Impulsando la Educación y la Salud en la Cárcel de Mujeres

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La Dra. Katherine Solís Cordero, docente e investigadora de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Costa Rica (UCR), ha realizado un trabajo notable en la cárcel de mujeres, enfocándose en la salud colectiva y la educación para el desarrollo de habilidades parentales. Como enfermera, académica, ha dedicado los últimos dos años de su carrera a mejorar las condiciones de vida, el bienestar de las mujeres privadas de libertad y sus hijos, demostrando que la parentalidad no es innata, sino un proceso que requiere aprendizaje y apoyo.

Educación y Valores en la Parentalidad

La Dra. Solís Cordero, en su tesis sobre parentalidad, sostiene que ser padre o madre es una habilidad que debe ser aprendida. Según su investigación, cuando los individuos reciben educación sobre cómo ser padres, están mejor equipados para guiar a sus hijos y proporcionar un ambiente de desarrollo positivo. Este enfoque es crucial en el contexto de las mujeres privadas de libertad, quienes enfrentan desafíos adicionales para cuidar a sus hijos debido a su situación de encarcelamiento.

Intervenciones en la Cárcel de Mujeres

Como parte de su compromiso con la salud colectiva, la Dra. Solís Cordero ha liderado intervenciones educativas en la cárcel de mujeres Vilma Curling Rivera, donde ha trabajado junto con estudiantes de enfermería de la UCR. Durante estas intervenciones, se enfocan en cómo estimular el desarrollo infantil, proporcionando a las madres las herramientas y el conocimiento necesarios para cuidar adecuadamente de sus hijos. Esta práctica no solo beneficia a las madres , a sus hijos, sino que también brinda a los estudiantes de enfermería una experiencia valiosa y práctica en un entorno real.

Módulo Materno Infantil: Un Espacio de Esperanza

En la cárcel de mujeres, existe un módulo materno infantil donde las privadas de libertad tienen la oportunidad de estar en un ambiente más acogedor con sus bebés. En lugar de celdas, hay cuartos privados equipados con cunas para los bebés. Los niños pueden quedarse con sus madres hasta los tres años de edad, y a partir del primer año, asisten a un Centro de Cuidado y Desarrollo Infantil, un programa del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS). Este enfoque permite que los niños crezcan en un entorno más favorable, aunque sus madres estén privadas de libertad.

Responsabilidades y Educación Continua

Las madres en la cárcel no solo cuidan de sus hijos, sino que también asumen responsabilidades domésticas, cocinan y continúan su educación. Este ambiente, aunque desafiante, les ofrece una estructura que les ayuda a mantener un sentido de propósito y responsabilidad, preparándolas mejor para la reintegración a la sociedad.

Impacto y Futuro

En los últimos dos años, la Escuela de Enfermería de la UCR ha intensificado su trabajo en la cárcel de mujeres, llevando a cabo prácticas profesionales supervisadas por docentes. Estas prácticas se centran en el desarrollo de habilidades parentales, asegurando que las mujeres tengan el apoyo, la educación necesarios para mejorar su capacidad de cuidado y desarrollo de sus hijos.

La literatura ha demostrado que los padres, madres privados de libertad enfrentan mayores desafíos para cuidar a sus hijos, y el trabajo de la Dra. Solís Cordero es un paso significativo hacia la mitigación de estos desafíos. Con el aumento de personas privadas de libertad relacionadas con drogas, su labor es más relevante que nunca, proporcionando esperanza y herramientas prácticas para las mujeres en esta situación.

En resumen, la Dra. Katherine Solís Cordero, a través de su dedicación a la educación y la salud colectiva, está haciendo una diferencia tangible en la vida de muchas mujeres y niños en la cárcel de mujeres, mostrando que, con el apoyo adecuado y la educación, es posible construir un futuro mejor para todos.

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