presidente Donald J. Trump para terminar el conflicto en Gaza” (“President Donald J. Trump’s Comprehensive Plan to End the Gaza Conflict”) -según la presentación del texto, el 29 de octubre, enredes sociales, por parte de la Casa Blanca- apunta a lograr el fin del conflicto armado, no con propósitos humanitarios sino con una meta lucrativa.
Se trata de construir, en ese lugar devastado por los bombardeos israelíes, lujosa infraestructura turística, creando lo que, según la definición de Trump, será la “Riviera de Oriente Medio” -en alusión a las riveras respectivamente ubicadas en el sur francés y en el limítrofe noroeste italiano-.
Según el plan, “Gaza será nuevamente desarrollada”, proceso que a ser dirigido por una estructura gubernamental provisional palestina que estará, a su vez, bajo la supervisión de una entidad internacional, también transitoria, que será dirigida nada menos que por Trump.
“Gaza será gobernada bajo la gobernanza temporal de transición de un comité tecnocrático apolítico palestino, responsable de encargase de la administración cotidiana de los servicios públicos y las municipalidades, para el pueblo de Gaza”, indica el texto.
“Este comité será constituido con calificados expertos palestinos e internacionales, bajo fiscalización y supervisión por parte de un nuevo organismo internacional de transición -la “Junta de la Paz” (Board of Peace)-, que será encabezado y presidido por el presidente Donald J. Trump, con otros miembros y jefes de Estado a ser anunciados”, agrega.
“Este organismo establecerá el marco y administrará el financiamiento para el nuevo desarrollo de Gaza”, señala, asimismo.
El plan también prevé, respecto a las estructuras políticomilitares locales, que “Hamas y otras facciones carecerán de cualquier papel en la gobernanza de Gaza, directamente, indirectamente, ni en ninguna forma”.
Asimismo, que “toda infraestructura militar, terrorista, y de ofensiva -incluidos túneles e instalaciones de producción de armas- será destruida y no reconstruida”.
Además, “habrá un proceso de desmilitarización de Gaza bajo la supervisión de monitores independientes, que incluirá que las armas queden permanentemente más allá del uso”.
Ante la realidad en el terreno, lo que está en el papel se presenta, en el mejor de los casos, extremadamente difícil de concretar.
Al respecto, el Stimson Center advirtió, en su análisis que “el mapeo del ecosistema de facciones armadas en Gaza es difícil, conceptualmente y empíricamente”, ya que “un reto clave radica en la definición de qué es lo que, en Gaza, constituye una ‘milicia’”.
“Filiaciones fluidas, identidades superpuestas, y jerarquías informales desdibujan las fronteras entre facciones armadas organizadas, redes de clanes, y asociaciones delictivas”, explicó.
“Muchos de estos actores son altamente adaptables, y operan a la sombra de Hamas, y de otra facción militante que data de décadas: la Jihad Islámica Palestina (Palestinian Islamic Jihad, PIJ)”, agregó, a manera de ejemplo.
Jihad es una palabra árabe que significa “esfuerzo” o ‘lucha”, y que, frecuentemente, se refiere a “hacer la guerra” o “guerrear”.
El centro utilizó la denominación popular, y más breve, del Movimiento de Jihad Islámica en Palestina (en transliteración del árabe: Harakat al-Jihad al-Islāmi fi Filastīn), una organización paramilitar palestina constituida en 1981.
También señaló que “algunos grupos han surgido o se han reafirmado recientemente”, y que “muchos son respaldados por autoridades israelíes quienes ven la fragmentación palestina como una manera de contener a Hamas, y perpetuar la ocupación por parte de Israel”.
“Es possible identificar por lo menos una docena de grupos palestinos armados, además de Hamas y PIJ”, aseguró el centro, para, a continuación, aclarar que “varían ampliamente en orientación ideológica, grados de organización, y filiaciones externas con actores estatales y no estatales, incluyendo a Israel, el Estado Islámico (Isis), y facciones palestinas en Cisjordania”.
La oenegé hizo, así, mención de la organización políticomilitar Estado Islámico (Islamic State, IS) -en transliteración del árabe ad-Dawlah al- Islāmiyah-, también conocida como Estado Islámico de Iraq y Siria (Islamic State of Iraq and Syria, Isis).
Igualmente se refirió a Cisjordania, la mayor de las dos extensiones territoriales del Estado de Palestina -creado en 1947, por Naciones Unidas, pero que el sionismo gobernante en Israel no solamente se niega a reconocer sino que trata de eliminar-.
Separadas por territorio israelí, Cisjordania y la Franja de Gaza son los sectores
-respectivamente, oriental y occidental- palestinos.
