Genocidio y represión selectiva: Netanyahu maneja esa letal combinación para regionalizar guerra

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AFP) (Photo by MAHMUD HAMS/AFP via Getty Images)

El régimen del sionismo belicista/imperialista israelí dirigido por Benjamin Netanyahu, combina el genocidio -que perpetra, hace casi diez meses, en la palestina Franja de Gaza-, con la represión selectiva transfronteriza con la cual asesina -violando soberanías nacionales- a dirigentes de diferentes organizaciones políticomilitares palestinas.

Al eliminar esos objetivos políticomilitares, en países vecinos, Netanyahu -quien enfrenta, en Israel, cargos por corrupción-, se aproxima al objetivo macro: regionalizar, en Oriente Medio, la guerra con la que está destruyendo a Gaza.

Se trata del objetivo general consistente en la expulsión -o la sumisión in situ- de los habitantes del Estado de Palestina -no reconocido por Israel-, y la anexión del territorio -la occidental Franja de Gaza y la oriental Cisjordania-, para le creación de lo que el sionismo expansionista denomina “la Gran Israel” (“the Greater Israel”, y, en hebreo, “Erezt Yisrael Hashlema”).

En tal contexto, Israel se ha mantenido, desde su creación como estado -en noviembre de 1947-, y su inmediata y unilateral declaración de independencia -en mayo de 1948-, en guerra contra organizaciones políticomilitares palestinas lo mismo que contra ejércitos nacionales árabes.

En el caso de las organizaciones, se trata, más recientemente, de Harakat al-Muqawama al-Islamiya (en transliteración del árabe: Movimiento de Resistencia Islámica), específicamente, su sector armado Brigadas Izz al-Din al-Qassam (Izz al-Din al-Qassam Brigades, IQB)-, y Hezbollah (Partido de Alá, o Partido de Dios).

En el lapso de aproximadamente 12 horas, transcurridas desde la noche del 30 hasta la mañana del 31 de julio, las Fuerzas de Defensa de Israel (Israel Defense Forces, IDF), eliminaron a un alto dirigente de cada una de esas agrupaciones, en represalia contra acciones militares, respectivamente, de Hamas y de Hezbollah, dirigidas a objetivos israelíes -resultando en bajas fatales en la población civil judía, incluidos niños-.

Los líderes son Fuad Shukr -cuyo nombre de guerra era al-Hajj Mohsen-, comandante de Hezbollah, asesinado en lo que el régimen israelí definió como “un ataque de precisión”, en un sector de Beirut -la capital de Líbano, país limítrofe con Israel-, e Ismail Haniyeh, jefe del Buró Político de Hamas, quien, mientras se hallaba en la zona norte de Teherán -la capital de Irán-, fue, según la versión de Israel, blanco de “un proyectil aéreo guiado”.

Al referirse, entre otros temas, a ambos asesinatos políticos, Netanyahu ratificó, en el mensaje que dirigió, la tarde del 31 de julio, a los “ciudadanos de Israel”, su política belicista antipalestina, y les advirtió que el conflicto armado no va a terminar pronto.

“En lo primeros días de la guerra, dije que la guerra tomaría tiempo y requeriría que mostremos paciencia”, afirmó, para agregar: “reitero eso, hoy también”.

“Hace meses que no ha habido una semana en la cual no nos hayan dicho -en el país y en el exterior-, que terminemos la guerra”, siguió planteando.

“‘Terminen la guerra’, porque hemos agotado lo que puede lograrse, y, en todo caso, ‘es imposible ganar’”, narró, a continuación.

Y, planteó una de las excusas guerreristas: “si hubiésemos cedido a esa presión, no habríamos eliminado a altos líderes de Hamas y a miles de terroristas, no habríamos destruido la infraestructura terrorista ni la infraestructura subterránea de Hamas”.

“Sencillamente, se la habrían quedado”(…), precisó.

Por otra parte, en una especie de trabalenguas repetitivo -al menos en la traducción oficial del hebreo al inglés-, Netanyahu reafirmó esa posición, aseverando que, “todos los logros que hemos logrado, los hemos logrado porque no cedimos, porque hemos tomado valientes decisiones a pesar dela gran presión en el país y en el exterior”.

