Imperialismo según Trump: aranceles comerciales convertidos en armas de extorsión

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Si bien durante su más reciente campaña electoral, y en su segundo discurso de inauguración presidencial, aseguró que evitaría involucrar a Estados Unidos en conflictos bélicos, Donald Trump esta en pie de guerra comercial -y su arsenal consiste en extorsivos aranceles a importaciones-.

Este belicismo trumpiano se centra en países cuyos gobiernos cometen la osadía -en la distorsionada visión del autócrata- de no aceptar, sumisamente, su arbitraria voluntad imperial.

Inicialmente, anunció -varias veces- que, entre la avalancha de decretos presidenciales
-órdenes ejecutivas (executive orders)- que firmaría “en el día uno” (“on day one”) de su nuevo gobierno -el 20 de enero-, incluiría uno referido a la imposición de arbitrarios aranceles a las importaciones de, respectivamente, Canadá, México, y la República Popular China.

Después, dijo que ese temido autógrafo se haría efectivo el 1 de febrero -como, exactamente, ocurrió-.

Estados Unidos y los dos primeros países, son los socios en el pacto comercial que se denomina Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC) –United States-Mexico-Canada Agreement (USMCA)-, la nueva etiqueta, desde el 1 de julio de 2020, del
Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC) -North America Free Trade Agreement (NAFTA)-, firmado, en 1988.

Trump está ofendido, en el caso de Canadá, porque ese país ha reiterado que
-contrariamente a lo que quiere el desquiciado autócrata- no tiene absolutamente ningún interés en convertirse en el estado 51 de la Unión -los dos más recientes son Alaska y Hawaii (1959)-.

También reclama -siempre, según su antojadiza percepción-, al gobierno canadiense, que no se esfuerza lo suficiente por impedir que migrantes irregulares crucen la frontera binacional terrestre -8,891 kilómetros, incluidos casi 2,500 del límite Canadá-Alaska-, hacia territorio estadounidense.

En lo que tiene que ver con México, sumado al hecho de que su misoginia no tolera que una mujer -la admirable Claudia Sheinbaum- ejerce la presidencia del país latinoamericano, Trump reclama que ese gobierno tampoco hace lo suficiente para detener el constante/masivo desplazamiento de miles de migrantes irregulares -en este caso, cruzando la frontera terrestre binacional de 3,155 kilómetros- hacia Estados Unidos.

Ello, además de plantear que estructuras narcotraficantes elaboran, en territorio mexicano, el fentanilo que trasiegan, a través del mismo límite, al narcomercado estadounidense.

Al respecto, y flagrantemente en contra de lo expresado por Sheinbaum -como la estadista de calidad que es-, esas agrupaciones de crimen organizado fueron declaradas, por el déspota estadounidense, como estructuras terroristas.

Lo hizo, el “día uno”, por la vía del decreto presidencia sobre “Denominación de Carteles y Otras Organizaciones como Organizaciones como Organizaciones Terroristas Extranjeras, y Terroristas Globales Especialmente Denominados” (“Designating Cartels and Other Organizations as Foreign Terrorist Organizations and Specially Designated Global Terrorists”).

Uno de los riesgos de esa unilateral decisión radica en que, con la excusa de combatir la presunta “causa raíz” (“root cause”) del tráfico transfronterizo de fentanilo, al gendarme mundial se le ocurra alguna operación militar violatoria de la soberanía mexicana -además de haber, reiteradamente, dado a entender que el gobierno de México es, de alguna manera, cómplice de esas estructuras de crimen organizado-.

En la triple ofensiva con la que inauguró su guerra mundial comercial -después de un ensayo contra Colombia, porque el presidente de ese país, Gustavo Petro, lo puso en su lugar respecto al trato que da a los migrantes irregulares que está masivamente deteniendo y deportando-, Trump anunció, el 1 de febrero, en su red social -“Verdad Social” (“Truth Social”)-, los punitivos aranceles.

En los casos de Canadá y México, serán de 25 por ciento, mietras que, para China, se ubicarán en 10 por ciento, de acuerdo con el diktat trumpiano.

“Hoy, he implementado un Arancel de 25% a los Importaciones desde México y Canadá
-10% a la Energía Canadiense-, y un arancel adicional de 10% a China”, anunció, en Truth Social -eufemístico nombre para la red social de un consuetudinario mentiroso a quien, durante su primer cuatrienio presidencial (2017-2021), le fueron contabilizadas algo más de 30 mil afirmaciones falaces-.