Cisjordania -mencionada, asimismo, como la Margen Occidental, o la Ribera Occidental (West Bank)- limita, en el norte, el oeste, y el sur, con Israel, y en el este, con Jordania
-territorialmente separadas, ambas, por el Río Jordán y el Mar Muerto-.
Gaza es fronteriza, en el norte y el este, con Israel, y, en el sur, con Egipto, además de que
es bordeada, en el oeste, por el Mar Mediterráneo.
Cisjordania, establecida sobre 5,640 kilómetros cuadrados -con algo menos de 3.2 millones de habitantes-, es el área mayor, mientras Gaza cubre apenas 365 kilómetros cuadrados -y su población es de poco más de 2.1 millones, desplazada, en un noventa por ciento, por la guerra genocida en desarrollo hace poco menos de dos años-.
La relación gente/territorio hace que la Franja sea una de las regiones más densamente pobladas a nivel mundial: unas seis mil personas por kilómetro cuadrado.
Respecto a las estructuras criminales en Gaza, el medio de comunicación británico Sky News informó, puntualmente, que una investigación periodística que llevó a cabo, “reveló nuevos detalles sobre el respaldo de Israel a un grupo rebelde palestino con vínculos extremistas y una historia de saqueo a camiones de transporte de ayuda (humanitaria)”.
“Mientras negociadores debaten quién administrará a Gaza, después que termine la guerra, Israel ya está dando forma a una nueva realidad en el terreno”, agregó, a continuación.
“En semanas recientes, varias milicias tribales han declarado lealtad a Yasser Abu Shabab, el jefe de una pandilla que se dedicaba al saqueo, y que se ha posicionado como el futuro gobierno de Gaza”, precisó.
“La Unidad de Datos e Investigación Forense (Data and Forensics Unit) de Sky, ha seguido a Yasser Abu Shabab y sus hombres, por meses, rastreando sus movimientos, vehículos, armas, e identidades”, relató.
“Nuestra investigación ha hallado que su milicia recibe alimentos de la Fundación Humanitaria de Gaza (Gaza Humanitarian Foundation), a pesar de la declarada imparcialidad de la organización asistencia financiada por Estados Unidos”, reveló.
“Y, en una entrevista exclusiva con Sky News, uno de los altos comandantes de Yasser Abu Shabab, y soldado de las IDF sirviendo en la frontera de Gaza, detalló cómo Israel les permite contrabandear dinero en efectivo, armas, y automóviles, hacia Gaza”, señaló, de inmediato.
La plataforma noticiosa indicó, igualmente, que “expertos dicen que el apoyo de Israel a tales grupos tiene la intención de ‘dividir y conquistar’, y de asegurar que mantiene un nivel de control en Gaza, cualquiera sea el futuro”.
“En medio de los campos de escombros en el sur de Gaza, hay 50 hectáreas de extensiones rurales y elegantes residencias”, donde, “a diferencia de otras partes de Gaza, los residentes tienen amplio abastecimiento de comida”, además de que “instalaciones médicas, una escuela, y hasta una mezquita (templo islámico) fueron construidas en meses recientes”, indicó.
En tal contexto, “en redes sociales, residentes (de ese lugar) muestran fajos de dinero en efectivo, nuevos teléfonos inteligentes, y motocicletas de cross importadas”, siguió revelando.
“Este pequeño vecindario es la sede de las Fuerzas Populares (Popular Forces), la ex pandilla saqueadora de Yasser Abu Shabab que ahora, con respaldo de Israel, espera arrebatar, a Hamas, el control de la Franja de Gaza”, agregó.
Las FP -cuyo nombre en árabe es al-Quwwāt ash-Sha’biyya-, también conocidas como Servicio Antiterrorista (Anti-Terror Service), son una organización palestina opuesta a Hamas.
“En diálogo exclusivo con Sky News, un alto comandante de las Fuerzas Populares dice que alrededor de 1,500 personas están actualmente viviendo en la base, incluidos 500-700 combatientes”.
“Hassan Abu Shabab, familiar y amigo de infancia de Yasser, dice que el reclutamiento de nuevos milicianos, en semanas recientes, ha ampliado las fuerzas del grupo, en toda Gaza, a alrededor de 3,000”, indicó el medio de comunicación.
“La ubicación de la base es estratégicamente importante: está en la ruta por la cual deben viajar los camiones de transporte de ayuda cuando entran a Gaza a través del cruce de Kerem Shalom, una ruta que las autoridades asistenciales han nombrado ‘Callejón de los Saqueadores’”, señaló.