“Y les digo: esto no fue fácil, tuve que rechazar presión muy grande”, reafirmó, a continuación.

“Pero, por encima de todo, logramos esto por (la acción de) nuestros combatientes -lo mismo reservistas que conscriptos- en las IDF, la Policía, la ISA, y el Mossad -no
cedieron-”, agregó.

Netanyahu aludió así, además de las fuerzas militares, a la Agencia de Seguridad de Israel (Israel Security Agency, ISA), más conocida como Sherut ha-Bitaẖon ha-Kali (Shabak) -en transliteración del hebreo: Servicio General de Seguridad (General Security Service)-.

También se la conoce por el nombre abreviado Sherut ha-Bitaẖon (Shin Bet) -en transliteración del hebreo: Servicio de Seguridad (Security Service)-.

El lema de este aparato de seguridad es: “Magen we-lo Yerae” (“El escudo invisible”).

Igualmente, hizo mención del Instituto para Inteligencia y Operaciones Especiales (Institute for Intelligence and Special Operations -en hebreo: ha-Mosád le-Modi’in u-le-Tafkidím Meyuhadím-), más conocido por la sigla Mossad.

“Están peleando como leones”, agregó Netanyahu -usando la figura literaria con la cual el autocrático e impresentable presidente argentino, Javier Milei, describe a sus irracionales/acríticos seguidores.

“Están dispuestos a ganar, y yo, junto con el pueblo de Israel, los apoyo con gran amor y con gran fe en la justicia de nuestra causa”, aseveró, en negacionista afirmación diametralmente opuesta a la realidad constituida por las multitudinarias manifestantes que vienen teniendo lugar en Israel, a nivel nacional, contra Netanyahu, contra el manejo que su régimen está dando a la guerra en Gaza.

Los manifestantes también expresan fuerte descontento por la ausencia de voluntad política del régimen para lograr un acuerdo que permita la liberación de los rehenes judíos quienes están, desde el 7 de octubre, en poder de Hamas.

“Desde el inicio de la guerra, he aclarado que estamos en una lucha contra el eje del mal de Irán”, planteó, además, para dar la explicación oficial de que “esta es una guerra existencial contra un estrangulamiento por parte de ejércitos y misiles terroristas que Irán quisiera apretar alrededor de nuestro cuello”.

También dijo que, “en el mensaje al congreso (de Estados Unidos, el 24 de julio), señalé que los tres principales brazos del eje del mal son: Hamas, los Houthis, y Hezbollah -las tres Hs-. Recientemente, asestamos demoledores golpes contra cada uno”.

El gobernante israelí hizo referencia, además de Hamas -que gobierna la Franja de Gaza-, y de Hezbollah -que opera en el sur libanés, fronterizo con Israel-, a la islámica organización políticomilitar Ansar Allah (en transliteración del árabe: Seguidores de Dios) -popularmente conocida como al-Hūthiūn (en transliteración del árabe: Movimiento Houthi).

El movimiento fue fundado en 1994, en Saada, en el extremo noroeste de Yemen -país ubicado en la zona sur de la Península Árabe, del cual fue la capital -.

La organización toma su nombre de la etnia Houthi, que habita el sector norte de Yemen, a la cual pertenece la mayoría de los dirigentes de la organización.

El Movimiento Houthi, con base de operaciones en la noroccidental ciudad de Sana’a -la capital nacional-, opera, principalmente, en la franja fronteriza norte -el límite terrestre, de 1307 kilómetros, con Arabia Saudita-.

Al iniciar la narración oficial de esos “demoledores golpes”, Netanyahu indicó que, “hace tres semanas, atacamos al jefe de Estado Mayor de Hamas, Muhammad Deif, hace dos semanas, atacamos a los Houthis -en uno de los más distantes ataques de la Fuerza Aérea-, y ayer (30 de julio), atacamos al jefe de Estado Mayor de Hezbollah, Fuad Shukr, también conocido como Mohsin”.

El gobernante israelí reafirmó, respecto a Shukr, que, “en el ataque de ayer, eliminamos al segundo de Nasrallah”, en alusión al clérigo libanés Hassan Nasrallah, quien se desempeña, desde 1992, como secretario general de Hezbollah.