Como justificación de esas cargas aduaneras, dijo que “esto fue hecho a través de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (International Emergency Economic Powers Act, IEEPA) a causa de la gran amenaza de foráneos ilegales y drogas mortíferas que están matando a nuestros Ciudadanos, incluido el fentanilo”.-

Con esa argumentación, lo que hizo fue, de hecho, confesar una de las verdaderas/revanchistas razones que lo motivaron a agredir a los tres países.

“Necesitamos proteger a los estadounidenses, y es mi obligación como Presidente asegurar la seguridad de todos”, aseveró, para plantear, a continuación, que “hice una promesa en mi Campaña de frenar la inundación de foráneos y drogas ilegales fluyendo a través de nuestras Fronteras, y los estadounidenses abrumadoramente votaron a favor de eso”.

Por si lo anterior hubiese sido poco, difundió, al día siguiente, en la misma red social, dos mensajes en cuyo contenido se descontroló en su habitualmente insultante narrativa desinformadora/xenofóbica/descalificadora.

“El ‘Lobby Arancelario’ (‘Tariff Lobby’), encabezado por el globalista, y siempre equivocado, Wall Street Journal, está trabajado duro para justificar que Países como Canadá, México, China, y otros que son demasiados para nombrar, sigan ESTAFANDO A ESTADOS UNIDOS, lo mismo respecto a COMERCIO, CRIMEN, Y DROGAS VENENOSAS que tan libremente se permite que ingresen a Estados Unidos”, agregó, en referencia a uno de los tradicionales medios de comunicación a los que habitualmente sataniza.

“ESOS DÍAS TERMINARON!”, agregó, además de afirmar que “Estados Unidos tiene importantes déficits con Canadá, México y China -y casi todos los países-, debe 36 Trillones de Dólares, y ya no vamos a seguir siendo el ‘País Estúpido’”.

“HAGAN SU PRODUCTO EN ESTADOS UNIDOS Y NO HABRÁ TARIFAS!”, aseveró, de inmediato, a manera de orden general -evidenciando otra de las razones que explican la apertura de tres frente de guerra comercial: multiplicar, como sea, las fuentes de producción en Estados Unidos-.

“Por qué tiene, Estados Unidos, que perder TRILLONES DE DÓLARES SUBSIDIANDO A OTROS PAÍSES, y por qué tienen, esos otros países, que pagar una pequeña fracción del costo de lo que los ciudadanos estadounidenses pagan por Medicinas y Drogas Medicinales, por ejemplo?”, siguió desvariando.

“ESTA SERÁ LA ERA DE ORO DE ESTADOS UNIDOS!”, agregó, repitiendo uno de sus leitmotivs de campaña -y, ahora, de segunda presidencia-.

“HABRÁ ALGÚN DOLOR? SÍ, POSIBLEMENTE -Y POSIBLEMENTE, NO-. PERO HAREMOS A ESTADOS UNIDOS GRANDE OTRA VEZ (MAKE AMERICA GREAT AGAIN), Y VALDRÁ LA PENA EL PRECIO QUE HAY QUE PAGAR”, continuó desvariando en su insensiblemente demencial discurso.

“SOMOS UN PAÍS QUE AHORA ESTÁ SIENDO DIRIGIDO CON SENTIDO COMÚN, Y LOS RESUTADOS SERÁN ESPECTACULARES!!!”, se permitió afirmar el nefasto personaje -carente de, precisamente, sentido común-.

Las respectivas reacciones, de los tres países agredidos, fueron instantáneas.

En China, el Ministerio de Comercio anunció que demandará, a Estados Unidos, en la Organización Mundial de Comercio (OMC) -que se define como la entidad que “se ocupa de las normas por las que se rige el comercio entre las naciones”, y cuya “principal función es velar por que el comercio se realice de la manera más fluida, previsible y libre posible”-.

El ministerio advirtió que China implementaría “las medidas que corresponda para proteger sus derechos y sus intereses”.

Mediante la “imposición unilateral de aranceles”, que “minan la moral cooperación económica y comercial”, Estados Unidos está “violando las reglas comerciales internacionales”, denunció, además de precisar que se trata de gravámenes “innecesarios para resolver los problemas (socioeconómicos) estadounidenses”.