Sky News agregó que “un informe interno de Naciones Unidas, fechado en noviembre de 2024, identificó a Yasser Abu Shabab y su pandilla como ‘los más influyentes interesados detrás del sistemático y masivo saqueo de convoyes (de ayuda humanitaria)’”.
“Hassan Abu Shabab reconoce que el grupo está involucrado en saqueo de camiones y contrabando de cigarrillos, aunque dice que solamente atacan camiones comerciales que creen que abastecen a Hamas”, según la misma versión periodística.
El informante agregó que “Hamas nos acusó de robar los cargamentos, cuando, en realidad, estábamos trayéndolos para nuestras familias y para distribuirlos”.
“Sí, hubo algunas fallas, con alguna gente que ha vendido cosas, de acuerdo, pero las cosas escalaron, hombre de Hamas vinieron y mataron a mis primos”, planteó.
Sky News también informó que “ha habido numerosas versiones de choques fatales entre hombres de Abu Shabab y Hamas, que lo ha declarado como buscado”.
Hassan también relató que “fue después de que esos choques empezaron, que Israel empezó a coordinar con Yasser Abu Shabab, para contrabandear dinero en efectivo, comida, armas, y vehículos, para uso en sus batallas contra Hamas”.
El medio de comunicación agregó que “él dice que esos abastecimientos son donados por miembros de la tribu beduina (nómada) Tarabin, a la cual pertenecen Yasser Abu Shabab y sus tenientes, en Israel, Egipto, y Jordania “ (los dos últimos países son limítrofes con el primero, respectivamente, al suroeste y al este).
“Para que esos abastecimientos entren a Gaza, dice Hassan, hay que presentar solicitud a una ‘oficina de coordinación’, administrada por la Autoridad Palestina, que, entonces, se comunica con Israel y varios estados árabes, para asegurar el ingreso, de los abastecimientos, a Gaza”, explicó.
“‘Esa oficina es, básicamente, una sala de comunicación (…) con la seguridad egipcia, con la seguridad nacional israelí, con la seguridad nacional jordana’, dice Hassan, agregando que ese mecanismo fue creado, específicamente, para uso por parte de las Fuerzas Populares”, agregó Sky News.
El mecanismo, “nos proporciona armas, y dinero, y todo lo que nuestro pueblo y nuestras fuerzas necesitan”, indicó Hassan.
También reveló que “la comida es proporcionada, sin cargo, por un número de ‘donantes’, incluido el controversial grupo asistencial Fundación Humanitaria de Gaza (Gaza Humanitarian Foundation, GHF), apoyada por Estados Unidos”, y agregó que las Fuerzas Populares retienen parte de los alimentos, para sí, y distribuyen el resto, dentro de Rafah.
Sky News también citó a un soldado de las IDF, un beduino musulmán, a quien identificó solamente con el nombre ficticio “Sami”.
En declaraciones que formuló desde su base, en el sector del puesto fronterizo de Kerem Shalom -ubicado en el punto de convergencia de las fronteras de Egipto, Gaza, Israel, en el extremo sur de la Franja-, Sami confirmó que ”Israel facilita el abastecimiento de comida, armas, y dinero en efectivo, a las Fuerzas Populares.
El soldado precisó que su batallón -la Unidad 585 de las IDF- se encuentra habitualmente posicionado en el cruce fronterizo de Kerem Shalom, por donde los abastecimientos para Yasser Abu Shabab son contrabandeados.
Igualmente, dijo que esa cooperación se tramita, “principalmente, a través de (el servicio de seguridad israelí) Shin Bet, o alguna oficina”.
Sky News agregó que Sami se siente “orgulloso del apoyo que Israel está proporcionando a Yasser Abu Shabab y sus seguidores, quienes, mayoritariamente, también son beduinos”.
El soldado reveló que “Israel lo ayuda, le da grabadas, le da dinero, le da vehículos, le da comida, le da todo tipo de cosas”.
De Acuerdo con la misma versión periodística, “Sky News encontró prueba, en video, de numerosas plataformas de carga con alimentos de la GHF en el campamento de Yasser Abu Shabab, incluidos algunos con su empaque intacto”.
El medio agregó que, “al presentársele nuestros hallazgos, una persona portavoz de la GHF dijo que ‘todos los gazatíes merecen ser alimentados con dignidad, incluidos aquellos en áreas controladas por las Fuerzas Populares’”.
Sky News también dialogó con Amjad Iraqi, analista político del no gubernamental Grupo Internacional de Crisis (International Crisis Group) –oenegé que se identifica como una “organización independiente que trabaja para evitar guerras y dar forma a políticas que construyan un mundo más pacífico”-.