Nasrallah asumió el liderazgo de la organización cuando su fundador y anterior secretario general, Abbas al-Musawi, fue abatido, en 1992, en el sector de Nabatieh, en el sur de Líbano -fronterizo con Israel-, por las IDF.

Netanyahu dijo que Mohsen fue directamente responsable de un reciente ataque de Hezbollah contra territorio israelí -acción en la cual, entre las víctimas fatales, figuran cuatro menores de edad-, lo mismo que “del asesinato de muchos otros ciudadanos israelíes”.

“Fue responsable del incesante ataque contra nuestros ciudadanos, en las comunidades norteñas, durante nueve meses de guerra”, siguió narrando, ahora en referencia al genocidio iniciado, el 7 de octubre de 2023, y mantenido desde entonces, por su régimen, en Gaza, bajo la excusa de defenderse del rápido ataque terrorista que Hamas lanzó, ese día, por la mañana, en territorio israelí.

“Fue uno de los terroristas más buscados en el mundo”, aseguró, además de señalar que Estados Unidos ofreció “una recompensa de cinco millones de dólares, por su cabeza”.

“Hemos ajustado cuentas con Mohsin, como lo haremos con todos aquellos quienes no atacan”, amenazó, en su habitual discurso de odio.

“Quien masacre a nuestros niños, quien asesine a nuestros ciudadanos, quien ataque nuestro estado, pagará el precio”, siguió vociferando como el sanguinario, corrupto sociópata que es.

También ratificó la amenaza que su régimen extremista constituye para seguridad, lo mismo regional que mundial, parcialmente disfrazándola con el planteamiento presuntamente humanitario de lograr el regreso de los rehenes en poder, desde el 7 de octubre, de Hamas.

En ese sentido, precisó -nuevamente- lo que describió como “nuestros objetivos para la guerra: el retorno de todos nuestros rehenes, la eliminación de las capacidades militares y de gobierno de Hamas, asegurar que Gaza nunca más constituya una amenaza para Israel, y restituir nuestros residentes, en seguridad, a sus hogares lo mismo en el sur que en el norte”.

Autoritariamente, dijo, además, que “días de desafío están ante nosotros”, tras lo cual, en calidad de advertencia, aseguró que “estamos preparados para cualquier escenario, y estaremos unidos y dispuestos contra cualquier amenaza”.

Y, desbordando belicismo, formuló la garantía de que “Israel impondrá un precio muy pesado a la agresión contra nosotros, de cualquier bando”.

Los asesinatos políticos, respectivamente, de Shukr y Haniyeh, son los más recientes en una extensa secuencia que data de hace algo más de medio siglo, y que ha tenido, como una de sus más evidentes consecuencias, la eliminación física de más de una decena de dirigentes.

En todos los casos, tales atentados tuvieron, como objetivos, a altos líderes de organizaciones incluidas Hezbollah y Hamas, y de agrupaciones históricas tales como la icónica Organización para la Liberación de Palestina (OLP), los frentes Democrático por la Liberación de Palestina (Fdlp) y Popular para la Liberación de Palestina (Fplp), Brigadas Qasam, Jihad Islámica Palestina (JIP), Septiembre Negro.

La OLP (en árabe: Munaẓẓamat at-Taḥrīr Filasṭīniyya) -cuyo máximo líder fue el emblemático Yasser Arafat (1929-2004)- fue fundada en 1964, como organización guerrillera política, y, tras anunciar, en 1973, la adopción de la diplomacia como medio de acción, fue, ese año, reconocida, por Naciones Unidas, como representante del pueblo palestino, obteniendo el estatus de organización observadora en la entidad mundial.

La OLP es una coalición actualmente integrada por nueve organizaciones.

El Fplp (en árabe: Al-Ŷabha Aš-Ša’biyya li-Tahrīr Filestīn) fue fundado en 1967, por el también legendario líder George Habash (1925-2008), como organización revolucionaria de extrema izquierda, de la cual se escindió el Fdlp (en árabe: al-Ŷabha al-Dīmukrāṭiya li-tahrīr Filasṭīn), fundado en 1969 -ambos grupos son arte de la OLP-.

Habash fue un médico palestino nacido en la ciudad de Lod -entonces en el centro de Palestina bajo mandato británico (1920-1948), actualmente, en el centro de Israel-, cuya población está integrada, en un 30 por ciento, por árabes.