La respuesta china, en el campo de batalla: recetar, a Trump, una fuerte dosis de su medicina, anunciando un arancel de, exactamente, 10 por ciento, a las importaciones del país norteamericano.

Por su parte, el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, declaró que impondría equivalente medida a los productos estadounidenses.

En México, Sheinbaum advirtió, en la red social X, sin especificar acciones, que su administración implementaría medidas para defender los intereses del país latinoamericano.

En reacción a la amenaza de Trump, de que anunciaría el 1 de febrero los ilegítimos aranceles, la presidenta informó, en conferencia de prensa llevada a cabo la mañana del 31 de enero, que ambos gobiernos mantienen comunicación permanente sobre diferentes temas de interés mutuo.

“Tenemos una mesa de diálogo, con el gobierno de Estados Unidos, en donde hemos tratado distintos temas, y se acuerda todos los días”, explicó, además de reafirmar que, “todo el tiempo, hay acuerdos y hay una mesa permanente” -y de asegurar que la soberanía mexicana no es negociable, como tampoco lo son las garantías fundamentales de las personas-.

En ese sentido, señaló que, “por ejemplo, en el tema de migración -con respeto a nuestra soberanía y a los derechos humanos-, hay acuerdos para la repatriación de nuestros connacionales”, y que, humanitariamente, “si es el caso, de la llegada de alguna otra persona de otra nacionalidad”.

“En el tema, también, de la seguridad, se mantiene permanentemente en comunicación, en el marco de cuatro principios, que son los principios fundamentales en esta materia, que es la responsabilidad compartida, la confianza mutua, la colaboración, y el respeto a nuestra soberanía”, subrayó.

“Entonces, siempre vamos a mantener el diálogo -es fundamental en la relación entre México y el gobierno de los Estados Unidos-, y hay esta mesa de diálogo”, además de que, por parte de la administración mexicana, “tenemos plan A, plan B, plan C, para lo que decida el gobierno de los Estados Unidos”.

“Ahora, es muy importante que sepa el pueblo de México que siempre vamos a defender la dignidad de nuestro pueblo, que siempre vamos a defender el respeto a nuestra soberanía y un diálogo como iguales, como siempre lo hemos mencionado, sin subordinación”, planteó, en un mensaje directo y claro al autócrata vecino imperialista.

En cuanto a lo que entonces era el inminente anuncio arancelario, Sheinbaum expresó que “vamos a esperar -como siempre he dicho-, con la cabeza fría, tomando las decisiones”, para, de inmediato, asegurar: “estamos preparados, y mantenemos este diálogo”.

Formulado, al día siguiente, el impuesto, la presidenta difundió, en X, una extensa declaración en la cual, como presidenta y como mujer de carácter, puso, al misógino narcisista, en su lugar.

“Rechazamos categóricamente la calumnia que hace la Casa Blanca al Gobierno de México de tener alianzas con organizaciones criminales, así como cualquier intención injerencista en nuestro territorio”, aclaró, apenas de inicio.

“Si en algún lugar existe tal alianza es en las armería de los Estados Unidos que venden armas de alto poder a estos grupos criminales, como lo demostró el propio Departamento de Justicia en enero de este año”, agregó, en su demoledor planteamiento.

La mandataria hizo, así, referencia al informe que el Departamento de Justicia (Department of Justice, DOJ) estadounidense dio a conocer, el 8 de enero, sobre, entre otros temas, venta y tráfico de armas.

El DOJ indicó, en el texto -elaborado por su Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (Bureau of Alcoholo, Tobacco, Firearms and Explosives, ATF)-, que “destaca las tendencias del tráfico de armas de Estados Unidos a México, mostrando un aumento de 63% en el rastreo de armas recuperadas en México entre 2017 y 2023”.

También precisó que, “si bien las armas con las que se comete delitos recuperadas en México crecientemente se originan en todos los estados, la mayoría de las armas de fuego rastreadas que fueron recuperadas en México vinieron de Texas -43%-, Arizona -22%-, y California -9%-” -los tres, fronterizos con México-.

En su declaración en X, Sheinbaum también hizo enérgica precisión en lo que tiene que ver con el combate mexicano al narcotráfico -acción que el negacionista Trump, sistemáticamente, minimiza-.

“Nuestro gobierno ha asegurado en cuatro meses más de 40 toneladas de drogas, incluyendo 20 millones de dosis de fentanilo”, agregó, para puntualizar, a continuación, que “también ha detenido a más de diez mil personas vinculadas con estos grupos”.