Iraqi -especializado en el tema Israel/Palestina- planteó que “el uso de las Fuerzas Populares, por parte de Israel, contra Hamas, refleja la manera en la cual, anteriormente, apoyó a Hamas contra Fatah, su rival de siempre”.
Fundado en 1958, por el emblemático líder palestino Yasser Arafat (1929-2004), Fatah
-como se conoce al Movimiento de Liberación Nacional de Palestina (en árabe: Harakat Al-Tahrir Al-Watani Al-Falastini)-.
Fatah -sigla, a la inversa, del nombre completo del movimiento- es un segmento principal de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) -fundada, en 1964, también por Arafat-, y es presidida por Mahmoud Abbas, quien, simultáneamente, encabeza la Autoridad Nacional Palestina (ANP), agrupación administrativa que, fundada en 1994, gobierna, desde ese año, Cisjordania-.
De acuerdo con lo explicado por Iraqi, “la idea es que, cuanto más sea posible remover la hegemonía de cualquier (facción) en particular, más difícil será, para la sociedad, resistir la ocupación”.
Sobre este punto, Sky News entrevistó, igualmente, a Neve Gordon, profesor israelí de Derecho Internacional en la británica Queen Mary University.
Gordon coincidió con Iraqi en plantear que esa estrategia del sionismo gobernante en Israel apunta a “dividir y conquistar”.
“La idea (…) es tratar de convertir a Gaza, en un territorio controlado por caudillos de la guerra (warlords), en diferentes partes, de modo que no haya unidad entre los palestinos”, explicó.
“Podemos ver qué es lo que pasa a países que son divididos por caudillos de la guerra, y el |tipo de luchas internas que surgen, y, frecuentemente, duran años o décadas”, agregó.
En el caso de Gaza, las Fuerzas Populares -cuyos combatientes son alrededor de 700- manejan una alineación de numerosos grupos armados, para una fuerza total estimada, según diferentes cálculos, en alrededor de tres mil efectivos.
También hay que tener en cuenta que Hamas es, en realidad, un aliado del sionismo para impedir la consolidación del Estado de Palestina, y para contrarrestar a la Autoridad Nacional Palestina, que gobernó la totalidad del Estado de Palestina -Gaza y Cisjordania-, hasta 2007, cuando la rival agrupación armada tomó el poder en la Franja.
En declaraciones que formuló durante una reunión de los parlamentarios del derechista partido Likud -que dirige-, reproducidas por el diario israelí Haaretz, el 9 de octubre de 2023 -dos días después de iniciado el genocidio en Gaza-, el corrupto Bibi planteó, reveladoramente: “quien quiera frustrar el establecimiento de un estado palestino, tiene que apoyar el fortalecimiento de Hamas, y la transferencia de dinero, a Hamas”.
Para que no hubiese lugar a ninguna duda, precisó, también reveladoramente: “esto es parte de nuestra estrategia: aislar, a los palestinos en Gaza, de los palestinos en Cisjordania”.
Por su parte, el diario The Times of Israel (ToI) reveló, en un artículo analítico, difundido el 8 de octubre -y citado por la plataforma canadiense de investigación y análisis Global Research-, que “Hamas fue tratado como socio en detrimento de la Autoridad Palestina, para impedir que Abbas se moviese hacia la creación de un Estado palestino”.
El ToI se refirió al máximo dirigente de la Autoridad, Mahmoud Abbas, quien, desde 2005, es su presidente, lo mismo que del Estado de Palestina -cargo, el segundo, que ejerce solamente en Cisjordania, a causa de la toma del poder, por parte de Hamas, en Gaza-.
“Hamas fue promovido, de grupo terrorista, a organización con la cual Israel llevó a cabo negociaciones, a través de Egipto, y a la cual le fue permitido recibir maletas conteniendo millones de dólares, de Qatar, a través de los cruces (fronterizos) de Gaza”, agregó el ToI.
En declaraciones que formuló durante una reunión de los parlamentarios del derechista partido Likud -que dirige-, reproducidas, por el diario israelí Haaretz, el 9 de octubre de 2023 -dos días después de iniciado el genocidio en Gaza-, el corrupto Bibi planteó, reveladoramente: “quien quiera frustrar el establecimiento de un estado palestino, tiene que apoyar el fortalecimiento de Hamas, y la transferencia de dinero, a Hamas”.
Para que no hubiese lugar a ninguna duda, precisó, también reveladoramente: “esto es parte de nuestra estrategia: aislar, a los palestinos en Gaza, de los palestinos en Cisjordania”.