Los es uno de los ocho centros urbanos de Israel denominados “mixtos”, por ser su habitantes árabes o judíos.

El terrorista Septiembre Negro (en árabe: Aylūl al-Aswad) fue una organización terrorista que se mantuvo operativa en 1970-1988, entre cuyas acciones se destacó el secuestro y asesinato de once atletas israelíes participantes en los Juegos Olímpicos de 1972, llevados a cabo en la sureña ciudad alemana de Munich -entonces parte de la República Federal de Alemania (RFA), más conocida como Alemania Occidental (1949-1990)-.

Las Brigadas Ezzeldi Al-Qasam (en árabe: Katāʾib al-shahīd ʿIzz al-Dīn al-Qassām) -también conocidas como Brigadas Izz al-Din al-Qassam-, son el sector armado del movimiento políticomilitar palestino Harakat al-Muqawama al-Islamiya (Hamas) -en transliteración del árabe: Movimiento de Resistencia Islámica-.

Constituidas en 1991, las brigadas están manteniendo la resistencia armada a la agresión militar de las IDF contra Gaza.

La Jihad Islámica Palestina (en árabe: Harakat al-Jihād al-Islāmi fi Filastīn) fue establecida en 1981, con el objetivo de eliminar el Estado de Israel, para la creación del Estado de Palestina cubriendo la totalidad del área en la cual, mediante el Plan de Partición aprobado en 1947, Naciones Unidas creó ambos estados.

La negativa israelí a reconocer el estado palestino, mantiene, desde entonces, el ambiente de tensión bélica que, desde el 7 de octubre, en Gaza, presenta uno de sus recurrentes puntos críticos.

La denominación del grupo contiene la expresión Jihad, concepto coránico que en árabe significa “esfuerzo en el camino de Alá (Dios)” (“al-jihad fi sabil Allah”), y que en culturas no árabes, principalmente occidentales, suele traducirse en términos de “guerra santa”.

La línea de tiempo de los asesinatos políticos de autoría israelí contra dirigentes palestinos, incuye, en la extensa lista, entre los líderes más destacados, al poeta Ghassan Kanafani, del Fplp, quien murió en 1972, en Beirut, cuando explosivos colocados en su automóvil fueron detonados.

El dramaturgo y también poeta Mohammed Boudia, integrante de la dirigencia del Fplp, fue asesinado en 1973, siguiendo el mismo modus operandi, en París, mientras que similar procedimiento fue implementado, por agentes del Mossad, para eliminar, en 1979, en Beirut, a Ali Hassan Salameh, uno de los fundadores de Septiembre Negro.

Personal de ese criminal aparato de inteligencia israelí, ejecutaron en 186, en Atenas -la capital de Grecia-, a Khali Nazzal, quien era secretario del Comité Central del Fdlp, además de dirigente de la OLP.

Agentes israelíes también asesinaron, en 1988, en Túnez -la capital de Túnez, país árabe en la costa norte africana-, a Khalil al-Wazir -más conocido como Abu Jihad, su nombre guerrillero-.

La inteligencia militar de Israel quitó la vida, en 1996, mediante la detonación de un dispositivo colocado en su teléfono celular, a Yahya Ayyash, uno de los jefes de las Brigadas Qassam, mientras el dirigente dialogaba con su padre.

Recién iniciado el siglo 21, Jamal Mansour y Jamal Salim fueron ultimados, en 2001, cuando un helicóptero militar disparó un cohete contra la oficina de ambos dirigentes situada en la palestina ciudad de Nablus, en el centronorte de Cisjordania -uno de los dos territorios que constituyen el Estado de Palestina-.

Por otra parte, Salah Shehadeh, cocreador de la estructura militar de Hamas, y ex preso político de Israel -durante aproximadamente 10 años-, murió cuando su casa en Ciudad Gaza -la capital de la Franja de Gaza- fue, en 2002, blanco de un bombardeo aéreo israelí.

Un golpe particularmente efectista fue perpetrado contra Hamas, mediante el asesinato de Sheikh Yassin, líder espiritual de Hamas, acción perpetrada en 2002, en la periferia de Ciudad Gaza -la capital de la Franja de Gaza, el otro sector territorial del Estado de Palestina-.