Sheinbaum formuló, asimismo, y siempre con ejemplar firmeza, un par de obvias recomendaciones, a Trump.

“Si el gobierno de Estados Unidos y sus agencias quisieran atender el grave consumo de fentanilo de su país, pueden por ejemplo combatir la venta de estupefacientes en las calles de sus principales ciudades, lo que no hacen, y el lavado de dinero que se genera por esta actividad ilegal que tanto daño ha hecho a su población”, aconsejó.

“También podría iniciar una campaña masiva para evitar el consumo de estas drogas y cuidar a sus jóvenes, como lo hemos hecho en Mexico”, agregó, en referencia a la concientizadora iniciativa gubernamental, de cobertura nacional, denominada “Aléjate de las drogas. El fentanilo te mata”.

La presidenta agregó, a continuación, dirigiéndose a Trump, que “el consumo de drogas está en su país y ese es un problema de salud pública que no han atendido”.

“Además, la epidemia de opioides sintéticos en Estados Unidos, tiene su origen en la prescripción indiscriminada de medicamentos de este tipo, autorizados por la Administración de Drogas y Alimentos”, explicó, haciendo mención de la estadounidense Food and Drug Administration (FDA).

Sheinbaum dio particular intensidad a la lección de dignidad y soberanía que aplicó a Trump, cuando aseguró que “México no quiere confrontación” sino que “partimos de la colaboración entre países vecinos”.

“México no solo no quiere que el fentanilo llegue a Estados Unidos, sino a ninguna parte”, precisó, a continuación, derribando una de tantas falacias xenofóbicas esgrimidas, recurrentemente, por Trump.

“Por ello, si Estados Unidos quiere combatir a los grupos delictivos que trafican droga y generan violencia, debemos trabajar conjuntamente de forma integral, pero siempre bajo los principios de responsabilidad compartida, confianza mutua, colaboración y sobre todo, respeto a la soberanía, que no es negociable”.

Y, a manera de inclaudicable consigna reafirmadora de independencia, advirtió: “coordinación sí; subordinación, no”.

“Para ello propongo al presidente Trump que establezcamos una mesa de trabajo con nuestros mejores equipos de seguridad y salud pública”, siguió planteando, en disposición a facilitar soluciones no confrontativas.

“No es con la imposición de los aranceles como se resuelven los problemas, sino hablando y dialogando como los hicimos esta últimas semanas con su Departamento de Estado para atener el fenómeno de la migración; en nuestro caso, con respeto a los derechos humanos”, señaló.

También puso en evidencia, a Trump, por robar ideas, específicamente, apoderándose de la propiedad intelectual de material estadístico producido por el gobierno mexicano.

“La gráfica que el presidente Trump ha estado subiendo a sus redes sociales sobre la disminución de la migración fue elaborada por mi equipo de trabajo, que ha estado en constate comunicación con el suyo”, precisó.

A continuación, anunció la retribución comercial mexicana: “instruyo al secretario de Economía para que implemente el plan B que hemos estados trabajando, que incluye medidas arancelarias y no arancelarias en defensa de los intereses de México”.

Y, de cierre, formuló otra fenomenal consigna de dignidad y soberanía: “nada por la fuerza; todo por la razón y el derecho”.

Dos días después -el 3 de enero-, temprano en la mañana, Sheinbaum y Trump dialogaron vía telefónica, lo que fue relatado, por la presidenta, momentos después, en la conferencia de prensa matutina –“la mañanera”- de esa jornada.

Los acuerdos logrados: la imposición arancelaria quedó congelada por un mes, Estados Unidos ayudará, a México, a combatir el tráfico de armas desde territorio estadounidense, el gobierno mexicano desplegará tropas adicionales, de la militar Guardia Nacional, en la zona fronteriza, para combatir el tráfico de fentanilo desde este país.

“Tuvimos una conversación con el presidente Trump”, con quien “habíamos buscado una conversación (…) el viernes (31 de enero) solicitamos una llamada con él”, la que “se dio el día de hoy a las 8:00 de la mañana, y fue una conversación, pues yo diría, larga, fue más de media hora, tres cuartos de hora, algo así”.

“Estuvimos hablando de los temas de interés común, le planteé que habíamos estado trabajando juntos en migración, que había resultados, siempre nosotros con base en la protección y el respeto a los derechos humanos”, siguió narrando.