En el marco del más reciente acuerdo de cese del fuego -el que, promovido por Estados Unidos, rige, precariamente, desde el 10 de octubre-, los grupos terroristas palestinos usados por Israel están perpetrando, en la Franja, asesinatos políticos y otras acciones terroristas que amedrentan a la población.
The Palestine Chronicle (PC) -medio de comunicación especializado en temas de Oriente Medio, con sede en el estado de Washington, en el noroeste estadounidense- presentó, e13E de octubre, una clara visión del panorama actual en Gaza.
Las principales “fuerzas milicianas que Israel ha respaldado, contra Hamas, han escalado sus ataques tanto contra civiles como contra fuerzas de seguridad alineadas con Hamas”, señaló, en el análisis que tituló “De caudillos de la droga a escuadrones de la muerte: la guerra de Israel en Gaza continúa a través de pandillas colaboradoras” (“From Drug Lords to Death Squads: Israel’s Gaza War Continues through Collaborator Gangs”).
Aunque en el marco del acuerdo han, en gran medida, cesado el fuego, “las fuerzas de seguridad israelíes (…) están ahora urdiendo una conspiración, usando colaboradores, en toda Gaza, como parte de la continuación del genocidio”, reveló, con plena precisión.
“Esto incluye usar a esas pandillas criminales para ejecutar a civiles, asesinar a miembros de fuerzas de seguridad, y hasta asesinar a periodistas”, señaló, a continuación.
“Esos grupos milicianos están ubicados en toda la Franja de Gaza, pero cada ala de esta coalición anti-Hamas de escuadrones de la muerte respaldados por Israel es responsable de administrar territorio”, agregó.
En referencia a lo que describió como “la visión israelí para Gaza”, PC informó que “los israelíes están, ahora, permitiendo que estos grupos militantes operen desde el territorio que su ejército sigue ocupando en Gaza, proporcionándoles cobertura con drones, y (…) listas de sicariato que parecen incluir a destacados periodistas”.
“Como estrategia, esto significa respaldar, a esos escuadrones de la muerte colaboradores, para que hagan el trabajo sucio de Israel sin que (los israelíes) muevan un dedo”, reflexionó, en calidad de denuncia.
“Tel Aviv (Israel) y sus propagandistas pueden, entonces, señalar a los choques (armados) como una ‘guerra civil palestina’ o un ‘levantamiento anti-Hamas’, cuando, en realidad, están (los israelíes) usando a esas fuerzas para hacer sus atentados directos”, explicó.
“No solamente el pueblo de Gaza desprecia a esas pandillas criminales -porque cometen robo armado, extorsión, venta de droga, ayudan en los robos, el asesinato de civiles, y colaboran con los militares que están cometiendo un genocidio- sino que esos grupos son dirigidos por gente que tiene algunas de las peores reputaciones imaginables”, señaló PC.
“Lo que probablemente ocurra ahora, es que esos escuadrones de la muerte continuarán llevando a cabo asesinatos, robos, y ataques por órdenes de los militares israelíes, mientras la resistencia palestina y las fuerzas de seguridad internas los cazan”, vaticinó.
“En medio de eso, habrá intentos por sembrar caos, desestabilizar la situación de seguridad, y también publicar propaganda para aseverar que Hamas está llevando a cabo abusos”, siguió pronosticando.
“Los propagandistas israelíes ya están usando viejos videos, falsos videos, o caracterizando malintencionadamente hechos para sostener que Hamas está reprimiendo un levantamiento de la sociedad civil”, agregó, para aclarar que, “no obstante, eso tendrá poco impacto en los palestinos en Gaza”.
PC advirtió que, sin embargo, “las formas más perniciosas de propaganda vendrán de palestinos quienes dicen estar con el pueblo de Gaza, pero son apologistas del régimen israelí, y cuyo trabajo consiste en causar división”.
“Esos propagandistas -la mayoría de los cuales vive en Estados Unidos-, trabajarán duro para distribuir falsa propaganda, en un intento por sembrar caos y promover narrativas israelíes”, aseguró.
“Los israelíes están tratando de encender un conflicto proxy (indirecto), después de que no lograron derrotar militarmente a decenas de grupos palestinos de resistencia en Gaza”, denunció.
Está claro que Netanyahu podrá decir que acepta los acuerdos de paz que vayan surgiendo
-y que, al igual que Hamas, sistemáticamente violará-, porque el objetivo primario del sionismo guerrerista/imperialista es uno: acorralar o expulsar a los palestinos, para anexar Palestina, y construir la Gran Israel.