Yassin -quien era parapléjico y virtualmente ciego- fue blanco de un misil disparado desde un helicóptero militar israelí, mientras se desplazaba, en silla de ruedas, saliendo de un mezquita, luego de participar en un acto de oración matutina.

La operación fue planificada por orden del entonces primer ministro israelí (2001-2006) Ariel Sharon, un general de división retirado quien fue responsable de crímenes de lesa humanidad, incluida la masacre de setiembre 16-18 de 1982 perpetrada en el capitalino barrio de Sabra, en Beirut, y el adyacente campo de refugiados palestinos de Shatila.

El brutal acto -con saldo de aproximadamente 3500 civiles, mayoritariamente palestinos, asesinados- fue ejecutado, por fuerzas del ultraderechista Partido Kataëb (Hiẓb al-Katā’ib al-Lubnāniyya) -también conocido como Falanges (Kataëb) Libanesas-, en el marco de la invasión en el sur libanés -limítrofe con Israel- por parte de las IDF, incursión militar que generó la Guerra de Líbano (1982-1985).

Los atacantes de Kataëb -uno de los principales actores del conflicto armado- contaron con apoyo militar israelí.

A raíz de esa masacre, Sharon pasó a ser conocido, entre la población árabe de Oriente Medio, como el “Carnicero de Beirut”.

Sharon fue, como parte de su criminal carrera militar, el creador, en 1953, y jefe de la Unidad 101, estructura sayeret (de comando) de las IDF encargada de llevar a cabo “operaciones de retribución” -acciones de represalia- contra organizaciones armadas árabes asentadas en países tales como Egipto, Jordania, y Siria -todos, fronterizos con Israel-.

La Unidad 101 se mantuvo operativa desde agosto de 1953 hasta enero de 1954, cuando fue asimilada al Batallón de Paracaidista 890, para que la represiva estructura creada por Sharon propagase su criminal experiencia al resto de las IDF.

Otro alto dirigente palestino asesinado por el sionismo guerrerista israelí fue Abdul Aziz al-Rantisi, también mediante un misil disparado desde un helicóptero militar, en otro atentado en Ciudad Gaza, en este caso, en 2004.

Cofundador de Hamas, al-Rantisi había reemplazado, menos de un mes antes, a Yassin.

Por otra parte, Mahmoud al-Majzoub, uno de los más altos dirigentes de la JIP, además de aliado de Hezbollah, murió en 2006, en la sureña ciudad costera libanesa de Sidón, cuando un explosivo colocado en su automóvil, fue detonado.

La lista sigue, culminando, de momento, con Mohsen y Haniyeh.

En relación con la autoría de ambos asesinatos, el medio de comunicación árabe Al Jazeera citó, el 31 de julio, a su encargado de información sobre defensa, y a un politólogo universitario.

Ambos coincidieron en aludir a posible complicidad estadounidense en los dos crímenes.

Al Jazeera indicó que su editor de Defensa, Alex Gatopoulos, “dice que la (información de) inteligencia usada para localizar y asesinar a Haniyeh ‘sugiere la posible ayuda de Estados Unidos’”.

En opinión de Gatopoulos, en una acción de esa índole, “la inteligencia es clave”, ya que “cualquier arma, en el mundo, es tan buena solamente como la inteligencia que la guía”, haciéndola “tan precisa como (se) quiera”.

Por su parte, Hasan Ayoub, profesor asistente de ciencias políticas en la Universidad An-Najah, en Nablus, “dijo, a Al Jazeera, que Israel no se habría atrevido a hacer dos ataques de este nivel a menos que ‘Netanyahu obtuvo apoyo incondicional’ después de que visitó Washington”, según la versión periodística.

Esos dos asesinatos -perpetrados, respectivamente, en Líbano y en Irán-, presentan las características de ser acciones políticomilitares de provocación, para desbordar, al resto de la región, la guerra Israel-Hamas.

Al respecto, Abas Aslani, integrante del Centro para Estudios Estratégicos sobre Oriente Medio, advirtió, en declaraciones que, respecto al asesinato de Haniyeh, formuló a Al Jazeera, sobre repercusiones regionales.

“De momento, mientras hablamos, una escalada (bélica) parece inevitable”, señaló.

