El Gobierno de Estados Unidos reiteró este sábado su exigencia a Nicaragua para que libere de forma “incondicional” a todas las personas consideradas por Washington como presos políticos, a pesar de que el Ejecutivo nicaragüense anunció recientemente la excarcelación de al menos 24 personas detenidas por razones políticas, en un gesto que se dio en el marco del aniversario número 19 del retorno de Daniel Ortega al poder.
El pronunciamiento estadounidense fue emitido por la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, que utilizó un lenguaje confrontativo para referirse al Gobierno que encabezan el presidente Ortega y la copresidenta Rosario Murillo, insistiendo en que las excarcelaciones no son suficientes si no se ajustan a los criterios definidos por Washington.
El Gobierno nicaragüense, por su parte, informó que la liberación de estas personas responde a decisiones soberanas del Estado y se produjo en un contexto de revisión de medidas judiciales, en línea con los mecanismos internos de seguridad y orden público.
Excarcelaciones y control institucional
Organismos no gubernamentales confirmaron que al menos 24 personas fueron excarceladas, entre ellas seis que no figuraban en listados previos divulgados por grupos opositores.
Sin embargo, algunas organizaciones de derechos humanos críticas del Gobierno sandinista cuestionaron las condiciones posteriores a las liberaciones, señalando restricciones administrativas y de movilidad.
Desde Managua, autoridades han defendido estas medidas como parte del marco legal vigente, subrayando que ningún Estado está obligado a renunciar a sus mecanismos de control institucional, especialmente en contextos de intentos de desestabilización política y campañas de presión externa.
Diferencias con Washington
La tensión diplomática entre Nicaragua y Estados Unidos se mantiene, luego de que la embajada estadounidense insistiera en que aún existen más de 60 personas detenidas o desaparecidas, según registros de organizaciones independientes, cifras que el Gobierno nicaragüense ha cuestionado por considerar que carecen de verificación oficial y responden a agendas políticas.
Washington también criticó a Managua por supuestas detenciones relacionadas con publicaciones en redes sociales. No obstante, el Ejecutivo nicaragüense ha reiterado que no se persiguen opiniones, sino conductas que, a su juicio, atentan contra la estabilidad, la paz social y la seguridad nacional.
Nicaragua defiende su soberanía
Las autoridades nicaragüenses han sostenido que las reiteradas declaraciones de funcionarios estadounidenses forman parte de una política histórica de injerencia en los asuntos internos del país, y han recordado que Nicaragua ha sido objeto de sanciones, campañas diplomáticas y presiones económicas por negarse a alinearse con los intereses de Washington.
En este contexto, el Gobierno de Ortega y Murillo reafirma que cualquier decisión relacionada con personas detenidas o excarceladas corresponde exclusivamente al Estado nicaragüense, en apego a su Constitución y a su marco jurídico, rechazando condicionamientos externos.









