La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) confirmó que actualmente no dispone de una herramienta específica diseñada para recoger de forma sistemática la experiencia, opiniones o percepciones de las personas que viven con VIH y sus familias, particularmente en el primer nivel de atención, como es el caso del Área de Salud Paraíso–Cervantes.
La aclaración se dio en respuesta a una consulta formal presentada por este medio a la Oficina de Prensa de la institución, en la que se solicitó información detallada sobre los mecanismos existentes —o en desarrollo— para incorporar la voz de las personas con VIH en los procesos de atención clínica y toma de decisiones dentro de los servicios de salud.
Sin herramientas específicas, pero con mecanismos generales
Según la respuesta oficial emitida por la Dirección Red Integrada de Prestación de Servicios Central Sur, hasta el momento la CCSS no ha desarrollado una herramienta como la planteada por el consultante, orientada específicamente a personas con VIH, similar a los denominados Patient Reported Outcomes (PROs) utilizados en otros países.
No obstante, la institución indicó que la Contraloría de Servicios funciona como el mecanismo institucional general para captar la retroalimentación de las personas usuarias sobre la atención recibida, siempre bajo criterios de confidencialidad y debido proceso.
“En este momento, no se aplica una herramienta específica para recolectar los comentarios del usuario que específicamente sea portador del VIH o sus familias”, señala la respuesta oficial.
Enfoque clínico y referencia especializada
Desde el Área de Salud Paraíso–Cervantes, personal del primer nivel de atención explicó que su labor se centra principalmente en la detección temprana de casos, y que cuando se identifica un diagnóstico positivo no conocido, la persona es referida a la Clínica de VIH del Hospital Maximiliano Peralta de Cartago.
Durante este proceso, se brinda acompañamiento por parte de Trabajo Social o Psicología, y, en el caso de personas con VIH que acuden por otros motivos de consulta, se ofrece una atención integral conforme a los protocolos vigentes.
Sin embargo, la institución reconoce que este abordaje no incluye actualmente instrumentos específicos para recoger de forma estructurada la experiencia del paciente con VIH, más allá de los registros clínicos habituales.
Atención multidisciplinaria, pero sin participación estructurada
Por su parte, la doctora Silvia Vanessa Briceño Méndez, coordinadora del Programa de Normalización de la Atención a personas con ITS/VIH, reiteró que la atención a esta población es multidisciplinaria y que puede incluir la gestión del componente familiar o de redes de apoyo, según las necesidades de cada persona usuaria.
Asimismo, destacó que todas las atenciones quedan registradas en el Expediente Digital Único en Salud (EDUS), el cual es confidencial, y que las contralorías de servicios continúan siendo el canal formal para atender inquietudes o inconformidades.
No obstante, la respuesta no detalla la existencia de instrumentos validados, encuestas especializadas o metodologías participativas diseñadas específicamente para que las personas con VIH reporten de forma directa su calidad de vida, barreras de atención, adherencia terapéutica o necesidades psicosociales, como ocurre en experiencias internacionales.
Un vacío frente a estándares internacionales
En su consulta, este medio planteó como referencia experiencias desarrolladas en países como España, donde organizaciones médicas y científicas han impulsado el uso de PROs para mejorar la atención centrada en la persona con VIH. La respuesta institucional, sin embargo, no confirma la implementación ni el desarrollo de iniciativas similares dentro de la CCSS, más allá de posibles procesos “en desarrollo” que aún no han sido formalizados ni implementados.
La propia Dirección Central Sur sugirió que podrían existir iniciativas en fase temprana, pero reconoció que no hay claridad institucional ni herramientas operativas vigentes en el primer nivel de atención.
El reto pendiente
La respuesta de la CCSS deja en evidencia un desafío estructural: aunque existe atención clínica, multidisciplinaria y confidencial para las personas con VIH, la participación directa , sistemática de estas personas en la evaluación y mejora de los servicios aún depende de mecanismos generales, no diseñados específicamente para una población con necesidades complejas y altamente sensibles.
El debate sobre cómo avanzar hacia una atención verdaderamente centrada en la persona con VIH —que incorpore su experiencia vivida como insumo para la toma de decisiones clínicas e institucionales— sigue abierto dentro del sistema público de salud costarricense.