Respecto a la participación de Haniyeh en las conversaciones con Hamas -mediadas por Egipto, Estados Unidos y Qatar- con miras a un acuerdo de alto al fuego en Gaza y a la liberación de rehenes, el primer ministro qatarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, preguntó, el 31 de julio, en la red social X: “cómo puede una negociación tener éxito cuando una parte asesina al negociador del otro lado?”.

“La paz necesita socios serios, y una posición global contra el menosprecio por la vida humana”, agregó, en el breve mensaje.

Entretanto, Hamas y sus Brigadas Qassam, reaccionaron, también el 31 de julio, en fuertes términos, al asesinato de Haniyeh, crimen que atribuyeron al sionismo, además de, simultáneamente, elogiar al dirigente.

Haniyeh “fue muerto en un traicionero ataque sionista a su residencia en Teherán”, denunció la agrupación, al pronunciarse “en el nombre de Dios (Alá), el Más Bondadoso, el Más Misericordioso”.

“Y no piensen que aquellos quienes son asesinados en el camino de Dios está muertos. En realidad, están vivos con su Señor, recibiendo sustento”, aseguró, además de describirlo como “hermano, líder, mártir”.

También aseguró que, la palestina, “es una lucha: victoria o martirio”.

En una declaración por separado, las brigadas dijeron que, “con las más elevadas expresiones de orgullo y honor, las Brigadas Izz al-Din al Qassam anuncian, a nuestro combatiente pueblo palestino, a nuestras naciones árabes e islámicas, y al libre pueblo del mundo, el martirio de nuestro líder Ismail Abdul Salam Haniyeh, comandante del Movimiento de Resistencia Islámica Hamas”.

“Fue martirizado luego de una cobarde operación sionista de asesinato contra su residencia en Teherán”, agregaron, para enunciar lo que definieron como cuatro puntos “en respuesta a este crimen Nazi”.

“En primer lugar, el líder y combatiente ‘Abu al-Abd’ ascendió después de una vida llena de dedicación, lucha, y sacrificios”, además de que “dio mucho, a la causa palestina, y desempeñó un papel significativo en el fortalecimiento de la resistencia, unificando los esfuerzos de la nación (el Estado de Palestina)”, indicaron, haciendo referencia al nombre de combate de Haniyeh.

“En segundo lugar, el criminal asesinato del líder Haniyeh, en el corazón de la capital iraní, es un acontecimiento significativo y peligroso que orienta la batalla hacia nuevas dimensiones, y tendrá importantes repercusiones en toda la región”, señalaron.

“El enemigo calculó mal, cuando extendió el alcance de la agresión, asesinando líderes de la resistencia en diferentes lugares, y violando la soberanía de estados regionales”, agregaron.

“El criminal Netanyahu, cegado por el delirio de grandeza, está conduciendo, a la entidad ocupante, hacia el abismo, acelerando su colapso y su permanente remoción de la tierra palestina”, plantearon las brigadas, a continuación, en referencia a Israel.

“En tercer lugar, esta temeridad sionista debe terminar, y el descontrolado enemigo frenado, con su entrometida mano sujetada, para impedir más agresión”, aseguró la estructura armada de Hamas.

“Los continuos crímenes del enemigo, en varios frentes, hacen sonar la alarma para todas las naciones y los pueblos de la región, impulsando, a todos, a apoyar y respaldar la resistencia en palestina”, precisó.

“Esta resistencia, sirve como la defensa de primera línea para toda la nación, razón por la cual el enemigo se esfuerza por aplastarla y someterla, para enfocarse en agresión mayor contra las naciones y los pueblos de la región”, advirtieron las brigadas.

“En cuarto lugar, la sangre de nuestro líder Ismail Haniyeh, mezclándose con la sangre de los niños, las mujeres, los jóvenes, los ancianos de Gaza, y con la sangre de nuestro pueblo y nuestros combatientes, subraya que la resistencia y sus líderes están en el corazón de la batalla, junto a su pueblo”, expresaron, de inmediato, para asegurar que “esta preciosa sangre no será derramada en vano sino que iluminará el camino a la liberación”.

Y, en calidad de fuerte advertencia, garantizaron: “el enemigo pagará, con su propia sangre, en Gaza, Cisjordania, y dentro de sus fronteras, donde sea que nuestros combatiente lleguen por voluntad de Dios”.

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