Las últimas horas del 2023 y las primeras del 2024 dejaron una estela de dolor en numerosos hogares costarricenses, marcadas por una serie de eventos trágicos que impactaron a la sociedad. Un total de 28 sucesos luctuosos sacudieron todo el país, revelando la vulnerabilidad humana ante accidentes, ataques violentos y desastres naturales.
Uno de los incidentes más desafortunados ocurrió en Santa Lucía de Barva de Heredia, donde un hombre de 64 años resultó gravemente herido al caerse de una escalera. El rápido traslado al Hospital San Vicente de Paul fue vital, pero la condición crítica del paciente enfatiza la fragilidad de la vida cotidiana.
Los accidentes de tránsito también dejaron su huella trágica. En Tamarindo, Santa Cruz, una colisión entre cuatro vehículos y una motocicleta cobró la vida de un hombre de 33 años. La imprudencia al volante continúa siendo una preocupación, como evidenciado por un choque en Pérez Zeledón que dejó a tres personas en estado crítico, trasladadas al Hospital Fernando Escalante Pradilla.
La noche no pasó sin incidentes en San Sebastián, donde un atropello por automóvil dejó a un hombre de 40 años en condición crítica, siendo llevado de urgencia al Hospital Calderón Guardia. En Cariari, Pococí, un atropello por vehículo a las 1:26 de la madrugada dejó a un joven de 26 años en estado grave, trasladado a la clínica local.
La violencia con armas de fuego también marcó el periodo festivo. En San Pablo de Nandayure, Guanacaste, un hombre de 33 años fue asesinado después de recibir múltiples impactos de bala. Estos incidentes subrayan la necesidad de abordar la creciente preocupación por la seguridad y el control de armas en la sociedad costarricense.
En cuanto a los desastres naturales, cinco eventos de incendios provocaron daños en lugares como Cascajal, San Carlos, Santa Cruz y San José. La rápida respuesta de los cuerpos de bomberos y la colaboración comunitaria fueron fundamentales para contener y controlar estas situaciones.
Este inicio de año deja en claro que, aunque las festividades son momentos de alegría y celebración, también pueden traer consigo tragedias inesperadas. La sociedad costarricense se enfrenta al reto de abordar estos problemas de seguridad y adoptar medidas preventivas para evitar futuros incidentes similares. En este tiempo de duelo y reflexión, la solidaridad y el apoyo comunitario son esenciales para superar estos momentos difíciles y trabajar juntos hacia un futuro más seguro y próspero.