“Y hablamos, entonces, del interés que tenía él -y nosotros, también- de reducir el tráfico de fentanilo que se da, de México a Estados Unodos, y de otras drogas, no solamente de fentanilo”, agregó.

“Él hizo varias propuestas, y, finalmente, llegamos al acuerdo (…) de poder poner más Guardias Nacionales, en la frontera norte, para proteger la frontera y evitar el tráfico de drogas, y, en particular, el tráfico de fentanilo, de México hacia Estados Unidos”, dijo.

“También le expliqué la gravedad de la cantidad de armas de alto poder que entran, desde Estados Unidos, a México, y que estas armas de alto poder que llegan de manera ilegal, pues, arman a los grupos delictivos, y que les dan poder de fuego”, agregó en su puntual relato.

“Y que nosotros le pedíamos que también ayudara, Estados Unidos, a nuestro país, para evitar el tráfico de armas, desde Estados Unidos, a México”, reafirmó, para agregar que “estuvo de acuerdo”.

“También le dije -porque hicimos un ejercicio- que, en el caso de seguridad, pusiéramos a los equipos a trabajar (…) que se trata de colaborar, como siempre lo hemos dicho, coordinarnos, sin perder la soberanía, con respeto a nuestros territorios y a nuestro ámbito de actuación”, reveló.

Respecto a eso, Trump “estuvo de acuerdo en que pusiéramos este grupo de trabajo para hacer un plan de acción, en el marco de nuestras soberanías, que diera resultados”, indicó la presidenta.

También en cuanto al tema del comercio bilateral, Sheinbaum estableció la contextualización correcta.

“Insistió en el tema del déficit comercial que tiene -de acuerdo con su perspectiva-, Estados Unidos, con México”, informó, respecto a uno de los gastados discursos trumpianos.

“Ahí, le comenté que, en realidad, no era déficit, que teníamos un acuerdo comercial, que éramos socios comerciales, y que este era el resultado de ser socios comerciales, y que, en todo caso, era la mejor forma de seguir compitiendo frente a China y otras regiones del mundo”, dijo.

“Le hice la misma propuesta” que para el caso de la seguridad: “por qué no ponemos al secretario de Economía de México y a su secretario de Comercio a trabajar conjuntamente para poder tener, también, resultados y conocer estos temas?”, a lo que Trump “estuvo de acuerdo”.

Sheinbaum también dijo que “le planteé, siempre, que queríamos que pusiera en pausa las tarifas, desde el primer momento, los aranceles”, y que, “al final, me preguntó que ‘cuánto tiempo quería poner en pausa”.

“Le dije: ‘bueno, vamos a ponerlo en pausa, para siempre, y me dijo: ‘bueno, cuánto tiempo?’”, agregó.

“Le dije: ‘bueno, vamos a ponerlo en pausa un mes, y estoy segura que, en este mes, vamos a poder dar resultados, buenos resultados a su pueblo, buenos resultados al pueblo de México”, informó, a continuación.

“Entonces, fue una buena conversación en el marco de respeto”, subrayó.

Similar acuerdo lograron Trudeau y Trump, para el caso de Canadá -congelar, un mes, el arbitrario aumento de aranceles-.

En su bienintencionada/honesta/sensible actitud, Sheinbaum prioriza el diálogo, comunicación que, en este caso, constituye un considerable reto, considerando las tóxicas características de su interlocutor.

En ese contexto, la política exterior del régimen trumpista, genera dificultad, por las características unilateralista que presenta.

Esos componentes fueron claramente expuestos por el nuevo secretario de Estado, Marco Rubio, en su primer mensaje, el 22 de enero, en ese cargo.

“El presidente Trump me ha dado una clara orientación para colocar nuestro central interés nacional como la misión guía de la política exterior estadounidense”, agregó.

“Cada dólar que gastemos, cada programa que financiemos, y cada política que persigamos, debe justificarse con la respuesta a tres sencillas preguntas: Eso hace más seguro a Estados Unidos? Eso hace más fuerte a Estados Unodos? Eso hace más próspero a Estados Unidos?”, planteó, al sintetizar la visión imperialista/capitalista del régimen.

Es el inconsulto posicionamiento de Estados Unidos, en irracional unilateralismo, como el vértice de la política mundial.

Frente a ello, la inclaudicable concepción igualitaria de Sheinbaum, democrática visión en la cual impera el diálogo respetuoso.

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